El mejor punto de partida para descubrir Marsella es el Vieux Port o Puerto Viejo, origen de la ciudad fundada por los griegos hace más de 2.500 años. En este puerto natural se encuentra la Ombrière, una cubierta diseñada por Norman Foster que proporciona sombra y resguardo frente a la lluvia. Desde aquí salen barcos hacia la isla de If, donde se levanta la fortaleza en la que, según la novela de Dumas, estuvo prisionero Edmundo Dantés antes de convertirse en el conde de Montecristo. La visita puede ocupar una mañana y combinarse con una excursión a la vecina isla de Frioul, que cuenta con playas y senderos.

La Canebière y el mercado de Noailles
La avenida de La Canebière fue durante el siglo XIX el lugar de paseo de quienes querían lucirse en la ciudad. En ella se encuentra la antigua Cámara de Comercio, uno de sus edificios más imponentes, que alberga la oficina de turismo. Muy cerca está el barrio de Noailles, donde el mercado de la Rue des Capucins muestra la diversidad cultural de Marsella. Sus puestos ofrecen frutas y verduras, mientras que los alrededores reúnen teterías, cafés y tiendas de especias, aceitunas, dátiles y delicias turcas.

Le Panier: gastronomía y calles con encanto
El barrio más antiguo de Marsella, Le Panier, se extiende por una colina y conserva pequeñas plazas, calles con grafitis, restaurantes y comercios. Entre sus productos típicos destacan el jabón de Marsella, los recuerdos provenzales y los panisses, unas galletas elaboradas con harina de garbanzo. La gastronomía local tiene en la bullabesa uno de sus platos más conocidos. Esta sopa de pescado se sirve con rebanadas de pan tostado untadas con ajo. También son típicos los pequeños mejillones conocidos como bouchon.

El Museo de las Civilizaciones y la catedral de Marsella
El Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo destaca por sus exposiciones de arte contemporáneo y por su arquitectura, con una malla de acero que conecta el edificio con el fuerte de San Juan, construido para proteger la entrada al puerto durante la Edad Media.

Cerca se encuentra la catedral neobizantina, con vidrieras, mármoles y frescos. Junto a ella, un edificio con forma de cubo alberga una reproducción de la gruta Cosquer, una cueva marina donde se encontraron pinturas prehistóricas.

Notre Dame de la Garde: las mejores vistas de Marsella
Para terminar el recorrido, la colina de la basílica de Notre Dame de la Garde ofrece vistas panorámicas de 360 grados. Desde allí se divisan Le Panier, el Puerto Viejo y la isla de If, una perspectiva que permite contemplar la ciudad y la costa que inspiraron parte de la historia del conde de Montecristo.

Escucha este reportaje de Sandra Martín en Onda viajera, el programa de viajes de Onda Cero, sábados y domingos, de 12:00 a 14:00h, con Carles Lamelo.

