Territorio Negro con MANU MARLASCA Y LUIS RENDUELES

Todas las claves del caso de los cánticos machistas del Colegio Mayor Elías Ahuja

Manu Marlasca y Luis Rendueles nos hablan en su 'Territorio Negro' del caso de los cánticos machistas del Colegio Mayor Elías Ahuja. El Ministerio Público no considera que los cánticos sean delitos de odio y tampoco pueden ser sancionados porque ocurrieron cinco días antes de que la ley del sólo sí es sí entrara en vigor.

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ondacero.es

Madrid | 18.04.2023 17:46

Pasó en un colegio mayor de Madrid y no era la primera vez. Hablamos de los cánticos machistas y las fronteras de los delitos de odio. Porque la fiscalía de Odio de Madrid ha archivado el caso del colegio Mayor Elías Ahuja, un caso que empezó con la difusión de este vídeo, grabado la noche del domingo 2 de octubre de 2022.

Qué hay detrás de esos gritos, cuál era el contexto y qué sabemos de los protagonistas

Estamos frente al colegio mayor Elías Ahuja, un colegio mayor solo para estudiantes masculinos gestionado por religiosos agustinos. Son las once y media de la noche del domingo 2 de octubre de 2022. Lo primero que se ve es la luz encendida de una habitación del sexto piso, desde donde sale esa voz que dice: "Mónicas, putas, salid de vuestras madrigueras, conejas. Sois unas putas ninfómanas. Os prometo que vais a follar todas en la capea. Vamos, Ahuja!"

En ese momento, se suben las persianas de muchas de las habitaciones de ese colegio mayor y se ven decenas de ellas iluminadas y llenas de figuras de estudiantes. Hay gritos y aplausos y empiezan a cantar: "Dónde buscan todos? Cómo nos llamamos? Y les contestamos, somos los ahujos, somos los mejores, somos los mejores, somos los ahujos y siempre ganamos". El vídeo termina con los estudiantes cantando al estilo de un partido de futbol: "Ale forza Ahuja, ale, ale…"

Las destinatarias de ese mensaje

Las destinatarias son las Mónicas, efectivamente. Son las alumnas de un colegio mayor, también regentado por religiosas, que está justo enfrente del Ahuja, el colegio mayor Santa Mónica. El vídeo parece que se ha grabado desde el Santa Mónica o sus inmediaciones.

Un usuario de twitter lo cuelga y se disparan sus visitas, alcanza muy pronto los dos millones. El vídeo se hace viral, también en tik tok, otros usuarios lo rebotan y empieza el escándalo. Gente anónima y varios políticos denuncian el episodio en redes sociales. El Movimiento contra la Intolerancia lo denuncia en la Fiscalía contra los Delitos de Odio, que abre una investigación por si pudiera tratarse de un delito.

Se desvelan otros vídeos de estudiantes de ese colegio, con cánticos machistas e incluso alusiones a Hitler y se descubre que no es la primera vez que ocurre eso

Así fue. Una ex alumna explica que ella fue testigo durante años de ese tipo de gritos, de putas mónicas. Aparecen dos vídeos más con cánticos protagonizados por estudiantes del mismo colegio, uno de ellos es antiguo, del año 2010. Vamos a escucharlos.

Básicamente cantan “salid putas del burdel, que los ahujos ya estamos aquí… Te animaremos de todo corazón, esta es la hinchada que te quiere campeón, no me importa lo que digan, sig heil, lo que digan los demás, yo te sigo a todas partes y cada día te quiero más…

Y este es el tercer vídeo incluido en el informe de la policía a la Fiscalía de Odio. Otra vez los alumnos del Colegio Elías Ahuja, y otra vez referencias a sus compañeras, a sus vecinas del Colegio Santa Mónica, las Mónicas como las llaman ellos.

También es un vídeo antiguo, del año 2010, parecen los mismos protagonistas del anterior. Esta vez cantan con la música del himno de la Legión: "Mónica calienta pollas de la ventana salió, nadie sabía su nombre cuando se abría de piernas, y con ese par de tetas el ahujo se salvó".

¿La Policía acude entonces al colegio mayor?

