OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Torra ya estuvo aquí"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el encuentro entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès que tendrá lugar hoy en la Moncloa para abrir la vía del diálogo tras los indultos.

Carlos Alsina

Madrid | 29.06.2021 08:46

En la víspera de que le demos pasaporte a junio, con la selección nacional preparándose ya para eliminar a Suiza el viernes en cuartos de final de la Eurocopa, Morata redimido y Unai Simón indultado.

Con la epidemia apuntando maneras preocupantes de nuevo en España. Los contagios que descendieron de manera sostenida en mayo y junio, sin bajar nunca de los noventa casos por cien mil (ahí hemos tenido nuestro suelo) vuelven a subir ahora. No a un ritmo que dispare las alarmas pero sí de manera constante y en algunas comunidades autónomas. Hemos vuelto a los cien casos por cien mil y con contagios, sobre todo, entre los estudiantes que han estado estos días celebrando el final del curso. No sólo en Mallorca pero sobre todo en Mallorca. Casi mil contagiados ya en distintas regiones ---entre estudiantes y sus familias--- y doscientos cincuenta jóvenes confinados en hoteles de Baleares.

Los contagios más frecuentes se están dando entre los jóvenes. Que no están vacunados y que sí están con ganas de verse y celebrar que ha llegado el verano y que ya no es obligatoria la mascarilla al aire libre. Todo esperable, dijo ayer el portavoz de Sanidad Fernando Simón.

El camino, según Sanidad, es avanzar en el proceso de vacunación, principal diferencia entre la situación que tenemos ahora y la que tuvimos el verano pasado. Dieciséis millones y medio de personas ya tienen la pauta completa de vacunación, eso no garantiza que no puedan contagiarse de la variante actual o de la Delta cuando se haga predominante en Europa, pero sí reduce de manera notable los efectos más graves de la enfermedad, sobre todo entre los mayores.

"La palabra del día en la Moncloa va a ser autodeterminación"

La palabra del día en el Palacio de la Moncloa va a ser autodeterminación. Por partida doble. Por la mañana, la autodeterminación de sexo, es decir, el proyecto de ley de Irene Montero. Por la tarde, la autodeterminación territorial, entiéndase catalana, bandera con la que siempre acuden los presidentes independentistas de la Generalitat a sus citas con los presidentes de gobierno.

El camino de la nueva Ley Trans comienza ahora

De la autodeterminación de género, el camino de la nueva ley comienza ahora. No es seguro que lo que sale hoy del Consejo no sea modificado en alguna medida en el debate del Parlamento, más aún si Irene Montero deja de ser ministra de Igualdad en la próxima remodelación del gabinete. Pero lo que hoy aprueba el consejo es la intención de que las personas transexuales puedan modificar su sexo y su nombre en el registro civil sin que se les requiera un informe médico. Es decir, sin que sean tratadas como enfermas o afectadas por una patología. Aquello de no se corresponde cómo se siente con el cuerpo que tiene. En adelante, se trata de que la persona sea como se siente. Y sea inscrita en el registro como tal. Bastará con que así lo manifieste. Por dos veces, para confirmar que la voluntad del cambio es firme. Mayores de dieciséis años podrán hacerlo por sí mismos, mayores de catorce en presencia de los padres y mayores de doce en el juzgado.

Hay colectivos feministas relacionados con el PSOE que se toman el proyecto de la ley trans como una traición

Es un paso muy relevante para las personas transexuales y como tal lo celebra la mayoría de las asociaciones que defienden sus derechos. A la vez, es un paso cuestionado por muchas asociaciones feministas ---y por feministas militantes del PSOE--- que entienden que la autodeterminación de género entierra lo que hasta ahora era un elemento objetivo: el sexo que determina quién es mujer. Y, por extensión, qué derechos tiene como mujer que es y qué leyes le son de aplicación por serlo. Esto que Carmen Calvo expresaba, hasta hace no mucho tiempo, como preocupación por las garantías.

