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Presidente de Galicia

Rubén Amón indulta a Alberto Núñez Feijóo: "Ha convertido Galicia en el laboratorio que nutre el arquetipo del 'candidato perfecto'"

Debe sentirse orgulloso Núñez Feijóo de haber procastinado los planes de aterrizaje en Madrid. Su paciencia y posición de espera lo convierte en la versión posmoderna de Godot, pero también demuestran su instinto político. No era el momento. Casado ejerce la oposición entre dos oposiciones que lo asfixian -Sánchez y Abascal-, mientras que Feijóo ha convertido Galicia en el laboratorio que nutre el arquetipo del "candidato perfecto".

Rubén Amón
  Madrid | 06/03/2020

No hablamos aquí de características ideológicas, sino de categoría toxonómica, cuando no darwinisita. "Perfecto" quiere decir que es un líder conservador... muy poco conservador. Que no es joven ni mayor. Que abjura de las siglas del PP en sus carteles al mismo tiempo que se presenta exclusivamente con ellas. Que repudia a Vox tanto como se distancia de Ciudadanos. Que atrae el voto urbanita y el del campo. Que desafía a Casado a la vez que lo abraza. Que reunifica en su corona la unidad territorial y la sensibildad identitaria, hasta el extremo de atraer en las aldeas a los vecinos de mayor sentimiento "nacionalista".

Es más, la versatilidad política de Feijóo, sensible a las libertades y a las leyes que han evolucionado la convivencia de la sociedad -matrimonio gay, aborto, eutanasia...-, explica que simpaticen con su candidatura bastantes sufragistas de la socialdemocracia, más o menos como le sucede al socialista-maximalista Abel Caballero con los votantes conservadores.

El antagonismo político y personal entre ambos justifica también la idea antigua del bipartidismo. Feijóo es un líder extemporáneo, como el alcalde de Vigo, porque se desenvuelve en la expectativa de la mayoría absoluta, aunque tiene más mérito obtenerla en una comunidad tan heterogénea que en un municipio concreto.

Las políticas autonómicas se antojan más genéricas y atmosféricas de cuanto puedan demostrarlo el sensacionalismo y el pragmatismo de Caballero en su territorio emancipado. También él arrinconó las siglas del PSOE en su campaña. Y convirtió su carisma y su eficacia en la fórmula de la vida eterna.

Va camino de conseguirla Núñez Feijóo en los comicios que pueden garantizarle su cuarta mayoría absoluta consecutiva. Se ha sacudido la consigna genovesa de aglutinar las marcas del PP y de Cs. Y ha construido una suerte de candidatura plebiscitaria: o todo, o nada. ¿Qué prefiere Pablo Casado?