Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Y que, como la de ayer, es ficticia. Diario de sesiones de un Parlamento imaginario. Subió el presidente a la tribuna…y les dijo a los diputados: "Señorías, en un año pueden pasar muchas cosas y a mí no me ha pasado ni una buena". (Aplausos de su grupo parlamentario).
"No me ha pasado ni una buena porque todas las causas judiciales que me escocían entonces hoy están mucho peor, para mí, quiero decir, peor que ayer y seguramente mejor que mañana". (Más aplausos de su grupo). "No es sólo que los casos que ya había hoy tengan aún peor cara" (murmullos), "es que me han brotado alrededor casos nuevos que no esperaba". (Se oye a una diputada gritar "¡viva Zapatero!")
"Señorías, aunque todo se me haya puesto peor yo me veo mejor que nunca" (risas complacientes), "sí, créanme, yo me encuentro estupendo" (pateos de la bancada de oposición, llamada al orden de la presidenta de la Cámara, pequeño incidente al desplomarse un diputado gubernamental de pura emoción por lo entero que ve al presidente).
"Señorías, cuando todo parece distinto es que todo va a seguir igual. Soy demócrata y acepto todas las opiniones, pero por encima de las opiniones están los hechos. Y es un hecho que yo sigo siendo necesario" (murmullos) "es un hecho que la corrupción es contingente pero yo soy necesario, y digo más, no sólo necesario, es un hecho, señorías, que yo soy providencial, lo mejor que le ha pasado a esta vieja nación que no es una sino varias y todas dependientes de mí, soy quien mantiene encendida la llama del progreso; yo, señorías, soy una joya. Ustedes, como españoles que son, saben que el día que yo no esté este país se irá al carajo (mi partido también, pero eso ya lo da todo el mundo por descontado). Y porque soy providencial, y lo saben, no caeré en la fácil tentación de disolverles a ustedes y dejar que los españoles los renueven; claro que sería fácil poner urnas, será por urnas, pero los líderes providenciales no nos debemos al pueblo sino a su destino, y este líder providencial que hoy se rebaja a comparecer ante ustedes es enteramente consciente de la misión que le corresponde en este instante de nuestra Historia: salvar a los españoles de sí mismos. Cómo voy a dejarles votar si entre leires, zapateros, cerdanes, jésicas, koldos y vicentes martínez están hechos los españoles, con perdón, la picha un lío". (Aplauso atronador del grupo del gobierno, sus diputados se ponen en pie, patea la oposición, se suman al aplauso los socios, el diputado emotivo vuelve a desplomarse).
Toma la palabra la presidenta de la Cámara, le cuesta hablar, no por el ruido sino porque tiene un nudo en la garganta. Pronuncia estas palabras con la voz quebraba: "El presidente, señorías, nos ha abierto su corazón y ha sido tal su acierto y su elocuencia que cualquier cosa que podamos decir los demás sobra. De modo que declaro terminada la sesión y que dios, o su representante en la Tierra que es el papa, guarde a nuestro presidente por muchos años. Treinta o cuarenta por lo menos. Podéis ir en paz. Y no pidáis peras al olmo".
La corrupción está probada
Hace casi un año, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, primer presidente del Gobierno al que le encarcelan dos secretarios de organización de su partido, compareció en el Congreso, como hará hoy, para fingir que cumple con su obligación de asumir responsabilidad políticas (propias) por la trama de corrupción, nepotismo y abuso de poder que anidó en su gobierno y en su ejecutiva.
Que parece involucrar. Hace un año aún podía sostener el presidente que la corrupción era presunta. Hoy, en lo que se refiere a Ábalos y Koldo, oficial y caballero, la presunción ya no es tal porque hay hechos probados y condena del Tribunal Supremo. Hace un año Santos Cerdán acaba de entrar en prisión provisional y el Partido Socialista predicaba, como hace ahora con la condena de Ábalos, que la medida era desproporcionada.
El error que admitió el líder supremo fue el de haberse dejado engañar. Haber dejado que estos dos subalternos tan espabilados hubieran abusado de su conocida condición de alma cándida.
Ocurrió que lo que era falso no eran las noticias, sino que fueran falsas. Y que ni una vez se disculpó el gobierno por haber arremetido contra los medios que publicaron que Cerdán era uña y carne con Ábalos y Koldo y mentor de Leire y de Vicente Fernández.
Hace un año anunció el presidente un paquete de quince medidas contra la corrupción (sacó quince como podía haber sacado cien). Una de ellas era aumentar la protección a los informantes que denuncian chanchullos de la administración. El País publicó hace nueve días una crónica con este título: 'Ninguna de las medidas anticorrupción que anunció Sánchez hace un año se ha ejecutado plenamente'.
De aquel pleno hasta hoy han pasado algunas cosas. A saber:
- Mascarillas ya no es una investigación, es una corrupción probada.
- El Supremo ha dado crédito a muchas de las acusaciones de Víctor de Aldama, a quien el gobierno se esforzaba hace un año en equiparar al pequeño Nicolás.
