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Un viaje a los balnearios checos: El placer de cuidarse en el corazón de Europa

Hace ya siglos que los balnearios se han convertido en un destino popular, especialmente en Europa Central, dejando un legado de lugares encantadores y llenos de historia. En este artículo exploramos los famosos balnearios checos, una tradición que sigue viva, ofreciendo a los viajeros no solo salud, sino también placer y bienestar.

Enrique Domínguez Uceta

Madrid |

La combinación de salud y belleza arquitectónica convierte a los balnearios checos en un atractivo cultural sin igual. Tres de ellos han sido recientemente incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad: los balnearios de Luhačovice, los del triángulo de Bohemia Occidental, y Karlovy Vary. Esta última es la más conocida y famosa, pero todos estos balnearios forman parte de un grupo denominado "Los grandes balnearios de Europa", que también incluye lugares en Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Italia y el Reino Unido.

Estos balnearios no solo son centros de bienestar, sino también un ejemplo de la arquitectura de lujo del siglo XIX. "Son ciudades termales que fueron construidas por la burguesía de la época, donde la aristocracia pasaba los veranos", menciona Enrique. Estos balnearios están rodeados de edificios impresionantes y paseos que han sido diseñados para el ocio y la relajación. Además, los balnearios checos no solo eran lugares de descanso, sino que fueron escenarios donde importantes figuras de la historia europea como Goethe, Beethoven, y Mark Twain pasearon por sus calles.

Karlovy Vary: La joya de los balnearios checos

De todos los balnearios, Karlovy Vary es el más famoso. Con cerca de 150 manantiales de aguas termales, esta ciudad ha sido un destino de lujo desde el siglo XIV, cuando fue descubierta por el emperador Carlos IV. Su arquitectura de la Belle Époque y su impresionante entorno natural la convierten en un lugar único. Karlovy Vary no solo fue la capital balnearia del Imperio Austrohúngaro, sino que fue visitada por figuras históricas de gran renombre.

Aguas termales en Karlovy Vary
Aguas termales en Karlovy Vary | Pexels

La ciudad sigue siendo un destino ideal para los viajeros que buscan bienestar. A solo 120 km de Praga, Karlovy Vary se caracteriza por sus paseos peatonales cubiertos, sus galerías y una vibrante vida cultural. Además, los turistas pueden disfrutar de la famosa bebida de hierbas checa, el Becherovka, mientras exploran la ciudad.

Mariánské Lázně y Františkovy Lázně, los otros dos balnearios incluidos en la lista de la UNESCO, también son destinos que merecen una visita. Mariánské Lázně, conocida como Marienbad, fue el escenario de la famosa película "El año pasado en Marienbad". Este balneario tiene fuentes con aguas que curan diversas afecciones y una arquitectura que combina estilos eclécticos y neoclásicos. Františkovy Lázně, por su parte, es famosa por su arquitectura neoclásica y su hermoso entorno natural rodeado de bosques.

Una excelente opción para los viajeros interesados en explorar la región es recorrer los tres balnearios principales, que están a solo media hora en coche unos de otros. Además de los mencionados, Chequia cuenta con otros balnearios en la región de Moravia y Silesia, como los de Lázně Luhačovice y Teplice nad Bečvou, o los baños Lázně Karlova Studánka. La temporada alta comienza en mayo, cuando los balnearios se llenan de festivales y ferias, lo que la convierte en una excelente época para visitar.