Decían que la malvada derecha quería robarle la pensión a tu abuelo, pero lo cierto es que hoy el decreto sobre la revalorización de las pensiones ha sido con una mayoría abrumadora del Congreso. Abrumadora. Sólo Vox ha votado en contra. 317 votos a favor.
De lo cual se concluye que:
El problema era que efectivamente el Gobierno estaba utilizando a los pensionistas como rehenes
En cuanto ha tramitado la subida en un decreto único, particular y sin trampas, ha sido aprobada sin problema.
Hoy en cambio ha vuelto a cosechar dos duras derrotas parlamentarias que no sólo demuestra lo obvio, que es que no tiene ni mayoría social ni parlamentaria para gobernar, sino que no aprende y sigue presentando esa herramienta antidemocrática que son los decretos botillo que luego tiene que comerse enteritos porque hay un Congreso con mayoría conservadora.
Escuchan al ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, que en el ocaso de Yolanda Díaz ha cobrado un especial protagonismo. Ya es la voz de la izquierda, de la izquierda a la derecha de Podemos.
Junts ha vuelto a decir no y ha unido sus votos a PP y Vox para tumbar dos decretos botillos del Gobierno e infligir así una humillante doble derrota.
Humillante pero rutinaria
El gobierno pretendía ampliar las ayudas del llamado escudo social de la pandemia y lo ha mezclado con unas medidas antidesahucios para las que no cuenta apoyo, porque Junts considera que desprotege a los propietarios e introduce más inseguridad en el mercado del alquiler contrayendo la oferta. Y eso que el Gobierno ya tuvo que retocar el texto a instancias del PNV, que tampoco era partidario
El efecto que ha tenido la desclasificación de documentos del 23F ha sido devolverle el protagonismo en la conversación pública a Juan Carlos I. Pero no en el sentido que esperaban o deseaban ni los nostálgicos del franquismo ni la izquierda republicana. Porque hoy se está produciendo una reivindicación de la figura del rey que paró el golpe, gracias a revelaciones como su postura gallarda ante Milans del Bosch o a la conclusiones de los golpistas de que haberlo dejado libre fue el principal error de la asonada.
Hoy Alberto Núñez Feijóo ha traido de nuevo un debate: el de su regreso permanente a España
Sobre esto hay mucha confusión, porque lo que hace Feijóo es expresar una opinión o si acaso un deseo. Juan Carlos viene a España cuando quiere, tanto que ya no hay una nube de periodistas siguiendo todos sus movimientos ni en la tele se dice todo el rato chanchencho en lugar de sanxenxo con lo fácil que es decir sangenjo.
Juan Carlos podría instalarse en España pero antes tendría que acordar en qué condiciones con su hijo que es el Rey. No hay más. Aunque es verdad que hace tiempo se viene señalando la pertinencia de que Juan Carlos se instale definitivamente en España. Porque lo contrario es una anomalía.
Hoy hay un editorial de 'ABC' que señala las tres condiciones que deberían darse. Dice ese editorial: "Primero, que Don Juan Carlos quiera volver y lo haga asumiendo plenamente su condición de ciudadano sujeto a las mismas obligaciones que cualquier otro español, incluyendo las tributarias. Segundo, que el eventual regreso se produzca en plena sintonía con la Casa del Rey, bajo la autoridad de Felipe VI y con aceptación explícita de un papel estrictamente privado y discreto. Y tercero, que preserve a la Corona de nuevas polémicas que puedan erosionar a la institución".
No sólo Feijóo considera que debería plantearse su regreso. También dos expresidentes como José María Aznar o Felipe González así lo considera. Y es verdad que la rehabilitación histórica de su figura que ha supuesto esta desclasificación es una buena oportunidad.
Le han preguntado hoy al ministro de la Presidencia Félix Bolaños. Que recuerda que esto corresponde a la Casa del Rey.