- Santos Cerdán sigue mudo a la espera de ser citado de nuevo por la Audiencia Nacional para responder de sus negocios con su compadre de Servinábar.
- Se han iniciado dos investigaciones judiciales más: un juez indaga en la contabilidad del PSOE por los sobres con billetes, otro ha situado a Cerdán como capataz de la pocería de las Leires y ha acreditado que fue el partido quien financió a la militante prime recibida hasta veinte veces por Cerdán en Ferraz, tres por la directora de la Guardia Civil y al menos dos por la fiscalía general del Estado. Ha sido imputada la gerente del PSOE por supuestas facturas falsas.
- Ha sido condenado y descabalgado un fiscal general del Estado al que Sánchez siempre trató -y el fiscal se dejó tratar- como un ministro más. Ha sido juzgado el hermano del presidente por tráfico de influencias.
- Y un juez ha tomado declaración como imputado a un ex presidente de Gobierno que ha ejercido -y al que Sánchez ha dejado ejercer- como ministro de Exteriores para Venezuela y embajador ante la corte de Waterloo. Investigado por sus gestiones para Plus Ultra, sus cobros poco fundados de Análisis Relevante y el millón y pico en joyas que guardaba en la caja fuerte de su despacho.
En todos los casos, el presidente -alma cándida al que es tan fácil embaucar, ¿verdad?- en todos los casos el presidente dio crédito a los sospechosos que negaban haber incurrido en nada ilícito. Proclamó su honradez, se puso de su lado, atacó a quienes dudaban y se erigió en aval de su integridad y su decencia.
Visto el ojo clínico que ha demostrado, sus proclamas en favor de investigados han dejado de tener el menor valor. Igual que hoy dice que Zapatero lo aclarará todo y quedará probada su inocencia, mañana puede decir que se fio de quien no debía y que cómo iba a pensar que Zapatero, enjoyado, le engañaba.
Todo ha quedado reducido a la penosa condición de bla bla bla. Hay ministros dedicados a charlotear cada día sobre resoluciones y sentencias como si aún tuviera alguna importancia lo que dijeran. Dejó de tenerla. Se les rompió la animadversión (al Supremo) de tanto usarla. El nuestro es un gobierno escocido con el Supremo que acaba de hacer justicia en el caso mascarillas.
Practica un esfuerzo sin parangón para cuestionar a un tribunal que, por unanimidad de siete jueces de ideologías diversas, ha permitido a un corruptor confeso permanecer en libertad para que siga cooperando en la resolución y castigo de otras corrupciones cometidas desde el poder político. Portavoces 'patxis' fingen haber hecho un estudio riguroso de los doscientos veinticinco folios cuando lo único que hacen es repetir las consignas que les ha pasado la máquina del rango. Papagayos que cobran por papagayear.
Papagayos que cobran por papagayear
Y ministros que reclaman rigor a los demás y se lo niegan a sí mismos. Ministros que desinforman. Óscar López, imitador voluntarioso de su jefe, con menos talento y menos horas de trabajo, hace todo lo que condena en otros.
Se llame Ábalos o se llama Cerdán, que es quien está imputado. O Zapatero, que también lo está. Es un hecho que Ábalos está condenado a 24 años por corrupto y que Ayuso no ha sido objeto nunca de una imputación siquiera. Es un hecho que la fiscalía, tan celebrada por el Gobierno cuando exonera al hermano del presidente, exoneró al hermano de la presidenta sin que eso haya servido para que Sánchez, tan celoso del rigor y la verdad (cuánto cuento) haya dejado de predicar cada semana lo corrupta que es Ayuso.
La pirueta es suicida. Equiparar casos tiene riesgo. Si aunque la fiscalía archive lo del hermano de Ayuso ella es corrupta, aunque la fiscalía exculpe al hermano del presidente, o a la esposa, él también, aplicando la plantilla López, es corrupto. En la causa judicial del novio de la presidenta nada se le imputa a ella. En la causa judicial de la esposa del presidente nada se le imputa a él. Pero si para López la novia es corrupta por ser novia y tener poder, el marido es corrupto por ser marido y tener aún más poder. ¿O no es eso?
Óscar López era jefe de gabinete de Sánchez e interlocutor en la Moncloa de Santos Cerdán cuando éste se encomendó a Leire y sus cloacas para proteger al presidente. Del ministro ex jefe de gabinete lo que uno sigue esperando es que informe a la opinión pública de cómo discurrió aquella reunión que mantuvo él con Montero y con Cerdán la tarde en que Sánchez amagó con la espantada, qué se dijo allí, de qué se habló y por qué Cerdán salió decidido a citarse con Leire al día siguiente en Ferraz (Leire y Dolset) para chapotear en las cintas villarejas, pasarle una de ellas a El País y empezar a financiar, clandestinamente y con facturas falsas, las operaciones de pocería.
Del ministro ex jefe de gabinete lo que uno espera es que diga si él, como su jefe Sánchez, permaneció en Babia y a por uvas mientras Cerdán se partía el cobre por Sánchez en su rancho de Ferraz.

