El crimen tuvo lugar este miércoles en el cuartel de la Guardia Civil de Llanes, cuando el agente, Dámaso F.S., de 49 años, accedió alrededor de las 13:30 horas y asesinó a tiros a su expareja, Laura Cruz, de 50 años, también miembro del instituto armado. El agresor, que contaba con una condena por violencia machista, murió después de que otros guardias civiles intervinieran para frenar el ataque. Durante el intercambio de disparos, un teniente resultó herido grave en una pierna.
Según los primeros indicios, el atacante se ocultó en el garaje del complejo policial. Cuando llegó su expareja le disparó mortalmente. La relación entre ambos llevaba años marcada por la violencia y los conflictos judiciales. La agente había denunciado a su expareja en 2019 por malos tratos, una causa que terminó con una condena y una orden de alejamiento. Esa medida de protección, sin embargo, dejó de estar en vigor en 2025 al no renovarse.
En el momento de los hechos, ambos se encontraban inmersos en un proceso de divorcio especialmente complejo. La disputa por la custodia de sus tres hijos —un joven de 18 años y dos hijas gemelas de 14—, junto con las diferencias sobre el reparto del patrimonio, mantenía abierto un enfrentamiento que, según los investigadores, formaba parte del contexto previo al crimen.
El TSJA lamenta los hechos
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Jesús María Chamorro, ha explicado este jueves que el asesino tenía en tramitación "varios procesos penales" en el Juzgado de Llanes. Entre ellos figuraban procedimientos relacionados con el incumplimiento de los acuerdos derivados de la sentencia de separación, además de antecedentes por violencia de género.
Durante una concentración en contra de la violencia machista celebrada en el Ayuntamiento de Oviedo y en otros municipios asturianos, Chamorro aseguró que los órganos judiciales competentes están realizando las diligencias "lo más rápido posible" para esclarecer lo ocurrido.
También rechazó que, por el momento, exista constancia de algún fallo en el sistema judicial o de protección. En este sentido, señaló que el agresor le robó el arma reglamentaria a un compañero en un cuartel de la Guardia Civil en Zamora al forzar la taquilla y posteriormente se atrincheró en otro cuartel situado a más de 300 kilómetros.
La lucha contra la violencia de género
El presidente del TSJA calificó el asesinato como una "barbarie" y trasladó sus condolencias a la familia de la víctima, especialmente a los tres hijos que tenía con el agresor, un joven de 18 años y dos gemelas de 14, así como a sus compañeros de la Guardia Civil.
Chamorro insistió en que "el culpable es quien comete los hechos" y reiteró la necesidad de seguir combatiendo la violencia de género, una lacra contra la que, según recordó, trabajan diariamente las fuerzas y cuerpos de seguridad.

