ENTREVISTA

"Era un infierno": Mariona Roca pone voz al terror del Patronato de Protección a la Mujer

Durante casi medio siglo, el Patronato de Protección a la Mujer funcionó en España como un sistema de encierro, control moral y castigo contra miles de jóvenes. Ahora, Mariona Roca cuenta su historia en Julia en la onda.

ondacero.es

Madrid |

"Era un infierno". Así define Mariona Roca su paso por el Patronato de Protección a la Mujer, donde estuvo recluida en 1969. Lo dice sin rodeos, consciente de que durante décadas apenas se habló de una institución que, bajo el pretexto de "redimir" a las jóvenes, ejerció una represión sistemática sobre sus cuerpos y sus vidas. "A través de la oración y el trabajo pretendían redimir a las chicas que consideraban descarriadas", explica.

El Patronato dependía formalmente del Ministerio de Justicia, pero su gestión diaria recaía en congregaciones religiosas. Bastaba con salirse del modelo de mujer impuesto por el nacionalcatolicismo para acabar internada: "Podía ser porque alguien te había visto dándote un beso por la calle o por llevar la falda corta". Cualquiera podía denunciar: familiares, vecinos o incluso las llamadas "visitadoras", mujeres pagadas por el Estado para vigilar la moral femenina.

Las vírgenes eran mujeres completas

Tras la denuncia, las jóvenes pasaban por un centro de observación donde eran sometidas a exámenes ginecológicos. "Las vírgenes eran mujeres completas; las que no lo eran, incompletas", relata Mariona.

Carmen Guillén, doctora en Historia, profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina en Albacete y autora del libro Redimir y adoctrinar, dedicó su tesis doctoral al Patronato de la Mujer. "Tenemos un problema enorme con las fuentes", explica.

La mayor parte de la documentación oficial se perdió tras una inundación, lo que obligó a reconstruir la historia desde archivos provinciales y testimonios orales. Pero hubo más silencios: "Durante mucho tiempo las internas no hablaron por culpa, por vergüenza o porque pensaban que nadie las iba a creer".

Carmen Guillén, doctora en Historia y autora del libro Redimir y adoctrinar
Carmen Guillén, doctora en Historia y autora del libro Redimir y adoctrinar | Julia en la onda

A ello se suma que la represión que sufrieron estas mujeres no encajaba en el relato clásico de víctimas del franquismo. "No se consideraba que una mujer que había pasado por un reformatorio fuera una represaliada", apunta Guillén. La violencia sexual, moral y psicológica quedó fuera del foco durante décadas.

El Patronato comenzó en 1941, pero no cerró hasta 1985, ya en democracia. Para Guillén, su larga supervivencia se explica porque "las congregaciones religiosas formaban parte del paisaje social y nadie percibía esos centros como algo excepcional", señala.

El final llegó de manera discreta, tras la muerte de una interna en un reformatorio de San Fernando de Henares. "No hubo una ley que lo cerrara; simplemente se le retiró el presupuesto", señala Guillén. "Fue un final por la puerta de atrás".