MUNDIAL 2026

Mbappé, Messi, Haaland… ¿y Lamine?

En el Mundial de las grandes estrellas, donde cada gran selección tiene un potencial Balón de Oro, a España le envidian su propuesta coral y su liderazgo repartido.

Polémica en la remontada de Argentina: "A Egipto le han robado el partido de su vida"

Francia y Marruecos se miden por una plaza en las semifinales

El chupinazo de Merino clasifica a España y jubila a Cristiano

Edu Pidal

Madrid |

Imagen de Lamine Yamal durante el partido de España contra Portugal
Imagen de Lamine Yamal durante el partido de España contra Portugal | Europa Press

Está siendo el Mundial de los grandes nombres, los que continúan compitiendo en los cuartos de final y los que se han quedado ya por el camino. Atentos a la tabla de goleadores a estas alturas del campeonato: Messi, Mbappé, Haaland, Harry Kane, Vinicius, Bellingham… Ni la mejor empresa de marketing habría propuesto un guion mejor para un torneo disputado en suelo americano. ¿Y qué pasa con Lamine Yamal?, se preguntan quienes han pagado miles de euros por una entrada, mientras pasean por los vomitorios y comen nachos con queso, perritos calientes y beben litros de refresco en vasos enormes con pajita.

El éxito de España descansa sobre un "liderazgo repartido y compartido"

Se preguntan dónde está el mediático '19' de España, porque gritan cuando lo ven bajarse del autobús en los imponentes videomarcadores de cada estadio y se levantan del asiento cada vez que intenta un regate o amaga con una arrancada. Se lo preguntan sin caer en que Oyarzabal empata con Bellingham a cuatro goles, en que Rodri fue Balón de Oro tras ganar una Champions y la Eurocopa, en que Cubarsí lidera la defensa en edad juvenil, con Merino y Ferran resolviendo partidos en cuestión de minutos. No caen en que el éxito de España descansa sobre un liderazgo repartido y compartido, en una propuesta coral que no necesita cargar toda la responsabilidad sobre la espalda de Lamine Yamal.

Lamine madura rodeado de un grupo de compañeros que aceptan el protagonismo que genera y lo protegen para beneficio del grupo

A Lamine no le importaría tenerla, nos dicen sus gestos. Ya sabemos que él apunta al cielo, que quiere esa exigencia para sí mismo, que desea resolver partidos como los resuelven los elegidos, pero el paso del tiempo y la perspectiva le darán luz a este protagonismo mudo que está teniendo de momento. Con 18 años no sería ni sano ni adecuado encomendarse únicamente a una estrella emergente para una Copa del Mundo. Lamine madura rodeado de un grupo de compañeros que aceptan el protagonismo que genera y lo protegen para beneficio del grupo. Lo hacen casi involuntariamente; va en su propia naturaleza. Responden sobre Lamine, sobre su recuperación, su rendimiento y su ilusionante futuro; no quieren hacerle sombra para minimizarle, lo hacen para evitarle una insolación. Yamal tiene 18 años y, con buena salud y pocas lesiones, jugará otros tres o cuatro Mundiales, así que tendrá tiempo de cargar con el peso de la responsabilidad de resolver partidos por sí mismo, casi como única solución en los momentos de crisis.

De momento, le toca crecer, madurar y equivocarse. Se lo puede permitir. Tampoco es que se le recuerden errores ni malas decisiones. Si el Lamine a medio gas ya arrastra dos rivales cuando recibe la pelota al pie, se marcha de su par con una carrera de pocos metros, recupera la primera zancada explosiva e intenta sin miedo la jugada interior y el disparo con la zurda al palo largo, ¿qué será capaz de hacer cuando vuelva al cien por cien?

Que no se apuren los americanos y que se sienten cómodos en su butaca, pero que no se distraigan ni vayan al baño a medio partido. Puede que se pierdan la gran noche de Lamine, la gran jugada del Mundial, que llegará. Puede que se marche de dos o tres belgas y le clave a Courtois un balón que dibuje una banana en el aire y se cuele por la escuadra derecha. Cualquier tarde será su tarde. Y entonces podrán contar que vivieron en persona la primera gran obra de arte de 'Maraviyamal'.