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EN BUENAS MANOS

Elegir un buen zapato, fundamental para evitar en niños la deformidad en los dedos, uñeros o eccemas

Tal y como recoge Vithas, el truco que propone la podóloga para acertar en la elección de la talla es que “el niño debe probarse el calzado de pie y con calcetines y que haya un espacio de 0,5 y 1 centímetros entre el dedo más largo y el calzado”, y a la hora de la movilidad “si dispone de cordones o velcro en el empeine, se asegura que la parte delantera del zapato sea flexible”, comenta la especialista.

Redacción
 |  Madrid | 09/09/2019
Elegir un buen zapato, fundamental para evitar en niños la deformidad en los dedos, uñeros o eccemas

Elegir un buen zapato, fundamental para evitar en niños la deformidad en los dedos, uñeros o eccemas / Redacción

La elección de un buen zapato es fundamental para evitar determinadas afecciones en los niños como deformidad en los dedos, uñeros, dolor en la planta del pie o eccemas.

Noelia Chaqués, podóloga del Hospital Vithas Virgen del Consuelo, hace especial hincapié en la opción de un calzado adecuado “que permita un correcto desarrollo del pie respetando la biomecánica y fisiología del mismo” y subraya “la importancia de que los zapatos y zapatillas sean utilizados exclusivamente cuando se necesiten y que en casa los pies estén libres, solo cubiertos por calcetines antideslizantes”.

Según Chaqués, la flexibilidad y la talla son dos de los factores fundamentales a la hora de condicionar la compra adecuada, ya que “si el zapato no es la talla correcta, podría alterar su forma de caminar, fortalecer los dedos en garra y los uñeros e incluso hacerle rozaduras y por otra parte es clave que el calzado sujete bien el pie pero que por la parte delantera sea ancho para que los dedos queden sueltos y se muevan libremente”.

Tal y como recoge Vithas, el truco que propone la podóloga para acertar en la elección de la talla es que “el niño debe probarse el calzado de pie y con calcetines y que haya un espacio de 0,5 y 1 centímetros entre el dedo más largo y el calzado”, y a la hora de la movilidad “si dispone de cordones o velcro en el empeine, se asegura que la parte delantera del zapato sea flexible”, comenta la especialista.

Otro punto a tener en cuenta es la movilidad del tobillo, “en caso de llevar zapatos, -afirma la podóloga-, el contrafuerte debe de quedar por debajo de los huesos laterales del tobillo, y si son botas, éstas deben ser flexibles en ese punto”.

Respecto a las plantillas interiores, Chaqués subraya “que deben ser planas para asegurar un desarrollo correcto del arco Interno del pie. En el caso de los niños con pie plano se deben confeccionar unas plantillas a medida. Por otra parte, las suelas también deben de ser planas y flexibles en la parte delantera y de materiales como la goma para garantizar la amortiguación”.