Acude para que les informen del autor del último vídeo, el del 2022, y para saber también si el colegio ha tomado alguna medida. Se está investigando un posible delito de odio. La denuncia entiende que ese cántico misógino, así lo dice, daña la dignidad de todas las mujeres. Es algo serio. Los delitos de odio vienen perseguidos en el código penal y castigados. Uno de los apartados que los recoge castiga a "quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito… a personas por motivos racistas, antisemitas, antigitanos, por razón de su religión, ideología y también por su sexo u orientación sexual. Las penas pueden ir desde una multa hasta cuatro años de cárcel en los casos más graves".

La dirección del colegio mayor informa a la policía en un escrito que ha identificado digamos al líder de ese grupo, de esa berrea digamos universitaria. Es un joven llamado Rodrigo, muy conocido y apreciado en el colegio. Es buen estudiante, tiene una beca y forma parte incluso del Consejo Escolar como representante de los alumnos. El Colegio le expulsa durante un mes y le retira el cincuenta por ciento de esa beca que se había ganado.

¿Los responsables del colegio mayor consiguen identificar al resto de participantes?

Eso es. El escrito a la policía explica que el director llegó cuando los jóvenes estaban en los pasillos y no puede identificar quién participó y quién no. No hay cámaras de seguridad y el asunto queda limitado a Rodrigo, el alumno que empezó a chillar. Ante el enorme escándalo que se ha generado, ha llegado a haber incluso una pequeña concentración feminista en la puerta del colegio, los estudiantes del Elías Ahuja hacen público un comunicado pidiendo disculpas a sus compañeras del Santa Mónica.

En esa carta, los estudiantes muestran su arrepentimiento y aseguran textualmente "lo que fue una broma de mal gusto, se fue de las manos… Nos parece relevante matizar que no todos los colegiales participaron, que los que lo hicieron están arrepentidos y que todos nos comprometemos a cambiar nuestras conductas y las de los que nos rodean. Nuestra intención jamás fue ofenderos, pues sabéis cuánto os apreciamos".

El colegio mayor anuncia luego que reformará su reglamento interno, que los alumnos recibirán charlas educativas sobre igualdad de género y que todos los colegiales tendrán que colaborar con fundaciones y ongs durante 16 horas en el curso que está terminando ahora.

La investigación de la policía y la Fiscalía de Odio sigue en marcha ¿acuden también al colegio mayor de las Mónicas, las mujeres insultadas en esos cánticos?

Así fue. El Colegio Santa Mónica hizo un comunicado en el que expresaba su "profundo malestar por lo ocurrido y lamenta también "que estudiantes universitarios no respeten los derechos inherentes a la igualdad y la dignidad de todo ser humano". En la respuesta a la policía que consta en el expediente del caso, la directora del Colegio insiste en que se trató de algo inaceptable y expresa su reprobación.

Pero, y aquí viene algo que será decisivo en esta investigación, la directora del colegio universitario añade que han decidido no interponer ninguna denuncia por ese episodio. Y a la pregunta de la policía de si han detectado alguna actuación que pudiera ser constitutiva de un delito de odio, la directora añade que no le corresponde a ella efectuar una valoración técnico jurídica sobre si los hechos pueden ser delito.

Es decir, el centro perjudicado decide no denunciar, pero imagino que podrían denunciar individualmente cualquiera de las alumnas, cualquiera de esas Mónicas a las que se referían en el griterío... Exacto. Podían hacerlo, pero no lo hicieron, ni una sola alumna denunció haberse sentido humillada o vejada. Tampoco presentaron una queja en el colegio mayor. De hecho, varias salieron en apoyo de sus compañeros del colegio de enfrente.

Y también expresaron su apoyo al principal protagonista del vídeo, a Rodrigo, ese joven mallorquín expulsado durante un mes. Su abogado, Jaime Campaner, presentó en febrero ante la Fiscalía una serie de mensajes de whatsapp enviados por alumnas del Colegio Santa Mónica. Menos de un mes después de recibir esos mensajes, la Fiscalía de Odio decidía archivar su investigación y cerrar el caso.

