El norte y el oeste concentran algunas de las celebraciones más diversas. Castilla y León destaca por sus procesiones sobrias y de gran valor artístico, mientras que en Galicia sobresalen localidades como Ferrol o Viveiro. En Asturias, Avilés ofrece procesiones como las del Silencio o el Santo Entierro, y en Luarca se celebra la del Nazareno. En el País Vasco, Balmaseda acoge un Vía Crucis viviente que recrea las últimas horas de Cristo. Si hay que elegir un destino concreto, Domínguez Uceta lo tiene claro: “vamos a Zamora… no se puede imaginar mejor momento para ir”, destacando el silencio y la intensidad de sus procesiones, especialmente el canto del Miserere.

Aragón y la Ruta del Tambor y Bombo
En el este, Aragón ofrece una de las celebraciones más singulares: la Ruta del Tambor y Bombo. En localidades como Alcañiz, Calanda o Híjar, el sonido de tambores y bombos crea una atmósfera única. Según el colaborador, “en Aragón no hay nada comparable… creando una atmósfera hipnótica”, una experiencia que marca a quienes la viven.

Extremadura, Murcia y Comunidad Valenciana
En el suroeste, Jerez de los Caballeros (Badajoz) reúne tradición, patrimonio y procesiones destacadas como la de Jesús Nazareno al amanecer. Murcia y Cartagena combinan barroco y luz mediterránea. “es precioso cuando el sol del Mediterráneo baña las figuras de Salzillo”, señala Domínguez Uceta, destacando también la singularidad de elementos como las bocinas. En la Comunidad Valenciana, Orihuela y Crevillent cuentan con celebraciones de Interés Turístico Internacional, con pasos de Mariano Benlliure y propuestas culturales y gastronómicas vinculadas a la Cuaresma.

Andalucía y los pasos vivientes de Cuevas del Almanzora
Andalucía alberga numerosas celebraciones, algunas menos conocidas. En Cuevas del Almanzora (Almería), la Semana Santa incorpora pasos vivientes, como la Judea, una representación única. El alcalde Antonio Fernández Liria explica que se trata de “personajes bíblicos vivientes y la mezcla de arte barroco con el realismo de las representaciones en la calle”, destacando también el trabajo de las hermandades y el valor cultural de esta tradición.
