Dímelo bien

Judith González: "Queridos, el punto y coma existe y sirve para algo más que para guiñar un ojo"

La filóloga de confianza de 'Por fin no es lunes' ha repasado con el equipo del programa cinco de los errores más frecuentes que cometemos al escribir en español. ¿Cuántos cometes ;)?

ondacero.es

Madrid | 01.10.2022 11:34

Esta semana, Judith González ha decidido traer al estudio de 'Por fin no es lunes' los errores más comunes que cometemos al hablar o escribir. "¿Un 'Top ten' de errores, ¿no?", le ha preguntado JAime Cantizano, poniéndole la primera corrección en bandeja: "Ay, los anglicismos, qué necesidad… si todas las ideas se pueden expresar en todas las lenguas. Tal y como yo lo veo, si las palabras fueran al médico, el anglicismo tendría un abono para el diván de psiquiatría porque cogemos una palabra que no es de nuestra lengua, la metemos ahí, a cascoporro, y nos empeñamos en usarla. Claro, esta palabra no sabe bien cómo actuar, por ejemplo, cómo forma el plural, si lo hace como lo hacía en inglés no encaja con nuestra morfología, si lo hace como debe hacerse en español, no sabe cómo aplicarse normas que, en el fondo, no son las suyas, no son sus hechuras… Tomemos un extranjerismo como fan, el plural en inglés es fans, con ese; pero, claro, en español, si el plural de pan es panes el de fan, es fanes… Años de terapia le quedan a esta palabra para sentirse cómoda con ese plural… Y qué necesidad había, si ya podemos decir aficionado, admirador, seguidor, entusiasta..."

En el número dos de errores, la coma criminal: "Me diréis qué es esto, yo me sé la coma del vocativo, la coma explicativa; pero la criminal, cuál es. Pues es una coma que es un crimen poner, la que erróneamente escribimos entre el sujeto y el verbo. Claro, si cogemos una oración como 'María bebe agua' nunca escribiríamos una coma entre 'María' y 'bebe'. Sin embargo, cuando el sujeto no es María sino que es un constituyente más largo, algo tipo, 'la Subdirección General Insular de Recursos Humanos y Modernización del Excelentísimo Ayuntamiento de…' que ya nos ocupa renglón y medio tendemos a hacer una pausa, con un sujeto tan largo cogemos aire y, como hacemos esa pausa, pues nos da por escribir una coma. Pero no, podemos respirar todo lo que queramos, por supuesto, pero ahí no se escribe coma."

Aviso, la coma que no se escribe es la que va entre el sujeto y el verbo; la del vocativo, la que antecede al nombre de la persona a la que nos dirigimos sí que se escribe: "Buenos días, Jaime"; "Hola, Isabel". 'Isabel' y 'Jamie' ahí son vocativos, no son sujeto.

El tercer error: "No me escribáis ti con tilde, por favor os lo pido. La norma general en español es que los monosílabos no se acentúan. La inmensa mayoría de las palabras que tienen una sola sílaba no se escriben con acento (fe, sol, fui, dos…). Solamente algunos monosílabos, un pequeño subgrupo, llevan, de manera excepcional, la que se conoce como tilde diacrítica, un acento gráfico que diferencia palabras de igual forma y distinto sentido.

Algunos de nuestros pronombres llevan este último tipo de tilde, 'mí' pronombre (como en "aléjate de mí") se acentúa para diferenciarlo del 'mi' posesivo ("mi coche", "mi café") y de la nota musical 'mi'; 'sí' pronombre ('se lo guarda para sí') se acentúa para diferenciarlo de la conjunción condicional ("si lloviera"), el té (la infusión) es con tilde para distinguirlo del 'te' pronombre ("no te vi"). Pero 'ti' no tiene confusión posible, no tiene pareja, es solo un pronombre. Entonces, que no me lo podéis acentuar.

De hecho las tildes que os ahorráis de ahí, las podemos guardar para las mayúsculas, que estas sí que llevan tilde, según las mismas normas de acentuación que imperan para las letras minúsculas.

El cuarto puesto: La forma "etc." es la abreviatura de la expresión “etcétera”, que se usa para no tener que mencionar explícitamente todos los elementos de una enumeración. Entonces, etcétera y etc. ya indican que estamos omitiendo una parte de la información. Añadir a estas formas los puntos suspensivos es redundante, porque estos tienen exactamente la misma función, dejar en suspenso el discurso, sin completarlo.

De modo que, o ponemos puntos suspensivos, o escribimos etc., pero las dos cosas a la vez no pueden ser. Y una bola extra: los puntos suspensivos son tres, solo tres y nada más que tres. Que parece que nos hemos quedado dormidos sobre el teclado y estamos ahí, venga, la ristra de puntos…

Y en el quinto puesto: "Queridos, el punto y coma existe".

Con muchísima frecuencia nos olvidamos de este signo de puntuación que está a caballo entre la coma y el punto y seguido, que expresa mayor separación que la coma, pero menor que este punto; que le da profundidad a nuestro discurso, que ayuda a organizar con precisión nuestro parlamento. Yo os invito a que lo empleéis delante de palabras como 'pero', 'aunque', 'por tanto', 'sobre todo', cuando la oración que introduzcan estos conectores tenga cierta longitud.

El punto y coma es un animal en vías de extinción, pero yo os garantizo que sirve para mucho más que para guiñar un ojo.