Se esperaba alguna señal por parte del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. Pero no ha pronunciado una sola palabra sobre las conversaciones del presidente Trump con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania. Más bien, en la Conferencia de Münich ha regurgitado parte de la propaganda de Putin sobre la decadencia de Occidente, ha abroncado a la Unión Europea por alejarse de sus valores y ha prestado un apoyo indudable a los partidos de la extrema derecha europea. Lo ha hecho en Alemania, el motor continental, que en sólo 9 días se enfrenta a unas elecciones cruciales con una fuerza ultra en ascenso, Alternativa por Alemania.
Por si hicieran falta más señales de cuál es el nuevo rumbo del mundo, este discurso del vicepresidente de Trump aleja cualquier tipo de duda. Así que el imperialismo no es la amenaza de Europa, sino su propia decadencia. Si este discurso lo hubiera escrito Alexander Duguin, el ideólogo de Putin, no hubiera sido más explícito.
Así que Estados Unidos no ha enviado al vicepresidente Vance a compartir su visión para Ucrania sino a prescribir un retorno a la Europa de Westfalia. No hay duda de que estamos a una nueva era… una nueva era que trae un mundo viejo, porque si estamos enterrando el mundo de ayer, lo que se aparece ante nosotros es el mundo de antes de ayer. Un orden de las potencias, que ejercen su control sobre sus esferas de influencia y bajo el dictado de liderazgos de hierro.
Es natural que Zelenski sienta que le están preparando una derrota en la mesa de negociación y que se revuelva contra su destino. Vamos a Alemania, Paola Álvarez, buenas tardes
Al menos ha puesto una condición previa antes de sentarse en la mesa de negociación con Putin. Zelenski dice que solo se reunirá con Putin cuando Ucrania, EE UU y Europa tengan un plan común para la negociación. Ese desde luego no es el plan de Washington.
Ha reaparecido María Jesús Montero y celebramos su pronta recuperación. Su regreso a la vida pública tras unos días pachucha nos han permitido escuchar su primera intervención en el debate sobre la tributación del Salario Mínimo desde que la polémica estallara tras el Consejo de Ministros en desopilante rueda de prensa cruzada entre Pilar Alegría y Yolanda Díaz.
En realidad es su vieja opinión porque lo de «no se me ponga populista» ya lo había dicho María Jesús Montero en Espejo Público de Antena 3. Hoy lo ha reiterado y lo interesante de su declaración es que quizás se esperaba que después del enfrentamiento allanara el terreno para un posible acuerdo con el socio de Sumar. Pero no parece que eso ocurra. Más bien no da su brazo a torcer con aún más vehemencia.
Esto decía María Jesús Montero en Andalucía, en Sevilla ¿en la delegación de Hacienda? No en la sede del PSOE… es que vamos a ver… María Jesús Montero es la encarnación de la ultraactividad. Es vicesecretaria general del PSOE, Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de Hacienda, secretaria general del PSOE de Andalucía y aspirante a candidata a la Junta. ¿Y en condición de qué habla cada vez? Pues siempre en condición de todo.
Así que entendemos que tanto Hacienda como el PSOE considera que el SMI tiene que tributar a Hacienda a través de la declaración de la renta. Por cierto, también lo considera el PSOE andaluz, y este es un detalle no menor. ¿Saben cuál es la comunidad donde hay más perceptores del salario mínimo? Sí, Andalucía.
En cualquier caso, Sumar estará en desacuerdo, ya veremos si se atreve a traducir su posición en un voto en el Congreso. Hoy ha estado con Carlos Alsina en Más de Uno el ministro de Consumo Pablo Bustinduy y dice que este del salario mínimo es un debate positivo, aunque se lleve a cabo entre socios.
No parece demasiado ruborizado el ministro del Interior Grande Marlaska por lo ocurrido ayer en el Congreso. La sede de la soberanía nacional ha acogido a un terrorista yihadista para difamar a las fuerzas de seguridad e imputar al Estado una complicidad con los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils de 2017. Es algo tan insólito que ha ruborizado hasta a Bildu. Cuando uno repara o recuerda cuáles son los motivos que han llevado allí a ese fanático islamista, es aún peor. Porque esa comisión de la verdad fue uno de los pagos a Junts para la investidura de la presidenta del Congreso Francina Armengol.
Es algo aún más extremo que el lawfare, es directamente asumir la teoría del Estado homicida. Y Marlaska, ministro del interior, le quita hierro al asunto.
O sea que al ministro del Interior le parece pertinente una comisión infamante para las fuerzas de seguridad y que deslegitima al sistema judicial español. Él que es juez y ministro del Interior. Ahora que para cinismo el de Félix Bolaños.

