Las vacaciones familiares son uno de los momentos más esperados del año durante la infancia. Viajar con los padres, los hermanos, los abuelos o los primos forma parte de los recuerdos habituales de muchos veranos y navidades. Sin embargo, al llegar a la edad adulta, surge la pregunta que cada vez se hacen más familias. ¿Con quién pasar las vacaciones?
Cada vez, son más los jóvenes que, pese a haber cumplido la mayoría de edad, trabajar, tener pareja e incluso estar independizados, siguen prefiriendo pasar las vacaciones con sus familias. Una realidad que, según los expertos, responde tanto a factores económicos como a las tendencias familiares y los cambios en las relaciones adultas.
Durante la mesa de redacción de Julia en la onda, el equipo abordó esta tendencia creciente. A pesar de que tradicionalmente las agencias de viajes distinguen entre vacaciones para la tercera edad, en pareja o en familia con niños pequeños, cada vez es más frecuente encontrar familias que viajan con hijos adultos, de entre 18 y 30 años.
Los jóvenes prefieren viajar con sus padres
Para comprobar la realidad de este debate, el equipo salió a las calles de Madrid a preguntar a jóvenes con quién prefieren viajar. La mayoría de entrevistados aseguró que siguen optando por organizar vacaciones familiares antes que con amigos o por su cuenta, o que prefieren irse una temporada con la familia y otra por su cuenta. Además, la mayoría de jóvenes entrevistados coinciden en que el factor económico es uno de los mayores condicionantes de irse con la familia de vacaciones, debido a que sale mucho más barato el viaje o incluso gratuito si viajas con tus padres que si viajas de cualquier otra forma.
Por otra parte, existen datos que respaldan esta tendencia. Según una encuesta de la Universidad de Nueva York, el 84% de padres estadounidenses viaja con sus hijos de hasta 26 años. Con respecto a España, no existen estadísticas concretas; sin embargo, Marcos Franco, presidente del Observatorio de Turismo en España (Observatour), ha confirmado que se trata de una situación cada vez más habitual, y señala el turismo de cruceros como uno de los tipos de viajes que suele reunir a más generaciones dentro de una misma familia.
El factor más importante para viajar: el dinero
Detrás de este fenómeno confluyen varios factores. Por una parte, las dificultades económicas que sufren muchos jóvenes en nuestro país, marcadas por la precariedad laboral y el acceso a la vivienda, hacen que costearse unas vacaciones resulte cada vez más complicado. Además, también influyen razones personales y afectivas, ya que muchas familias siguen disfrutando del tiempo de calidad y los momentos compartidos, incluso cuando los hijos ya han alcanzado la edad adulta.
El factor psicológico en las vacaciones familiares
Por otro lado, ha prestado su testimonio la psicóloga sanitaria Mercedes Bermejo, especializada en infancia, adolescencia y familia, aclarando que las vacaciones con hijos adultos pueden fortalecer los vínculos familiares, siempre que se gestionen de manera adecuada. De hecho, señaló que en los meses de septiembre y enero (después de las vacaciones) aumenta el número de pacientes que acuden a su consulta, debido a los conflictos que surgen durante este tipo de vacaciones. Además, Bemejo destaca la importancia de que las relaciones entre padres e hijos evolucionen hacia un modelo de adulto a adulto y defiende que los hijos participen en las decisiones y disfruten de la libertad necesaria para que la experiencia en el viaje resulte favorable para todos.
A su vez, la experta coincide en que el dinero es uno de los aspectos que más debate puede generar durante los viajes. La idea de aplicar el dicho "quien paga manda" puede suponer el riesgo de infantilizar a los hijos, aun siendo mayores de edad. Y añade que el hecho de que los hijos no puedan costearse todas las vacaciones no implica que deban perder su autonomía, además de que existen otras formas de contribuir al viaje, como colaborar con la organización, asumir tareas o cuidar de miembros de la familia.
La principal conclusión de los expertos es que las vacaciones familiares pueden convertirse en una experiencia enriquecedora siempre que exista respeto mutuo y se adapten los roles familiares a la nueva etapa vital de los hijos. Como resumió Mercedes Bermejo durante la sección, "la familia tiene que suponer un refugio, no una jaula".
