OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Las madres en Ucrania escriben con un bolígrafo en la espalda de sus hijos"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el discurso del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en el Congreso de los Diputados donde pidió que España continuara enviando armas y apoyando a la resistencia ucraniana.

Carlos Alsina

Madrid | 06.04.2022 08:41 (Publicado 06.04.2022 08:39)

Cuadragésimo segundo día de guerra en Ucrania.

Si la ONU no sirve para hacer cumplir la legalidad internacional, ¿para qué sirve?

Con permiso del Congreso de los Diputados, lo más importante que dijo ayer Zelenski no fue aquí sino en la ONU. Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y para preguntar a los embajadores: si la ONU no sirve para hacer cumplir la legalidad internacional, ¿para qué sirve?

Y preguntó algo más. Con el embajador ruso allí, escuchándole, y después de haber descrito las ejecuciones de civiles en Bucha, en Borodianka, en Mariúpol, se preguntó Zelenski cómo puede seguir teniendo Rusia derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

No es una novedad que la agresión e invasión de un país contra su vecino pongan a las Naciones Unidas ante el espejo de sus contradicciones, sus averías fundacionales

No es una novedad, desde luego, que la agresión ordenada por el gobierno de un país contra su vecino (la agresión y la invasión) pongan a las Naciones Unidas ante el espejo de sus contradicciones, sus averías fundacionales. Su incapacidad para hacer otra cosa que acoger debates, votar resoluciones y llamar al orden a gobiernos que exigen a los demás el cumplimiento de las normas internacionales pero las violan sin inmutarse cuando son ellos los agresores. O sea, Putin. Todo nos conduce estos días a Putin.

No es novedad que la ONU desnude su debilidad cuando comienza una guerra.

Zelenski ha entendido que la persuasión es también estrategia de defensa

Sí lo es que el presidente de la nación invadida ocupe la mitad de su tiempo en persuadir a las sociedades de otros países de que tener encima a un gigante militar llamado Rusia no obliga ni a desistir ni a arrodillarse. En los tiempos de la inmediatez y las comunicaciones en directo desde cualquier sitio, Zelenski ha entendido que la persuasión, y la insistencia, es también estrategia de defensa.

En el Congreso de los Diputados pidió más sanciones a Rusia y más apoyo militar a la resistencia ucraniana. Armas para el pueblo movilizado.

No consta que las ministras de Podemos hayan cambiado de parecer sobre el error que, según ellas, constituye entregar armas a los civiles. Tampoco sobre la estéril prolongación del sufrimiento que supondría, dijeron, enviar ametralladoras en lugar de fiarlo todo a unas conversaciones de paz.

No consta que las ministras de Podemos hayan cambiado de parecer sobre el error que, según ellas, constituye entregar armas a los civiles

Sí consta que desde hace días tienen silenciado su propio discurso y que ayer aplaudieron la intervención del presidente ucraniano. Cosa que no hizo el secretario de Estado Santiago, número dos del ministerio de Belarra y secretario general de lo que queda del Partido Comunista de España. En su derecho está a no aplaudir. Y en su obligación política de explicarlo.

En España somos dados a pelear por la memoria

Apeló Zelenski en su discurso a nuestra memoria nacional. Viene haciendolo en todos los países ante cuyo Parlamento habla. No debe de saber Zelenski lo dados que somos en España a pelear precisamente por la memoria. Nacional. Histórica. Democrática. El primer barro en la pelea siempre es el apellido que se le pone a la memoria y a la historia. Más bautizada que trabajada.

Lo comentamos aquí hace ya días: el presidente ucraniano evocaría, seguro, algún episodio de nuestra historia del que pueda extraerse alguna lección aplicable a lo que hoy está ocurriendo en Ucrania. Si elige Napoleón, la resistencia española a la invasión francesa, nadie le pondrá un pero.

Que Zelenseki evoque Guernica y haya quien se sienta incómodo sólo retrata al incomodado

Ah, pero si elige Guernica, o cualquier otro episodio de nuestra guerra civil, siempre habrá quien le diga que por qué no eligió otro que tuviera como responsable al bando contrario. Dijo Guernica y en Twitter fue trending topic Paracuellos, dicen las crónicas. Y Cabra. Porque también hubo bombardeo de la población en Cabra. En Cabra y en tantos otros sitios.

Que Zelenseki evoque Guernica y haya quien se sienta incómodo sólo retrata al incomodado. Hay quien se resiste a asimilar nuestra historia.

El horror de Guernica fue el acontecimiento de nuestra guerra más conocido fuera de España

El horror de Guernica fue el acontecimiento de nuestra guerra más conocido fuera de España. El que narraron en sus viajes a otros países los delegados del gobierno republicano para probar que Hitler y Mussolini eran los socios necesarios de los sublevados y pedir que los gobiernos democráticos se implicaran con armas y con dinero en el apoyo a la república española.

Por eso, y por Picasso, naturalmente que Guernica fue el bombardeo de civiles que mayor consternación generó en Europa. 1937. Para entonces Mussolini ya se había doctorado en bombardeos a civiles en Etiopía. Un hijo suyo, aviador, presumía de la pericia con que atacaba desde el aire las columnas de refugiados que abandonaban las ciudades asediadas.

Años más tarde, 1943, serían los aviones aliados los que arrasarían Hamburgo, en Alemania. Y luego, Dresde. Y Tokio.

A la memoria del sufrimiento, de la población civil atacada, es a lo que está apelando, día tras día, el presidente ucraniano

A la memoria del sufrimiento, de la población civil atacada, es a lo que está apelando, día tras día, en cada país al que dirige un discurso, el presidente ucraniano.

Que ayer, al mencionar las empresas españolas que, según él (o según la información que le hayan pasado) mantienen actividad comercial en Rusia consiguió que los espectadores supieran que existe una compañía llamada Maxam, fabricante de productos químicos y armamento, que nada tiene que ver con Marsans, la difunta operadora de viajes a la que la intérprete que traducía el discurso resucitó de forma inopinada. Maxam es la antigua Unión Española de Explosivos.

Mencionó Zelenski a Mazam, Porcelanosa y Sercobe

Mencionó Zelenski a Maxam, Porcelanosa y Sercobe. Esta última no es empresa, sino asociación de empresas que fabrican bienes de equipo. Ha desmentido que tenga relación con empresas u organismos rusos. Porcelanosa difundió también un comunicado en el que dice que no tiene una sola tienda abierta en Rusia y que paró su actividad comercial en el país el 24 de febrero, cuando empezó la invasión de Ucrania.

Puede haber distribuidores locales que estén vendiendo allí el producto que compraron a Porcelanosa antes de la guerra, ha explicado la empresa. Que hoy va a reunirse con el embajador ucraniano para explicárselo y que, en todo caso, no le reprocha nada a Zelenski porque en su situación, dice la empresa, nada puede recriminársele.

Zelenski es el presidente de un país en guerra. No es dios. No es infalible. Al Gobierno de España le ha pedido que expulse ya al embajador de Rusia en Madrid. Este ciudadano que una semana antes de la invasión le estaba diciendo a Susanna Griso que por supuesto no habría ninguna guerra y que todo era propaganda americana.