Los socialistas presumen de haber superado con nota la sesión parlamentaria sobre la corrupción. En realidad, salvo ensoñaciones poco realistas, ocurrió lo esperado. Que los socios han preferido ser cómplices de un gobierno salpicado por la corrupción a dejarle caer y quedarse sin su cuota de poder. Sánchez está decidido a acabar la legislatura. Lo sabemos todos. Y vendrá de las vacaciones en La Mareta diciendo, como cada año, que sus fuerzas están renovadas.
Y que seguirá adelante por nuestro bien. Y le dará lo mismo que el PP haya decidido pasar al ataque frontal aireando que el suegro de Sánchez vivía del negocio de la prostitución. Esas cosas no hacen mella en quien ha firmado el manual de resistencia. Sin embargo, hay una china en su zapato que va a seguir trabajando sin parar. Una unidad para la que no hay vacaciones. Es la UCO, sigue buscando verdades y hechos y esos sí que hacen pupa.

