OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Barra libre contra el capitán"

Carlos Alsina analiza en su monólogo la jornada política marcada por la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso debido a los escándalos de corrupción en el entorno del PSOE.

Carlos Alsina

Madrid |

En Pamplona, tercero de los encierros de los sanfermines de este año con toros de la ganadería de Álvaro Núñez y en Madrid, se encierra el capitán de barco Pedro Sánchez Pérez-Castejón con todas las ganaderías parlamentarias juntas en el empeño de salir no ya vivo, sino ileso, y sin un desgarro en la taleguilla, de la vibrante mañana taurina que le aguarda en el Congreso con todos los portavoces (menos el suyo propio) decididos a arrimarse para clavarle, qué menos, un par de banderillas vistoso.

Hoy tendrán que emplearse a fondo la delegada del gobierno en las Cortes, presidenta casera Francina Armengol, y el gregario sobrevenido Patxi López, encargado de que la escudería sanchista celebre con entusiasmo cualquier juego de manos que sea capaz de exhibir el capitán para que sienta el calor de su público cautivo y entregado. Hoy más en minoría que nunca.

Es decir, que el presidente protagoniza esta mañana un nuevo intento de convencer a la sociedad, representada en los diputados, de que está asumiendo la responsabilidad de erradicar la corrupción, aunque a la mayoría de los portavoces les parezca justo lo contrario: que lo que está haciendo es eludirla. Eludir su responsabilidad en el germen y crecimiento de la trama corrupta que debutó, presuntamente, en Navarra y se extendió a Madrid de la mano de dos sus peones de confianza, el compañero Cerdán y el compañero Ábalos, asistidos ambos por el mozo de espadas, con grabadora, Koldo García Izaguirre, sanchistas todos, a diferencia de los patxis, de muy primera hora.

Hoy sale gratis. Hoy es gratis crujir a Sánchez en el Congreso. Para sus socios, digo. Que crujan al presidente las derechas forma parte del guion de la legislatura. Que lo hagan las izquierdas que lo hicieron presidente, en alianza con el expatriado Puigdemont (que muy de izquierdas nunca ha sido), es menos frecuente y responde a dos razones:

  • Una, que habiendo destapado la UCO la trama corrupta que anidó en el corazón del Partido Socialista y el corazón del Gobierno, nadie querrá quedar esta mañana como tibio, blando o blanqueador del mangoneo de los trincones (presuntos trincones).
  • Y dos, que hoy sale gratis atizar cuanto se quiera al capitán Sánchez y su tripulación, a sabiendas de que, terminada la lapidación, no habrá que votar si Sánchez sigue o no sigue. Porque esto de hoy, se pongan los novilleros como se pongan, no es una cuestión de confianza porque no se vota.
Hoy es gratis crujir a Sánchez en el Congreso

Hay partidos que dicen que será después de escuchar hoy al presidente cuando decidan si le exigen que se someta, de verdad, al examen (con votación incluida) de la Cámara. Amagando y volviendo a amagar. Ya se verá si la piden. Y, en ese caso, qué hacen cuando Sánchez les diga por qué no piensa concedérsela.

Cincuenta preguntas del PP

El PP anuncia para hoy cincuenta preguntas, cincuenta —ríete tú de las siete y media de Amón— de Feijóo al presidente del Gobierno. Entre ellas: si le chivó a Ábalos, como éste ha contado, que la Guardia Civil investigaba a Koldo, y si teme que en los guasaps que custodia este se desvelen conversaciones de Pumpido cuando se redactaba la ley de amnistía. No con Koldo, sino con Cerdán, o reenviados a Cerdán, negociador de todas las salsas.

Y el Gobierno nos anuncia un clásico de los Ejecutivos en apuros: se llama paquete de medidas. Ante crisis que te ahogan, o creas una comisión o presentas un paquete de medidas. De comisiones (de investigación) hay overbooking en esta legislatura. Paquetes de medidas siempre cabe uno más. Después de todo fue este presidente quien se comprometió con el país, hace más de siete años, a limpiar la vida pública de corrupción, recriminándole a Rajoy que se doliera de la Gürtel y pretendiera hacer creer al país que él nunca supo nada.

Varapalo de Europa al sistema judicial español

Ya es mala suerte para el presidente, capitán de barco, con una vía abierta de agua (fecal), que en la víspera de su comparecencia la Comisión Europea le pegara un bocinazo por arrastrar los pies en la lucha contra la corrupción y en las garantías de independencia judicial.

Informe anual sobre el Estado de Derecho en la Unión Europea: no hay estrategia real en España para prevenir y combatir la corrupción de alto nivel (por alto nivel se entiende, por ejemplo, un ministro corrupto, presuntamente, como Ábalos), la financiación de los partidos sigue siendo terreno pantanoso y sigue pendiente la reforma en el modo de elegir a los vocales del Consejo del Poder Judicial.

Aquel acuerdo al que llegaron Sánchez y Feijóo para renovar el CGPJ incluía legislar un cambio en la elección de los vocales. Bien es verdad que, una vez renovado el que había, ni el PSOE ni el PP han dado muestra alguna de tener prisa con esta reforma, porque se aseguraron 'el diez vocales para ti, diez vocales para mí' y con una presidenta del Supremo que ha resultado ser más independiente de lo que el Gobierno habría deseado.

Se aseguraron el diez vocales para ti, diez vocales para mí

De propina, la Comisión Europea reclama a los ministros que dejen de criticar a los jueces cuyas decisiones les disgustan. No sé si esta parte del informe se la habrán leído los ministros que imputan alegremente prevaricación a algunos magistrados, pero dudo que, de haberlo hecho, vayan a abandonar a estas alturas lo que más que costumbre ya es vicio.

La familia de los Koldos crece

Entretanto, la familia de los Koldos crece. Un juez de la Audiencia Nacional incluye a la señora Pardo de Vera, expresidenta de Adif, y al ex director general de Carreteras, señor Herrero, en la organización criminal de Ábalos y Cerdán, presuntamente. Trato de favor para adjudicar obras a los constructores favoritos.

Menciona la UCO el extraordinario interés de Cerdán por colocar a Pardo de Vera como secretaria de Estado y a Herrero como director de Carreteras. Digamos que esta era la especialidad del grupo organizado: colocar gente. Lo mismo a Jésica de auxiliar administrativo que a Herrero de director general: una para tener contento al ministro, el otro para tenerse contentos a sí mismos y sus constructores.

Monólogo de Alsina: