Las últimas horas del mercado fichajes dejaron una imagen para el recuerdo. Estaba a punto de cumplirse la medianoche y cerrarse el mercado cuando veíamos a Pablo García salir de la ciudad deportiva del Betis junto a su madre, ambos llorando a moco tendido.
La razón es que el joven futbolista de 20 años dejaba el club de su vida, el Betis, para poner rumbo al Racing de Santander en busca de minutos. La operación se cerró en apenas unas horas el último día del mercado y pilló a muchos desprevenidos.
"Al club le pareció bien y a mí me pareció bien. Ya he comentado muchas veces que el club de mis amores es el Real Betis y se me vio el sentimiento hacia el club de mi vida, pero son etapas que uno tiene que ir pasando (...) Cuando fui consciente de que tenía que hacer la maleta es cuando se me apagan los plomos", explica Pablo en Radioestadio Noche sobre la imagen que dejó su salida.
A pesar de su amor al Betis, Pablo tiene claro cuando vuelva a La Cartuja hará todo lo posible por volverse a Santander con los tres puntos. "Será distinto, pero esperemos ganarle al Betis, que haga un par de goles y que me reciban con mucho cariño", asegura.
Sobre el Racing, su nuevo club, Pablo García se muestra ambicioso con la temporada y el futuro: "Lo más importante es mantenernos en Primera, pero con la plantilla y el proyecto que tiene el míster entre manos podemos aspirar a pelear por cosas más grandes".