Hay colectivos feministas tradicionalmente bien relacionados con el PSOE que se toman este proyecto como una traición. Y que llaman a los diputados socialistas en el Congreso a oponerse. Le está costando más a Sánchez persuadir a los suyos de que bendigan (y publiciten) la bondad de esta ley que de bendecir y publicitar los indultos. Hoy será Irene Montero quien explique su proyecto a la prensa y no será, por tanto, Carmen Calvo, que aparece en este pulso como derrotada. Al menos, de momento.

"El president tutelado y debutante visita al presidente de los indultos"

De la autodeterminación de Cataluña quien hablará, aunque sea sólo para que conste, hoy en la Moncloa es Pere Aragonés. A las cinco de la tarde le espera Sánchez con el equipo de realizaciones televisivas de Iván Redondo. Otro hito en la historia reciente de España. El President tutelado y debutante visita al Presidente de los indultos. Seguro que la reunión será ---y nos dirán que ha sido--- cordial y constructiva, que se han normalizado las relaciones entre los dos gobiernos y que por delante queda por hacer mucho trabajo. Más que nada porque fue todo eso lo que dijo el gobierno hace tres años cuando Joaquim Torra visitó a Pedro Sánchez.

Ya en 2018 se sentaron las bases de un espacio de diálogo y reencuentro. ¡Con Torra, oiga! Y sin indultar a nadie. Torra le regaló al Presidente un libro de mapas de Cataluña desde la Edad Media. Y una botella de ratafía. Aragonés cumplirá hoy con la tradición independentista que dice que el President no pasa en la Moncloa más que el tiempo estrictamente necesario, no se le vaya a pegar el respeto a la Constitución (o algo). Por eso, y como ya hizo Torra, comparecerá ante la prensa en la delegación de la Generalitat catalana en Madrid (reencuentro, sí, pero cada uno en su casa).

Aragonés cumplirá hoy con la tradición independentista que dice que el President no pasa en la Moncloa más que el tiempo estrictamente necesario

¿Qué dijo Torra tras aquel encuentro que fue presentado como un hito? Pues que se abría una nueva etapa en la que había que mirar no al pasado sino al futuro. Mirar hacia adelante. Y también, que había encontrado en Sánchez a un presidente muy atento a todo lo que él le decía y convencido de que la situación judicial en torno al procés no era positiva. Llegó a decir Torra que divisaba cambios en lo que él llamaba la ofensiva judicial.

Un visionario el pupilo de Puigdemont que luego recibió a Sánchez en Pedralbes en amor y buena ratafía y con el que sólo dejó de relacionarse el presidente en la campaña electoral de 2019. Cuando lo que tocaba era no cogerle el teléfono al presidente catalán. E invocar, en lugar de a Miquel Martí i Pol, el código penal.

Ahora lo que toca es neutralizar al Tribunal de Cuentas, última institución afectada por el manto de la sospecha que extiende el gobierno sobre todo aquel que no vire cuando Sánchez ordena virar. En juego, el crédito de un órgano constitucional cuyos dictámenes nadie cuestionó hasta hoy, es decir, cuando reclamarle a cuarenta cargos públicos el reintegro del dinero público mal empleado incomoda a los afectados y su bolsillo. Artur Mas intentó hace años que los ciudadanos independentistas de Cataluña le aportaran el dinero reclamado por la vía de la colecta (o crowfunding) y comprobó que una cosa es la adhesión política y otra poner pasta.

Es un buen día, hoy, para que Sánchez se aplique esta frase de Sánchez. No hay que confundir a la sociedad con su Gobierno. La sociedad es mucho mas y está por encima del Gobierno. El Presidente lo está diciendo estos días sobre Hungría y el primer ministro Orban. Pero seguro que será capaz de decirla también sobre Aragonés y la sociedad catalana y sobre sí mismo.