Tres décadas después de conquistar la medalla de plata en los 1.500 metros de los Juegos Olímpicos de Atlanta, Fermín Cacho sigue recordando con nitidez una carrera que, a su juicio, pudo haber tenido un desenlace diferente. El atleta ha rememorado aquella final olímpica, ha defendido el crecimiento del atletismo español y ha confesado que, a día de hoy, su mayor aspiración es "ser feliz con todos los que me hacen feliz".
Cacho asegura que, pese a llegar a Atlanta como vigente campeón olímpico tras el oro logrado en Barcelona 92, nunca sintió una presión excesiva antes de la final. "No te creas que había mucha tensión", recuerda. "La noche anterior a Atlanta, saltó sobre las tres o las cuatro la alarma de incendio. No nos querían desalojar. Yo dormía con mi entrenador y le dije: 'Enrique, baja tú a ver lo que pasa. Si es grave, vienes y me avisas; si no, yo me quedo'. Y me quedé en la cama. O sea que ya ves tú la presión y los nervios que tenía entonces".
El exatleta explica que afrontó el día de la final como cualquier otra competición: "Levantarte, desayunar, ir a calentar, entrenar un poco, llegar después, comer, echarme la siesta e irme para el estadio", siempre con "las ideas muy claras" sobre cómo plantear la carrera, aunque consciente de que todo podía cambiar durante la prueba.
La caída que cambió la final
Ese cambio llegó cuando restaban 400 metros para el final. Cacho recuerda que marchaba bien colocado hasta que se produjo la caída de un corredor. "Se cayó, yo salté por encima haciendo unos pasos de triple, me dio en el tobillo y Morceli me sacó seis o siete metros, que son muy difíciles de recuperar", explica.
El medallista olímpico señala que en una prueba de ese nivel esa diferencia resulta prácticamente definitiva y recuerda que, para recuperar ese terreno, habría tenido que correr los últimos metros a un ritmo extraordinario.
He sido un privilegiado en el deporte
Treinta años después de Atlanta y 34 del oro de Barcelona, Cacho hace un balance plenamente positivo de su carrera. "Sí, ha merecido la pena", afirma. "Estoy muy agradecido al mundo del deporte y del atletismo. He sido un privilegiado en el deporte porque he hecho lo que me gustaba y trabajo en lo que me gusta, que es mi trabajo y mi afición".
