El sentimiento en Bilbao es que la era post Valverde está cada vez más cerca y el Athletic tiene un plan. Según ha podido saber Onda Cero, el club rojiblanco negoció el año pasado con Claudio Giráldez para que fuese el entrenador elegido en caso de que el técnico extremeño decidiera no renovar su contrato con el Athletic, una renovación que finalmente se oficializó en mayo de 2025 tras una campaña llena de éxitos para el equipo dirigido por el 'Txingurri'.
En esas conversaciones, la cúpula deportiva del Athletic trasladó a Giráldez un doble mensaje muy claro: si Valverde no continuaba, él sería opción prioritaria para el banquillo de San Mamés; y en el caso de que sí continuara, le pedían que dejase en su contrato una cláusula de rescisión asumible para el club vizcaíno, una condición que quedó recogida cuando el preparador gallego amplió su vínculo con el conjunto vigués hasta 2027.
El contexto actual da aún más sentido a aquella maniobra de anticipación. El futuro de Valverde para la próxima temporada se percibe cada vez más incierto en el entorno del Athletic, aunque en el club insisten en que la decisión final será únicamente suya por trayectoria, títulos y nivel competitivo del equipo en los últimos años.
Sin embargo, el rendimiento de esta campaña, menos brillante que en temporadas precedentes, y el desenlace que tenga la semifinal copera ante la Real Sociedad, asoman como factores que pueden influir en los tiempos, pero no en el reconocimiento unánime a la figura de un técnico de leyenda para San Mamés.
Perfil perfecto
En Ibaigane ven en Claudio Giráldez el encaje idóneo para suceder a Valverde. Su propuesta de fútbol total y de control. Su valentía para apostar por la cantera y su capacidad para construir un proyecto con sello propio han quedado evidenciadas en Balaídos, donde ha sido capaz de devolver al Celta a Europa ocho años después a partir de la promoción de talento de la casa y una idea muy definida.
Celta - Giráldez, un matrimonio cada vez más sólido
Giráldez, natural de O Porriño, vive un momento personal dulce en Vigo: está en casa, el respaldo cada vez es mayor y se percibe que el proyecto del Celta está en claro crecimiento, pero a nadie se le escapa el mayor potencial del Athletic en cuanto a estructura, masa social y economía.
Además, la existencia de una cláusula que podríamos denominar "athletic-friendly", fruto de aquella petición durante la negociación de su renovación, refuerza esa sensación interna de que el club está bien colocado para una hipotética ofensiva, aunque en Vigo saben que su crecimiento sostenido actualmente pasa por la figura del técnico de Porriño.
El duro camino de ser profeta en su tierra
El historial reciente de decisiones de Giráldez también ayuda a entender el escenario. En su día estuvo a un paso de marcharse al Levante de la mano de Felipe Miñambres, con quien había alcanzado un acuerdo para llevarlo al conjunto granota.
Miñambres, tras varios años como director deportivo celeste, conocía perfectamente las virtudes del técnico que ya despuntaba al frente del Celta Fortuna, aunque el salto al primer equipo parecía lejano ante la apuesta millonaria por un técnico de prestigio internacional como Rafa Benítez.
Pero la etapa Benítez no cuajó y la dirección del Celta decidió mirar al banquillo del filial en una mezcla de convicción de un proyecto con denominación de origen, liderado por alguien de la casa, y la necesidad de una opción barata ante el desaguisado en las cuentas que supuso la rescisión de Benítez y su staff.
El giro en el guion supuso a Claudio Giráldez romper el preacuerdo con el Levante, incluso asumiendo un coste económico que, según la información de Onda Cero, pudo rebajar por su buena relación con Felipe Miñambres, que vio cómo se escapaba su mirlo blanco.
En el radar de otras Ligas
La labor del técnico olívico tampoco ha pasado desapercibida en otros mercados. Fuentes consultadas en el fútbol portugués nos confirman que Giráldez era el deseado por Joao Noronha Lopes, candidato a la presidencia del Benfica en las elecciones que se celebraron el pasado mes de noviembre, aunque finalmente ganó su rival Rui Costa.
También ha llamado la atención su trabajo en otros clubes importantes de Europa, como el Bayer Leverkusen o el Tottenham, que habrían sondeado su situación y tienen al gallego en su agenda en letras mayúsculas.
Otras opciones para el Athletic
Hasta que Valverde deshoje la margarita, en los despachos de Ibaigane se manejan otros nombres propios. El que suena con más fuerza es el de Andoni Iraola, que finaliza contrato en junio con el Bournemouth, aunque su director deportivo Tiago Pinto ya manifestó en una entrevista en el Diario Marca que consideran prioritario su permanencia, por lo que no será fácil su salida de un mercado tan potente como el de la Premier.
Fuentes cercanas al entorno del técnico de Usúrbil, confirman que Andoni da prioridad siempre al bienestar de los suyos y que en Bournemouth su familia es feliz, pero al mismo tiempo reconocen que podría haber tocado techo en un club que vende a sus mejores jugadores.
Las ofertas en la Premier no le van a faltar, pero el arraigo puede ser la gran baza del Athletic. Nadie duda que algún día el banquillo de San Mamés será suyo, como del respeto que siempre tendrá a Ernesto Valverde, el hombre que le captó para Lezama en una semifinal copera de cadetes que disputó con el Antiguoko frente al Real Madrid y en la que impresionó al técnico de Viandar de la Vera. A partir de ahí, Valverde siempre fue casi como un padre futbolístico para Iraola.
Otro cachorro de Lezama que se ha convertido en uno de los técnicos jóvenes con más proyección de la Liga y que también está en la lista de futuribles es Íñigo Pérez, aunque a este aprendiz con Iraola en el Rayo, se le contempla más como una apuesta a futuro que como la primera bala para relevar al entrenador extremeño.
En Bilbao nadie quiere precipitar los acontecimientos y más con una convocatoria electoral a la vista. La hoja de ruta pasa por esperar a que se aclare el futuro del actual técnico y por ver cómo termina el curso, con la Copa como uno de los termómetros emocionales y deportivos más cercanos.
Lo que sí está claro es que, si Valverde decide cerrar su etapa en el banquillo rojiblanco, el Athletic no partirá de cero: hace un año ya se puso manos a la obra para convencer a Claudio Giráldez para que pueda pilotar un proyecto basado en la cantera de Lezama, con el mismo tino que está teniendo en el Celta con la de Afouteza.
