Vacaciones sin viajar

Vacaciones sin viajar: el miedo a salir de casa y la presión social de irse en verano

Según lo que vemos en redes sociales, se asocia el verano con irse a visitar muchos sitios. Sin embargo, cada vez son más las personas que prefieren quedarse en casa. Algunos lo hacen por motivos económicos, mientras que otros simplemente no disfrutan viajando. Los expertos también recuerdan que no viajar también es una forma válida de descansar.

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Paula Gómez Villagra

Madrid |

Una de las preguntas más habituales cuando llega el verano es dónde te vas a ir de vacaciones. Sin embargo, hay mucha gente que no tiene la necesidad o el deseo de viajar y que prefiere quedarse en casa descansando o simplemente irse al segundo lugar de residencia. Detrás de esta decisión, pueden encontrarse motivos económicos, motivos de salud mental o una simple preferencia personal.

Una fobia algo desconocida

También existe el caso de las personas que padecen de hodofobia, un trastorno que provoca un miedo intenso a viajar para aquellos que lo sufren. Estas personas pueden llegar a sufrir palpitaciones, sudoración, ansiedad o incluso temblores a la hora de planificar un viaje o de preparar la maleta. Además, existen otros casos en los que el miedo se reduce al tipo de transporte en el que se viaja, como el miedo a volar, a pesar de que el avión continúa siendo el medio de transporte más seguro, tal y como recordaba el piloto Perico Durán durante la mesa de redacción de Julia en la Onda.

La presión social existente a la hora de viajar

La directora de la clínica Serene Psicología, Marta Asenjo, explicó durante la sección del programa que no en todos los casos es necesario hacer frente a ese miedo y que solo conviene tratarlo cuando puede llegar a suponer una limitación importante en la vida de una persona, por ejemplo, en el caso de que afecte directamente a su trabajo o a sus relaciones personales.

Más allá de las fobias, los expertos advierten acerca de la presión social que puede surgir en torno a los viajes. Muchas personas no sienten interés por cambiar de rutina, organizar viajes o pasar varios días fuera de casa, pero lo terminan haciendo al considerar que viajar es una actividad "obligatoria" ligada al ocio y al éxito personal. En este sentido, la psicóloga indicó que algunas personas acuden a su consulta con la intención de aprender a disfrutar de los viajes, cuando el verdadero problema no es que exista un miedo, sino que sus preferencias no encajan con lo socialmente esperado.

Esta idea también la defiende el historiador Jordi Serrano, autor del artículo "A mí no me gusta viajar", en el que reivindica el denominado "orgullo hogareño" y critica el turismo compulsivo incitado en muchas ocasiones por las redes sociales, basado en recorrer el mayor número de lugares posibles en el menor tiempo posible y en visitar los lugares más frecuentados por las celebridades, lo que se denomina "turismo de moda". Además, Serrano cuestiona ciertas expresiones comunes como "viajar para recargar las pilas", al considerar que el descanso no necesariamente está ligado a irse lejos de casa.

Para concluir, los expertos coinciden en que las vacaciones deben responder a las necesidades de cada individuo y no a las expectativas sociales. Viajar puede ser una experiencia enriquecedora, pero quedarse en casa también es una forma válida de descansar y disfrutar del tiempo libre.