El pasado martes, los equipos de emergencia localizaron los cadáveres de dos hermanos gemelos de once años en el río Ter a su paso por Manlleu, en Barcelona. Los menores habían desaparecido el día anterior tras haber salido a jugar al fútbol al atardecer, sin regresar a su casa.
Los Mossos d'Esquadra recibieron de madrugada el aviso de la policía local de Manlleu alertando de la desaparición, por lo que los equipos de emergencia desplegaron un amplio dispositivo de búsqueda por las zonas que solían frecuentar.
Desgraciadamente, tras más de 20 horas de incertidumbre, los cuerpos fueron hallados en el río. El dispositivo localizó hacia las 13:00 horas el primero de los cadáveres y, una hora después, el segundo, ambos en el lecho del río Ter.
Todo apunta a un trágico accidente por ahogamiento
Según las primeras informaciones, los dos menores se encontraban jugando al fútbol en las pistas de un colegio y tenían previsto volver a casa cuando el recinto cerrase. Sin embargo, antes de regresar, decidieron introducirse en el río para refrescarse. Se sospecha que las fuertes corrientes les impidieron salir del agua.
Todos los indicios apuntan a un trágico ahogamiento accidental, ya que los cuerpos no presentaban heridas ni signos de violencia. Por el momento, la investigación sigue abierta.
Los padres fueron los encargados de confirmar la identidad de los menores, a pesar de que la identificación forense completa mediante huellas dactilares corre a cargo del Instituto de Medicina Legal de Cataluña. La autopsia será la que determine de manera definitiva las circunstancias exactas del fallecimiento.

