Rocío Jurado es mucho más que historia musical de nuestro país. Más allá de ser “La más grande”, de vender 20 millones de discos y de haber conseguido 150 discos de oro y 60 de platino, su figura es un icono de la lucha feminista y del colectivo LGTBI.
Habló de libertad sexual, de igualdad y de orgullo cuando nadie lo hacía.
Nacida y criada en la España franquista de posguerra, la de Chipiona siempre tuvo claro que no iba a ser una folclórica de bata de cola. Fue una mujer transgresora, que supo adaptar su música y su imagen a los tiempos.
Las letras de sus canciones, su vestuario, su presencia escénica, su gestualidad… Todo en ella era rompedor… No solo fue una voz prodigiosa, fue una creadora adelantada a su tiempo.
Hoy, su figura tantas veces reducida al papel cuché, vuelve a tomar protagonismo.
Veinte años después de su muerte, el escritor Carlos Barea nos presenta “Rocío Jurado: la voz que nos hizo sentir libres”, un ensayo en el que relaciona a la folclórica con la historia reciente de España.
Lejos de ser una biografía, el autor reúne a siete voces, tan dispares como necesarias, para analizar su legado: desde Alberto Conejero hasta Lidia García, Supremme de Luxe, Laura Fa o Machús Osinaga. Juntos trazan un retrato poliédrico de Rocío: cantante, actriz, musa mediática, referente queer y figura clave de la cultura popular.
Una obra colectiva que confirma lo que ya sabíamos… que Rocío Jurado es un icono pop inmortal -que por mucho tiempo que pase- seguirá siendo La más grande.
