La Cumbre Mundial del WTTC se celebró en la antigua Sacra Infermeria de la Orden de San Juan, construida en 1574 y considerada en su época uno de los grandes hospitales europeos. Muy cerca se encuentra el Fuerte de San Telmo, defendido durante el asedio otomano por caballeros de la Orden y centenares de soldados españoles del Tercio de Sicilia. Otro escenario de los actos de la Cumbre fue Fort Manoel, una fortaleza barroca de 1723 situada frente a La Valeta, al otro lado de la bahía de Marsamxett, que abre al público en ocasiones concretas.

Bañarse bajo las murallas de La Valeta
Entre reuniones, Víctor Herranz recorrió las calles de piedra amarilla de la capital maltesa y visitó la Concatedral de San Juan, donde se conserva La decapitación de San Juan Bautista, de Caravaggio. Después se acercó a St Elmo Bay, un pequeño punto de baño bajo las murallas, con plataformas de piedra, escaleras y barandillas que permiten acceder directamente al mar. “Nada de tumbonas ni grandes instalaciones… agua limpia, roca y La Valeta sobre tu cabeza.”

Ferris, gastronomía y terrazas junto al mar
Para desplazarse entre La Valeta y Sliema, Herranz recomienda utilizar el ferry, que tarda aproximadamente quince minutos y cuesta unos tres euros. En La Valeta destaca Ortygia, un pequeño bistró siciliano de Strait Street donde probar caponata, pez espada, embutidos, quesos y cannoli. Para tomar algo propone Cafe Society Valletta u Offbeat Music Bar. En Sliema, su recomendación es Paradise Exiles, un local junto al agua donde bañarse desde las rocas, escuchar música y contemplar el atardecer hacia St Julian's.

Dónde alojarse en Malta y descubrir su cocina
St Julian's concentra grandes hoteles como ME Malta, dentro del complejo Mercury Towers, aunque Herranz también recomienda considerar pequeños hoteles boutique y apartamentos en La Valeta. En Paceville, la zona de ocio nocturno de St Julian's, destaca Sabbagata, del chef siciliano Salvatore Pavone, especializado en salumi di mare, elaboraciones de pescado curado artesanalmente.
El viaje termina con una imagen que resume la experiencia: “Sales de una conferencia en un hospital del siglo XVI, te bañas debajo de las murallas de San Telmo con el agua a 23 grados, cenas en una pequeña calle de La Valeta, cruzas el puerto en ferry por tres euros y terminas viendo caer el sol desde las rocas de Sliema.”

