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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Pacto con intercambio: el Parlament para ti (ERC), el Govern para mí (JxCat); con o sin Puigdemont"

Hoy marcan su primer gol. De la legislatura nueva. Hoy, el primero. De aquí a quince días, llegará el segundo.

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  Actualizado el 24/01/2018 a las 17:51 horas

El independentismo son tres equipos distintos, el PuigDeCat, Esquerra, la CUP, pero en el Parlamento funcionan como uno solo. Organizados, disciplinados, como un sólo hombre. O mujer, para que nadie se incomode. Sólo funcionando como rodillo cumple su función un rodillo. Y en esta nueva legislatura que hoy comienza en Cataluña son varios los cabecillas que aspiran a pilotarlo, es verdad, pero tampoco en eso se diferencia mucho de la legislatura anterior.

El Junts pel sí ya era un matrimonio a palos entre dos partidos que intentaban colársela el uno al otro y no por eso dejó de funcionar el rodillo. Junqueras y Puigdemont estuvieron marcándose desde el primer día y no por eso dejaron de avanzar juntos.

Ya saben ustedes lo del bosque: que los árboles no te impidan verlo. Y lo del dedo. Si señala la luna, lo de menos es el dedo. Lo gordo es la luna.

Pues en esas estamos. Que si la cosa telemática, que si el voto delegado, que si los diputados ausentes, que si la aritmética ajustada. Que si lo que ustedes quieran. Detalles accesorios. Sacaron setenta escaños y harán lo que toque para que les salgan las cuentas.

Éste es el hecho:

El frente independentista se hará hoy con la presidencia del Parlamento catalán y con el control de la mesa. Es decir, y como en la legislatura anterior —la de la infamia—, en ese Parlamento se hará lo que ellos quieran. Hoy hacen presidente a un diputado del mismo partido que la señora Forcadell, tan beligerante como ella en la causa independentista, por supuesto, y que colaboró activamente con ella en el desprecio al reglamento, a las leyes y a los derechos de la oposición en la legislatura anterior. Roger Torrent se llama. Un joven educado, correcto, que lleva toda la vida en política, que votó en octubre a favor de la República Catalana (la votación secreta) pero nunca quiso admitirlo para no afrontar las responsabilidades penales de haberlo hecho. El seis de noviembre hablamos con él en este programa. Moviola.

Sólo porque el día aquel de la proclamación, los bastones y las banderas, votaron los independentistas no de viva voz sino con un papelito secreto, sólo por eso el señor Torrent tiene un horizonte judicial despejado, como diría Forcadell. Porque habiendo contribuido como el que más a la embestida contra la legalidad democrática, tuvo la precaución de no dejar pruebas.

Hoy el primer gol: controlarán el Parlamento.En menos de dos meses el segundo: controlarán el gobierno.

Investirán un presidente independentista. En la persona de Puigdemont, de un clon de Puigdemont, de un avatar, de un primo de Puigdemont o de uno que tenga el pelo como él.

El acuerdo éste que anunciaron anoche Esquerra y el PuigDeCat no garantiza que el de Flandes acabe ejerciendo, pero sí que Esquerra lo acepta como candidato y Torrent se ocupará de proponerle y de intentar que se celebre la sesión de investidura.

Hay un informe de los letrados que dice que él no puede ser si no viene, etcétera. Es verdad. A lo mejor es que acaba viniendo. A lo mejor es que al final es un doble de Puigdemont. Da un poco igual. El PuigDeCat no le da la presidencia del Parlamento a Esquerra por caridad cristiana y aprecio al recluso de Estremera. Este acuerdo sólo tiene sentido si es un intercambio: el Parlamento para ti, el gobierno para mi. Y luego ya vamos viendo. El bosque es la legislatura independentista que vuelve a empezar. Los árboles son los nombres, quemados, que agotan sus últimos meses de primera línea política.

Ha pasado casi un mes de la noche electoral. Ganó Ciudadanos, repitió mayoría absoluta la tripleta independentista.

Y en este mes que ha transcurrido, ¿qué ha pasado?

• Que la iniciativa todo los días y a todas horas la ha llevado el bloque independentista.

• Y que los tres partidos constitucionalistas sólo han sido capaces de trasladar a sus votantes impotencia.

Hagan memoria de estas cuatro últimas semanas.

En el lado independentista:

• Puigdemont en su bosque de Flandes, con sus videos, sus tuits, sus proclamas y sus pamemas. Todo el día presente. Todo el día enredando.

Anulando, a distancia, a Artur mas, vampirizando al PDeCAT y teledirigiendo el cotarro.

• Junqueras, con sus cartas desde mi celda y sus rezos en el Supremo; debilitado porque quedó tercero en las urnas, fastidiado por lo rápido que otros dirigentes ocupan tu hueco, y resignado a que Puigdemont haya resultado ser más listo, y más escurridizo, de lo que él sospechaba.

La vida política del último mes ha girado, exclusivamente, en torno a lo que hacían, decían, fingían, simulaban, pretendían, urdían los de Junqueras y los de Puigdemont.

En el otro lado, la nada.

• El PSC y el PP, guardando luto por ellos mismos. Iceta, cuestionado. García Albiol sentenciado. Ni media frase estimulante para las decenas de miles de votantes catalanes que confiaron en ellos.

• Los populares ocupados en persuadir a los otros que les presten, por favor, un diputado para poder tener grupo propio. Rara estrategia la de pedir favores a la vez que le afeas la conducta al otro, preventivamente, por si no te los hace.

• Rajoy, admitiendo ante su directiva que el problema catalán no se ha resuelto y ofreciendo indicios inquietantes de que, en realidad, no sabe cómo resolverlo. Esta frase de anteayer en Génova: "Lo que el gobierno hizo fue bueno para España aunque fuera malo para el PP". Orgullo y sacrificio. Albiol convertido en un cordero. Entregado en sacrificio.

• El PSOE, que organizó una comisión parlamentaria para actualizar la Constitución —el santo grial por fin había sido descubierto—, llevó a tres padres constituyentes, dijeron que no lo ven, y un manto de gelidez cubrió el grial y a sus descubridores. Ahora emite señales el partido de que la comisión dormirá en adelante el sueño de los justos porque la plurinacionalidad no vende. E Iceta parece que tampoco.

• Para PP y PSOE, dos de los tres actores del bloque constitucionalista, lo prioritario es pincharle el globo de las encuestas a Rivera y persuadir al personal votante de que el aspirante a Macron es una cáscara sin nada dentro. Parar a Ciudadanos vuelve a ser el primero, el segundo y el tercer mandamiento.

• Y Ciudadanos… Ciudadanos hizo una reunión protocolarias en Cataluña con los colaus para levantar acta de que estos no le van a dar nunca ni agua a los naranjas, sugirió a PP y PSOE que dejaran de insistir en que Arrimadas intentara la investidura porque el fracaso no luce bien en los telediarios, y aquí paz y después gloria. En un mes, eso fue todo.

Esto ha sido todo en el lado constitucionalista: unos lamiéndose las heridas y los otros esperando a ver si suena la flauta y el bloque de enfrente se desmorona.

De Puigdemont se puede decir lo mismo que de Aznar, no el del PP sino el almirante que presidió un ratito el gobierno de España antes de la República: "Geográficamente procede de Girona y políticamente, de la luna".

Pero en el último mes el juego de las sombras ha sido suyo y sólo suyo. Por incomparecencia del resto.

Cómo será la cosa que ha quedado en manos de Tabarnia el liderazgo de la resistencia.