Elena del Amo recuerda que el conocido Café Rick es una recreación y que la película no se rodó en la ciudad: “me temo que Casablanca se rodó íntegramente en los estudios de Hollywood”. También señala que el ambiente de la época estaría más vinculado a Tánger.
Entre los espacios visitados destaca la mezquita de Hassan II, así como el barrio de Habbous, de estilo andalusí y origen del Protectorado francés. Sobre la ciudad subraya su carácter diverso: villas art nouveau, vida nocturna, cafés cosmopolitas y una medina que, en su experiencia, ha descubierto como auténtica tras una visita más profunda.

Rabat, medina viva y ciudad ordenada
En el mismo viaje, la colaboradora también visita Rabat, que define como una ciudad con carácter propio y menos turística. Destaca su medina, utilizada por los vecinos y sin presión comercial: compras sin apenas regateo y ambiente local.
Describe también la avenida que conecta la medina con la zona del palacio y embajadas como “un hilván estilosísimo de edificios coloniales”. La kasbah y la desembocadura del río completan el recorrido urbano junto a la ciudad vecina de Salé, asociada históricamente a los piratas berberiscos.

Experiencias de viaje en la costa atlántica
El relato incluye la experiencia durante el Ramadán, con atención a la hospitalidad local y la normalidad en el acceso a servicios y transporte. Sobre el tren entre Casablanca y Rabat, Elena del Amo destaca su puntualidad en comparación con otros servicios ferroviarios conocidos por los viajeros.

Otros destinos: Essaouira, Asilah y la ruta atlántica
Entre los destinos recomendados en la costa atlántica de Marruecos aparecen Asilah, Larache y especialmente Essaouira, descrita como la favorita de la colaboradora por su medina amurallada, riads y ambiente costero.
También se mencionan paradas como El Jadida, Oualidia o Safi, dentro de una posible ruta en coche por la costa. Agadir queda fuera de sus recomendaciones personales al tratarse de una ciudad más orientada al turismo de playa.
