la reflexión de Juan Soto Ivars

¿En qué se ha fijado Juan Soto Ivars?

La reflexión final de Por Fin de la mano de Juan Soto Ivars

ondacero.es

Madrid |

Es el titular del año y puede que de la década lo ha publicado Abc en una información de María Carbajo: “El atropello de un tren a una vaca, que parió en el impacto, deriva en el hallazgo de un cadáver en Gijón”.

Vayamos por partes, como la vaca. Que un tren arrolle a un animal que cruza la vía es una típica noticia diminuta de periódico de provincias; que el animal dé a luz del golpe y el ternero salga vivo, parece de una de aquellas revistas de hechos insólitos de los años noventa; que el accidente inaudito lleve a encontrar el cadáver de una persona nos arrastra a la crónica negra; pero que todo se combine en solo titular ya no es de este mundo. Me recuerda a los periódicos que dibujaba Ibáñez de soslayo en el rincón de la viñeta, cuando el Súper llamaba a su despacho a Mortadelo y Filemón para que encargarles un caso.

Este titular nos hace reír, pero luego pensamos dos veces como pasa siempre con los chistes inteligentes, y es que para chistes inteligentes los del universo. Lo que ha pasado aquí es que una vaca preñada, de nombre “verrugas” cruzaba la vía con una de sus terneras. El tren pasó y las reventó a las dos, provocando la macabra cesárea de la que salió ileso un nuevo ternerito, al que el dueño ha bautizado con el adecuado nombre de “Milagros”. Cuando la Guardia Civil se acercó, de pura chiripa dieron con el cuerpo sin vida de un hombre que llevaba muerto meses sin que nadie lo hubiera reclamado.

Y aquí está, paradójicamente, lo que no es noticia. Lo que no hace reír. El titular insólito y divertido oculta lo invisible, lo tristemente invisible: la historia desconocida de un ser humano anónimo que debió morir cerca de unas vías del tren, y del que nadie en este mundo se preocupó. Hay golpes más fuertes que la embestida de un tren.