El verano es tiempo de ocio y el montañismo es una de las actividades que están ganando mayor popularidad. En Más de uno hemos hablado con dos expertos del sector que nos pueden dar las claves y consejos para ir de manera segura a la montaña, además de relatarnos algunas de las historias más curiosas en la historia del alpinismo, algunas de ellas escalofriantes, que nos ofrecen una imagen de cuáles son los peligros y retos de este mundo.
En primer lugar, el guía de alta montaña, Óscar Gogorza, ha relatado los peligros y retos del alpinismo, que recoge en su libro Montaña, luz y oscuridad de camino a la cumbre. El experto ha afirmado que la montaña siempre ha sido mucho más que un escenario para el deporte.
Gogorza ha explicado que el alpinismo nació ligado a la aristocracia ilustrada del siglo XVIII, más vinculado a la ciencia y la exploración que a la competición deportiva. Ha destacado la explotación a la que han estado sometidos históricamente los sherpas como porteadores y que ellos mismos han trasladado en la actualidad a otras castas inferiores de Nepal.
En sus páginas aparecen también la revolución técnica de Lynn Hill, primera persona en escalar The Nose en libre; la injusticia que marcó la vida de Walter Bonatti tras el K2 de 1954; la filosofía extrema de Jean-Christophe Lafaille, muerto en el Makalu; o el dilema moral que plantea el caso de Joe Simpson y Simon Yates, el segundo decidió cortar la cuerda de la que pendía su compañero herido para que no lo arrastrará en su caída al abismo.
Entre la épica y la realidad: la labor silenciosa de los agentes forestales
Pero mientras se escribe la épica de la alta montaña, en la Sierra de Madrid otros protagonistas trabajan para que la convivencia entre humanos y naturaleza sea posible. Miguel Higueras, biólogo y Jefe del Operativo del Cuerpo de Agentes Forestales (CAF) de la Comunidad de Madrid, conoce bien el otro lado de la montaña: el de la protección del entorno.
Los agentes forestales actúan como policía ambiental, garantizando que escaladores, excursionistas y visitantes respeten la normativa y no impacten sobre especies protegidas o zonas sensibles. Además de vigilar, realizan tareas técnicas clave: censos de aves alpinas, control de plagas forestales, seguimiento de flora de alta montaña o señalización de rutas para orientar a los visitantes. Y cuando algo falla, entran en acción: "Cuando alguien llama al 112, actuamos en búsquedas, rescates o accidentes. Esta competencia la compartimos con el Cuerpo de Bomberos", detalla.
El invierno, con la nieve en Navacerrada y Cotos, multiplica accidentes por imprudencias. En verano, los incendios y las acampadas ilegales disparan los avisos. Los errores se repiten: desorientación, vehículos bloqueando accesos, basuras y gente que se adentra campo a través dañando especies frágiles. "Cada vez más personas buscan contacto con la naturaleza, lo que requiere mayor responsabilidad individual", reflexiona Higueras.
