En espera del inminente Congreso del PSOE en el que se reorganizará todo lo que las primarias han dejado patas arriba, Pedro Sánchez ha dejado hoy ya claro que su intención es que no haya baronías territoriales en la ejecutiva, que ésta será paritaria y que debería representar proporcionalmente los resultados obtenidos por los tres candidatos en las primarias.
Las aguas empiezan a bajar más tranquilas en Ferraz. De Felipe González a todos los presidentes autonómicos, críticos hasta el domingo con Sánchez, van surgiendo en las últimas horas palabras de reconciliación y aceptación del resultado. Solo faltaría, dirán algunos. Ya, pero con los lejos que habían llegado, desandar el camino no era fácil.
