España ha logrado avances importantes en el control del tabaquismo durante las últimas dos décadas, pero en la actualidad ese avance se ha quedado algo más estancado. Los expertos consideran que las medidas actuales ya no son suficientes. Así lo asegura en Por fin la coordinadora del Grupo de Trabajo de la Sociedad Española de Epidemiología, Julia Rey. Aun así, la experta recuerda que las políticas que se han ido aplicando desde 2005 han funcionado, pero el país ahora necesita dar "un paso más" con nuevas restricciones que sean más duras.
Las leyes aprobadas en 2005 y modificadas en 2010 permitieron reducir la exposición al humo ambiental del tabaco, disminuir parcialmente el consumo y avanzar en la desnormalización social del tabaquismo. Por ello, asegura que "las políticas de control de tabaquismo están funcionando".
El descenso del número de fumadores se ralentiza
Sin embargo, el avance se ha frenado en los últimos años. Aunque el número de fumadores continúa bajando, lo hace "mucho más lento" de lo deseado. Según detalla, esto se debe en parte a que las primeras leyes se centraron sobre todo en prohibir fumar en espacios cerrados, una medida muy eficaz para reducir la exposición pasiva al humo, pero con menos impacto sobre el consumo activo.
La epidemióloga insiste además en que el tabaquismo es un problema complejo porque implica una adicción y un cambio de conducta difícil de mantener. Ante esta situación, la experta reclama nuevas "medidas legislativas más duras". Entre ellas asegura el aumento del precio de los productos del tabaco, la ampliación de los espacios libres de humo y la implantación del empaquetado neutro para reducir el atractivo comercial de las cajetillas. Según apunta, son iniciativas que ya han demostrado su eficacia en otros países.
Desigualdades sociales vinculadas al consumo
La coordinadora de la Sociedad Española de Epidemiología también ha hablado sobre las desigualdades sociales vinculadas al consumo. En este punto detalla que actualmente fuman más las personas con niveles socioeconómicos y educativos más bajos que antiguamente. Además, aunque los hombres siguen fumando mayoritariamente, el consumo entre mujeres ha aumentado considerablemente.
El vapeo gana terreno en los más jóvenes
Otro de los focos de preocupación son los jóvenes y el auge de nuevos dispositivos como los cigarrillos electrónicos. Y es que, a pesar de que las nuevas generaciones no están tan vinculadas al consumo de cigarrillos convencionales, el vapeo gana cada vez más terreno. "No son inocuos", advierte respecto a sus consecuencias. De hecho, a pesar de que hasta el momento se desconocen muchos de sus efectos, lo cierto es que pueden terminar causando enfermedades cardiovasculares y pulmonares.
Sobre la posibilidad de avanzar hacia una "generación libre de tabaco", como ya plantean países como Reino Unido, Rey considera que se trata de un objetivo "muy ambicioso", pero posible a largo plazo. No obstante, recordó que la situación epidemiológica británica es muy diferente a la española, ya que allí la prevalencia de fumadores ronda el 10%, frente al 20% en España. Por ello, antes de adoptar medidas como prohibir la venta de tabaco a personas nacidas a partir de un determinado año, España debería consolidar otras políticas de control y lograr una reducción más significativa del consumo.
