Sorpresas te da la vida. Que dice Sánchez que se planteó dimitir cuando el informe de la UCO le abrió los ojos a la condición corrupta, presunta condición corrupta, de su subordinado y confidente Santos Cerdán. Que dice el presidente que se planteó dimitir, pero que eso habría sido lo fácil y él, lo sabemos, siempre elige el camino difícil de permanecer en el poder para salvar a España de sí misma.
Si pudiera el presidente precisar cuándo, exactamente, se planteó dimitir. En qué hora, de qué día exactamente. Porque lo que está grabado es lo contrario. Cada vez que se le pudo preguntar en aquellos días no ya si se planteaba dimitir, sino si se planteaba remodelar su Gobierno, respondió a las dos cosas que por supuesto que no.
Reescribir la historia. Reescribirla y repetirla. Esta película del hombre afligido que duda sobre seguir en el cargo, unos días, pero despeja la duda alegando que lo fácil sería irse es un remake de abril del año pasado. A lo que antes se llamaba asumir la responsabilidad de haber dado alas a los corruptos, ahora se le llama ser lo bastante responsable para no tirar la toalla. La fábrica de coartadas es incansable.
La fábrica de coartadas es incansable.
Los toros resultaron bueyes. El nuevo comodín de los mansos socios del PSOE, mansocios, es 'escalar'. La palabra paliativa, el burladero acolchado, el refugio coartada. Este Rufián que hace tres semanas, severísimo, recriminaba al presidente por hacerse el loco. Y que ayer, los cuernos afeitados —el fiscal transmutado en fraile bondadoso—, le perdonaba a Sánchez sus pecados y daba por bueno el evangelio que dice que ha habido corrupción, sí, pero muy, muy, muy acotada.
La vara de medir (matemática) de la corrupción, según el manso Rufián. Si solo son cuatro mordidas, pase. Si solo son tres listos, bueno. ¿Y si en lugar de tres son cuatro? ¿Y si son cinco? ¿Si en lugar de cuatro mordidas son cuarenta? ¿Cuál es la tabla, el máximo de corrupción aceptable para Esquerra? Imputados en la causa hay más de tres. Y adjudicaciones de obras sospechosas para la UCO ya son nueve, nada que ver con aquella sentencia prematura que emitió el ministro Puente sobre la inanidad de los papelucos de Koldo.
¿Si en lugar de cuatro mordidas son cuarenta? ¿Cuál es la tabla, el máximo de corrupción aceptable para Esquerra?
El nuevo comodín es escalar. Esto de la escalada para hablar de la corrupción es innovación retórica reciente. Imagino que consecuencia, como tantas otras expresiones de las que políticos y tertulianos se contagian mutuamente, de alguna traducción poco afinada del inglés. La corrupción no escala. La corrupción es. Si acaso lo que sucede es que llega la UCO y destapa que la corrupción está más extendida, y más arriba, de lo que los palmeros del partido (y el gobierno) salpicado por ella querían admitir. Ya pasó con Cerdán y está por ver si pasa de nuevo.
Solo al terminar la investigación se sabe cómo de alta llegó a ser la pantanada. Es decir, hasta dónde había ya escalado sin que nadie lo evitara. ¿Esquerra se cree a Sánchez cuando dice que nunca supo nada o no? Porque si le cree, aunque mañana aparezcan indicios de financiación irregular del partido habrán de seguir creyéndole, puede que tampoco sobre eso supiera nunca nada. Tenemos un presidente desinformado, qué le vamos a hacer.
Hay que reconocerles a los durísimos socios del actual Gobierno —Podemos ya no es socio— que manejan una tabla de medir corrupciones a escala oportunamente elástica. Y que han aceptado con encomiable actitud lanar que la nueva forma de asumir responsabilidades por haber empoderado corruptos, es decir, que ya se han asumido y a otra cosa.
No vaya a parecer que le hacen el juego a las derechas. Otra innovación de estos días: el gobernante dice 'he asumido mi responsabilidad porque he admitido que tengo una responsabilidad', y los socios asumen con resignación cristiana que el sacramento queda impartido sin necesidad de penitencia. ‘¿Qué les parece mi juego de manos? Nada por aquí, nada por allá. A ver, Pisarelo, a ver, Rufián, a ver, Vaquero, ¿dónde está la bolita?’ Salmo responsorial: 'Alabado sea el gobernante que no tira la toalla'. Los socios se pasaron de tibios y Yolanda Díaz tiró de devocionario para arrinconar a besos a su jefe, mentor y socio.
