En la era de la comunicación superlativa, a muchos les cuesta llamar a las cosas por su nombre. Javier Tebas, aunque para allá en la puerta ya hecha bien, recurre a Goebbels para denostar los canales que usa el Madrid para quejarse, los horarios, los árbitros, seguro que algo más sale de Valdebebas de aquí al Clásico del domingo. El presi de la patronal fue tan maduro de parapetarse en la comparación, justificando que el ministro Puente ya lo hizo y no separaron los pulsos del personal.
En un nivel similar de madurez, el amigo Mourinho-Tebas es el típico caso clínico sin diagnosticar. Viendo el panorama casi me quedo con los mensajes ajedrecísticos de Davidovich en el cristal de la cámara en el que pone un mensaje tras victoria. El tenista malagueño, primer triunfador español del Master Mill de Shanghái, escribió: "Defensa siciliana", que por lo visto es una forma muy común de abrir en el tablero, y ayer, "Apertura española", cambio de tercio, con el alfil como señuelo.
Y todo este enroque para que David Ferrer lo aliste para disputar las finales de la Copa de Ibiza en Bolonia. Como ornamentación a la petición no está mal, pero quizás sería más eficaz pues una llamada de móvil clásico en la que deciden ni segundos: "Capi, ¿cómo estás? Espero que bien. Por cierto, siento haberte toreado y no haberte cogido el teléfono, hombre. Pero cuenta conmigo, aunque solo sea de hombre número 5, ¿no? Venga..."
O algo así, Rafa, algo así, más o menos. De quinto hombre, que son muy importantes, claro.

