Carolina Marín

Carolina Marín revive en Radioestadio Noche su coronación en los Juegos Olímpicos de Río 2016: "Me fui sin ver el Cristo y con la mejor medalla"

La deportista española explica en Radioestadio Noche cómo vivió aquella histórica final de Río y los momentos posteriores a su gesta.

Gabriel Moreira

Madrid |

Entrevista a Carolina Marín en Radioestadio Noche

19 de agosto de 2016. Una fecha que quedará para el recuerdo de millones de españoles después de que Carolina Marín logrará una histórica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Y es que dentro del mundo del bádminton, España parecía quedar muy lejos del dominio aplastante de los asiáticos, el gran dominador de este deporte.

Pero nada más lejos de la realidad. Tras apuntar maneras en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la deportista onubense dio un golpe en la mesa y colocó a España en el mapa. Tras una grandísima actuación durante toda la competición, Carolina Marín se plantó en su primera final olímpica.

Y el resto, es historia. Delante tenía a la india Pusarla V Sindhu, pero el destino estaba escrito. La española venció en una hora y 23 minutos de juego y se convirtió en la primera jugadora no nacida en Asia que se hacía con un oro olímpico en bádminton. Ahora, 10 años después de aquella gesta, Carolina Marín se ha pasado por los micrófonos de Radioestadio Noche para rememorar aquel histórico momento para el deporte español.

Los recuerdos de una Carolina Marín que entró en la historia del bádminton

Era una final histórica. Era un día que podía marcar el rumbo del bádminton. Por ello, Carolina Marín recuerda todo de aquel día histórico para España. Los nervios estaban a flor de piel y la onubense solo pensaba en una cosa: salir a ganar. Sin embargo, los momentos previos parecen haberse quedado grabados en su retina para siempre. Así lo ha explicado en una entrevista para Radioestadio Noche, junto a Raúl Granado.

"Recuerdo cuando me levanté por la mañana, que solamente había dormido dos horas, recuerdo que estaba reventada, pero que mi cabeza solamente decía 'qué ganas ya de llegar a la pista'. También recuerdo cómo preparamos el partido, los nervios previos, esa adrenalina pura que te lleva a una final. Entrar en el pabellón, ver la mitad del pabellón de españoles y la mitad de indios, chillando todo el mundo, empezar el partido con los nervios a flor de piel... qué bonita final", comenzaba explicando emocionada por revivir aquello.

Por otro lado, la española recuerda la charla de su entrenador tras perder el primer set de la final. "En el momento en el que pierdo ese primer set, Fernando sale a hablarme en el cambio de pista del segundo set y yo lo veía alterado, y yo le decía 'háblame despacio, por favor, dame espacio', porque estaba ya que me agobiaba todo".

Tras ello Carolina Marín se coronó y llegó a cumplir una frase que plasmó antes de aterrizar en Río. " Antes de que empezase los Juegos Olímpicos y la rueda de prensa, yo dije que venía a ganar la medalla de oro, que yo no venía ni a ver el Cristo ni nada, y fíjate tú cómo me fui, sin ver el Cristo y con la mejor medalla, que es la de oro", destaca la deportista entre risas.

La fe intacta tras ese primer set

Carolina Marín llegaba a la final con el hambre y la convicción de que la medalla de oro era más que posible. Sin embargo, no todo fue de cara desde el primer instante. La española cayó en el primer set 19-21, lo que dejaba a la india a tan solo un set de lograr el premio gordo de los juegos.

No obstante, Marín resistió para darle la vuelta al marcador. Y es que para ella, no había imposibles a pesar de comenzar perdiendo. "En ningún momento pensé que no iba a ser posible. De hecho creo que si lo hubiera pensado, los nervios me hubieran jugado una mala pasada. Mi lema, el puedo porque pienso que puedo, lo utilicé durante todos los partidos y en la final es que no me cupo ninguna duda porque en todo momento pensaba que podía y eso era lo que me mantenía súper metida en el partido".

Y cumplió con su lema. Carolina Marín se subió a lo más alto del podio y, según cuenta, pudo disfrutar de todo el proceso durante el tercer y definitivo set. Además, la deportista española destaca que todo el esfuerzo de toda su vida mereció la pena por coronarse en lo más alto del bádminton. "Vale la pena pero no solamente por un momento como ese, igualmente hubiera valido la pena porque es una vida y un viaje tan maravilloso que cualquier otro tipo de vida no te da esas cosas".

Una vida llena de sacrificio, de trabajo y de esfuerzo que acabó siendo recompensado en los Juegos Olímpicos de Río. Y es que según relata, el deporte exige de renunciar a cosas tan sencillas como salir de fiesta, salir de cenas y comidas, darse caprichos o irse de vacaciones.

Los días posteriores a la coronación

Tras ganar el oro en aquellos juegos olímpicos, Carolina Marín tuvo que asimilar todo lo sucedido. Y aunque muchos lo pueden pensar, las horas y días posteriores no fueron agobiantes para la deportista. Lejos de suponer un problema, la onubense asegura que disfrutó de todo el proceso posterior a su coronación.

"No, para mí no fue agobiante, de hecho yo lo disfruté muchísimo y hasta tuve la suerte de que cuando bajé a mi tierra, a Huelva, y lo pude disfrutar con mi familia, como ya estábamos casi en septiembre, pues mucha gente ya había empezado a trabajar, podía estar tranquila en la playa".

Además, Marín cuenta una de sus últimas anécdotas en Indonesia, donde ha sido reconocida por multitud de aficionados durante sus vacaciones de 2026. "Hace unas semanas he estado de vacaciones en Indonesia y todos los españoles que me encontraba por allí me paraban, me saludaban, nos hacíamos fotos, muchísimos indonesios, por supuesto allí en Indonesia es el deporte rey, y al fin y al cabo es algo bonito".

Un hambre insaciable

Y tras esa medalla de oro, llegaron las dudas. Porque tras coronar en los Juegos Olímpicos, a Carolina Marín ya no le quedaba mas por ganar. Ya era, por aquel entonces, campeona de Europa, campeona del Mundo y, por último campeona de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, la española asegura en Radioestadio Noche que su motivación era clara: ser la mejor de la historia.

"Tuve varias conversaciones tanto con Fernando como con mi psicóloga en aquel momento y pusimos todo sobre la mesa para seguir sacando motivación, porque creo que en la vida hay que tener unos objetivos para seguir adelante. Fernando y yo nos dijimos que queríamos ser los mejores de la historia y para ello había que ganar un mundial más mínimo, que lo hice en 2018, y ganar otra medalla de oro olímpica, y lamentablemente la vida me ha puesto algún que otro obstáculo por delante para no conseguirlo, pero no me arrepiento de nada", concluye.