Solo uno de cada cuatro niños juega en la calle. Un dato llamativo comparado con el de nuestros padres y abuelos. Los más pequeños dejan de practicar actividades al aire libre y pasan cada vez más tiempo en casa con pantallas, con consecuencias negativas en la salud, no solo por el exceso de pantallas, sino porque les 'falta' calle, parque y naturaleza.
Así lo cree Elsa Punset, filósofa y escritora que lleva ya diez años ayudando a los más pequeños a conocer y controlar sus emociones con la colección de cuentos infantiles de Los Atrevidos, que comenzó cuando sus propios hijos eran pequeños. Acaba de publicar un nuevo número, el décimo de esta serie, 'Los atrevidos en el bosque mágico', donde invita a los más pequeños a conectar con la naturaleza.
"A esta generación le ha tocado unos cambios brutales", asegura Elsa Punset, que señala que muchos niños están "frente a los ordenadores cuatro o cinco horas al día", con mucho menos tiempo de salir a la calle o jugar en el parque: "Además, es un cambio colectivo enorme, porque ha habido migración del campo a la ciudad. Son ciudades que no nos hacen felices y hemos olvidado que pertenecemos al mundo natural".
Elsa Punset considera que no solo las pantallas son un aspecto preocupante, sino esa conexión con la naturaleza. "Se puede vivir una vida muy humana y conectada con la naturaleza en la ciudad", afirma, al mismo tiempo que comenta que "no hace falta estar viviendo en el campo para que tu hijo sienta esa conexión con la naturaleza": "Si tiene cuatro macetas en el balón, por ejemplo, y aprende a cuidarlas... Esta generación tiene tantos retos que necesitamos que entiendan lo que les rodea".
La importancia de los libros y las emociones en los niños
La escritora sostiene que los niños leen "bastante" pese a estar "volcados" en las tablets, por lo que necesitan estar "tranquilos" y "casi aburrirse": "Cuando éramos pequeños, era una cosa normal, y un libro va mucho más despacio. Es importante ayudarles a tomar un libro. Les enseñas a vivir de forma pasiva, el libro te permite imaginar los personajes y descubrir las cosas con una lentitud que es buena para nuestra salud mental".
Todo ello va ligado de las emociones de los más pequeños, que "no son fáciles de gestionar": "Una cosa que ayuda mucho en la naturaleza es la biodiversidad. Tenemos problemas que se adelantan a edades más tempranas, mucho problemas en ansiedad, estrés y depresión. Estos tres campos se han agravado mucho en parte porque tenemos más tiempo para hablar de ello y en parte porque vivimos vidas donde lo que cuenta todo el rato es el dinero, todo se centra en el consumo. Hemos perdido toda parte de conexión con la naturaleza".
Así, Punset cree que tenemos que sentarnos y "pensar en mejorar la forma de convivir": "Tenemos que tener otras prioridades".