¿Qué dicen esos mensajes? Porque es una prueba aportada por el alumno investigado

Son mensajes de apoyo. De algunas alumnas del Colegio Santa Mónica e incluso de sus madres. Vamos a leer algunos de esos mensajes que fueron aportados a la Fiscalía como prueba de que ninguna de esas universitarias se habían sentido ofendidas o, al menos, de que ninguna creía que se trataba de un delito. Uno de ellos dice "No te preocupes", "Todo va a salir bien, no deja de ser una tontería", "cualquier cosa que necesites me dices" y "mi madre me ha dicho que un beso muy fuerte de su parte".

Y leemos un mensaje más enviado por otra universitaria a ese estudiante sancionado e investigado entonces por delito de odio: "hola, rodri, supongo q estarás muy agobiado y no hace falta q contestes, pero solo para decirte que d parte de todas q te queremos mucho y q no te preocupes, q todo va a ir bien. No hace falta q te diga q nuestro piso está abierto para ti y no dudes en contar con nosotras para lo q sea. Un beso muy fuerte".

Decís que esos mensajes influyeron en la decisión de la Fiscalía de archivar el asunto. Pero supongo que a otras chicas del Santa Mónica no les gustaría aquel aquelarre

Seguramente. Pero ninguna de esas chicas lo ha expresado públicamente. Ni lo ha denunciado. El auto de archivo recoge ese dato como motivo para cerrar las investigaciones. Nadie se ha declarado perjudicado ni dañado en su dignidad por ese cántico, que es lo que debería existir para que hubiera delito de odio. El colegio mayor Santa Mónica tampoco ha identificado a qué jóvenes alumnas estaban en las habitaciones aquella noche de domingo para que pudieran tomarles declaración y descubrir si alguna se sintió dañada.

El asunto se archiva por varios motivos más. La policía afirma en su informe que el joven estudiante, Rodrigo, no tiene vinculación alguna con grupos ultraderechistas, extremistas ni racistas. No ha hecho nunca ningún comentario ni acto contra las mujeres, no se ha podido tampoco identificar a estudiantes que participaron en los cánticos. Y, esto es importante, porque la fiscal entiende que los cánticos tuvieron animus iocandi, que eran para divertirse, en tono de humor, con mejor o peor gusto, pero en tono de humor.

Aquí volvemos a tocar un tema muy resbaladizo, la frontera entre el humor, el mal gusto, la ofensa o el odio

En el caso de los cánticos del Colegio Mayor Ahuja, la fiscal jefe entiende que se trata de hechos “irrespetuosos e insultantes para las mujeres”, así lo dice. Pero explica que para que sea un delito, debe buscarse la humillación de ese grupo afectado y debe hacer daño en su dignidad.

La fiscal cree que los cánticos son de mal gusto, groseros, pero que no hay evidencias objetivas de que respondan a un odio marcado hacia las mujeres, sino que más bien forman parte de esa relación de piques de más o menos mal gusto entre los estudiantes de los dos colegios vecinos. Apunta que los hechos fueron virales, pero no porque las estudiantes reaccionaran ni protestaran, sino porque se difundieron en redes sociales y medios de comunicación.

Además, durante la investigación se ha descubierto otro vídeo con cánticos, esta vez protagonizado por las estudiantes del Colegio Santa Mónica, en el que ellas son las que se meten con universitarias de otros colegios mayores cercanos.

Se oye mal, pero son varias estudiantes del Santa Mónica cantando y jaleando pullas destinadas a dos alumnas de otros colegios mayores: "Rugby Poveda me dan pena, encima se creen que están tó buenas. Las de Loyola se creen que molan y dan más vergüenza que ir en bolas".

Finalmente, el caso se archiva, no es un delito de odio. ¿Podría ser otro tipo de delito?

Sí. La fiscal lo explica. Podría ser un delito contra la integridad moral de una persona, de una de esas estudiantes. Pero para investigar la existencia de ese delito y juzgarlo si llegara el caso alguien debería haberse declarado dañada, perjudicada. Nadie lo ha hecho.

La fiscal apunta también que con la nueva ley, conocida como sí es sí, estos cánticos sí podrían haber sido castigados o al menos llegar a juicio, lo que ocurre es que cuando se produjeron la ley aún no había entrado en vigor. La ley castiga con multa o trabajos en beneficio de la comunidad a quien injuriase de forma leve a un grupo como es el caso. Pero, una vez más, haría falta que una de las mujeres denunciara.