La crudeza de las cifras oficiales tras el que ha sacudido Venezuela es inexplicable: 188 muertes y más de 1.500 heridos hasta el momento. "En las últimas horas se ha demostrado de qué está hecho el pueblo venezolano", asegura en La Brújula la activista venezolana Albany Colmenares, de Vente Venezuela, quien destaca "muchísima solidaridad" y el esfuerzo de vecinos que ayudan con todo lo que pueden "en medio del abandono".
Y es que lo cierto es que la falta de medios es uno de los principales factores que está ralentizando considerablemente las labores de rescate. "Los cuerpos de Protección Civil no cuentan ni siquiera con palas, cascos, guantes", asegura, al mismo tiempo que advierte de la urgencia de maquinaria pesada en zonas específicas como La Guaira, una de las más afectadas. "Cuando ocurren este tipo de catástrofes es donde queda en evidencia, donde queda desnudo el Estado".
En paralelo, la población trata de organizar la ayuda básica. En estados como Carabobo se han habilitado puntos de acopio para recoger "alimentos no perecederos, insumos médicos, ropa y cobijas" que serán enviados a las zonas más golpeadas. Sin embargo, la dimensión real del desastre sigue siendo incierta, especialmente para los propios venezolanos: "Tenemos poco acceso a la información. Hay muchos bloqueos comunicacionales".
Prioridad al rescate y evaluación del terreno
Desde el ámbito humanitario, Benedetta Lettera, responsable de operaciones de Acción contra el Hambre en América Latina, confirma que la prioridad inmediata es el rescate y la evaluación sobre el terreno: "La primera tarea es ver cuáles son las actividades más urgentes", en un contexto en el que el acceso a las zonas afectadas se va logrando "hora tras hora, día tras día".
En este sentido, Lettera advierte de que los datos iniciales "quedarán obsoletos", ya que solo cuando se accede plenamente a las áreas devastadas y se puede contabilizar a las familias se obtiene "una estimación más cercana a la realidad".
