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EL BLOG DE ALSINA

De Guindos está terminando de escribir la carta

Les voy a decir una cosa.

Vísperas europeas. Y vísperas eurocoperas. Con el ministro De Guindos terminando de escribir hoy mismo -urgido por estos amigos europeos que nos van a prestar cien mil millones de euros- la carta en la que hacemos oficial que requerimos de asistencia financiera:

Carlos Alsina | Madird  | 22/06/2012

Luis de Guindos, ministro de Economía

Luis de Guindos, ministro de Economía / EFE

Queridos reyes magos del eurogrupo, confiando en que al recibo de la presente estéis todos mejor que yo, os solicito humildemente que me abráis una línea de crédito en condiciones asumibles, que ya sé que en estos tiempos tremendos que vivimos, ya ni los Reyes regalan, sólo prestan, pero tened en cuenta que nos estamos portando bien y hacemos los deberes todas las tardes. Vuestro afectísimo, Luis.

Todo esto en inglés, que como ayer quedó claro en la rueda de prensa de las auditorías, es el idioma en el que se escriben las finanzas europeas. Mientras el ministro apura el paso -vísperas europeas- España contiene el aliento ante la cita de mañana contra los franceses -la víspera eurocopera-. Hay que ganarle a Francia y hay que vencer a la Historia, a esta desgraciada marca que obra en poder de los franceses y que dice que siempre que hemos coincidido en competición oficial, han sido ellos los que se han llevado el gato al agua. Hora de cambiar el curso de la Historia. Ya que no conseguimos reorientar el curso financiero de la historia europea, que consigamos al menos poner fin a esta estadística tan gravosa. Nuestro partido es mañana, aunque hay mucha gente en España que vive también como si fuera algo propio el partido que esta noche disputan Platón y el primo de Zumosol, es decir, Grecia y Alemania.

Nadie ha hecho una encuesta, pero si se hiciera, seguramente saldría que entre los países del sur de Europa la mayoría de la afición va esta noche con Grecia. Por solidaridad con el pequeño y para tocarle las narices a la gran potencia. Dices: hombre, pero si quien más está ayudando a los griegos, quien más dinero ha puesto para que puedan seguir funcionando, es Alemania, uno no le toca las narices al socorrista que acuda a salvarte del ahogamiento. En las finanzas, sí, porque ahí --ya lo tenemos claro-- nadie regala nada. Bueno, como mucho una quita, una parte de la deuda que te resignas a no cobrar, pero exigir que se devuelvan los préstamos lo exigimos todos, también nosotros, España, porque también nosotros somos prestamistas de la Grecia por dos veces rescatada.

Hay quien ya habla de la Eurocopa de los débiles, de la paradoja económico futbolística que se produciría si pasaran a semifinales, junto con Portugal que ya lo ha hecho, Grecia, Italia y España. Para eso los griegos han de obrar el milagro de apear de la competición a Alemania, que sería “milagro” porque los alemanes son muy superiores a los griegos no sólo produciendo, equilibrando cuentas y exportando, sino también jugando. Pero futbol es futbol, todo puede suceder. Angela Merkel, que también va al fútbol cuando puede, le ha metido hoy prisa a Mario Monti para terminar pronto su reunión de trabajo en Roma y poderse ir a cambiar para viajar a Polonia.

¿Qué reunión de trabajo? Pues aquella que se le ocurrió convocar al primer ministro italiano -que se ha revelado como un tecnócrata creativo- cuando cayó en la cuenta de que entre Merkel y Sarkozy se lo guisaban y se lo comían todo, y en su afán por pintar algo en el reparto de poder europeo, abogó por revisar la doctrina de la austeridad sin aditivos planteando la posibilidad de destinar fondos europeos a estimular la actividad y el crecimiento. La idea de Monti era quedar él solo con Merkel y con el presidente francés, que resultó ser Hollande porque Sarko fue desahuciado de El Elíseo, pero el gobierno español metió baza, presionó, se movió bien y ahí sí logró lo que buscaba, que fue ser invitado a Roma.

Como dijo el presidente Rajoy en la cumbre de la OTAN en Chicago, se encontró por allí a Monti y éste le dijo: “¿te apetecería venirte a Roma el día que vienen Merkel y Hollande?” Rajoy respondió “venga, vale” y así hemos llegado a lo de hoy, esta especie de cumbre-euro de bolsillo, fugaz, pero relevante, porque estos cuatro jefes de gobierno representan a los cuatro países con más peso de la zona euro: la potente Alemania, la orgullosa Francia y este tándem que ahora formamos Italia y España, librando una batalla parecida en el mercado de la deuda pública, y muy castigados ambos.

Estando estos cuatro gobiernos, es como un aperitivo del consejo europeo del jueves que viene, es decir, que como estaban por la labor de pactar algo concreto –y con el trabajo avanzado— les ha bastado una hora en torno a una mesa redonda para alumbrar nada menos que un plan de estímulo al crecimiento de la zona euro que estiman en unos 130.000 millones de euros. Guau, ¿teníamos 130.000 millones por ahí y no lo sabíamos? No, pero los tendremos. ¿Cómo? Pues, por lo que han dicho los cuatro jinetes, su idea es sacarlo de la nueva tasa a las transacciones financieras, que Francia y Alemania han decidido introducir aunque no exista consenso en la Unión Europea, porque es verdad que no existe.

Al principio decían que esto tenía que ser cosa de todos o de ninguno, pero ahora están por la labor de pactar un grupo de países numerosos, aunque no sean todos los miembros de la Unión, que empiecen a cobrar a los bancos por el movimiento de capitales. Y éste sí puede considerarse el primer éxito de Francois Hollande, porque ha sido él quien ha maniobrado para que los socialdemócratas alemanes reclamaran a Merkel el visto bueno a la introducción de esta tasa a cambio de apoyar el pacto fiscal en el Parlamento alemán, donde la canciller necesitaba del apoyo de los socialdemócratas. ¿Y entonces, qué? ¿Cómo se a van a repartir los 130.000 millones entre los países de la Unión, bajo qué criterios y para hacer qué cosas? Pues de eso todavía no sabemos nada.

Lo que se ha hecho hoy, al más puro estilo de la Unión Europea, es anunciar que se hará algo que, en realidad, aún no está ni concretado ni bendecido por el resto de los socios. El cuarteto de Roma llevará su propuesta a la cumbre europea de la próxima semana y allí se verá qué inversiones se consideran más oportunas para intentar espolear la actividad económica en Europa. ¿Y lo de España, qué? Lo de la ayuda financiera a nuestro país, ¿cómo queda? Ahí, sin novedad. Monti dice que el fondo de rescate compre bonos. Rajoy, que se preste directamente a los bancos y no al Estado. Hollande, que a él le parecen bien las dos cosas. Y Merkel, que todo se puede mirar pero que las prisas no son buenas. Porque ella tiene que garantizarse primero que su país comprenda y comparta la fórmula que al final se escoja para sacar a España e Italia de la olla a presión en la que llevamos cinco semanas cociéndonos.