Yolanda Díaz tiró de devocionario para arrinconar a besos a su jefe, mentor y socio.
(La otra no, solo la progresista). A ver, se da por hecho que Yolanda Díaz ve en Sánchez un hombre honrado. Sería el colmo que siguiera en el Gobierno y dijera lo contrario: ‘Usted no es honrado, pero me da lo mismo, sigamos gobernando’. Por parte de Sumar, Esquerra, Bildu, el PNV, Junts, Compromís, elusión de responsabilidades con el visto bueno de Sumar y los demás socios habituales.
'Prueba superada', dicen en el Gobierno, tan dado a sacar conclusiones definitivas de episodios intermedios en historias no acabadas. Ni lo de ayer era una cuestión de confianza —qué habría votado Podemos—, ni el presidente está más fuerte que anteayer ni al PP parece que le incomode que le dejen todo el campo libre para poder enarbolar ahora la bandera de la exigencia frente a machistas y corruptos. Si los socios prefieren que sea Feijóo quien lo rentabilice todo, tampoco él se va a quejar.
El paisaje de fondo no ha cambiado y la escena que protagoniza Sánchez sigue siendo la misma: es el capitán marchito de un barco que navega en círculos porque se le ha abierto una vía de agua fecal. El capitán, y con él, su barco, a merced de las sacudidas que provoca cada nueva ola de la UCO.
Sánchez reclama que se le reconozca a él lo que él nunca ha reconocido, ni reconoce, a los demás. Reclama su derecho a ser creído cuando afirma que nunca se enteró de nada. Jamás le reconoció semejante derecho a Rajoy, de cuya pretendida ignorancia se choteó y cuya dimisión reclamó cuatro años antes de que la Gürtel fuera sentenciada.
Jamás le ha reconocido a Díaz Ayuso el derecho a ignorar cuánto cobraba su hermano por conseguir mascarillas. Reclama que no se cuestione su integridad aunque tenga encarcelado a Cerdán e imputado en el Supremo a Ábalos. Pero predica la culpabilidad de Díaz Ayuso cada vez que la responsabiliza de corruptelas en su entorno aunque ningún tribunal haya afirmado nunca que ella sea ni corrupta ni sospechosa. Y ahora siembra la sospecha sobre la pretensión del PP de reformar la ley para beneficiar al novio después de haber sido él quien ha reformado la ley, y vuelta a reformar, para abaratar las penas de corrupción a militantes de los partidos que le apoyan.
Él podrá seguir alegando que nada supo del mangoneo de mordidas de sus dos secretarios de organización. Pero, ¿tampoco supo nada de cada uno de los pasos que dio Cerdán, entre el día que fue detenido Koldo y el día que cesó en su cargo, para persuadir a Ábalos y Koldo de que coordinaran sus defensas con la estrategia del PSOE y de que aceptara el exministro un puesto en una consultora, dos o tres tertulias, alguna colaboración bien pagada a cambio de apartarse y no hacer ruido? ¿También alegará ignorancia el presidente sobre las maniobras de Cerdán recibiendo en Ferraz a las 'leires' y los 'dolsetes' con su arsenal de grabaciones villarejas? Aquel audio en el que Villarejo hablaba de las saunas del suegro y cómo en ellas se grababa a clientes poderosos para tener con qué chantajearlos.
Feijóo señala los negocios del suegro de Sánchez
Hasta ayer, Feijóo no dijo una palabra en público sobre el negocio de Sabiniano Gómez, el suegro del presidente que, según el PP, pagó el piso donde vivió el matrimonio hasta trasladarse a la Moncloa. Pero ayer Sánchez le mentó a Marcial Dorado y dio el paso.
Dicen las crónicas que Feijóo voló así los últimos puentes con el Gobierno. Como si aún quedara algún puente en pie. Dicen las fuentes del PP: "No vamos a enfrentarnos con el florete a quien nos dispara con un lanzagranadas. Si a Ayuso le acusan de vivir en el piso pagado por un defraudador fiscal, la misma moneda es esta. Sánchez vivía en un piso pagado con el dinero de la prostitución". El presidente, hasta esta hora, no ha querido comentar quién pagó el piso. La replica la dio Patxi López, que lanzó contra Feijóo los muertos de la droga en Galicia, los muertos de la covid en Madrid y los muertos de la DANA en Valencia. Qué destreza, exlendakari, en el lanzamiento de cadáveres.

