Pablo Iglesias ha rechazado la invitación del escritor Arturo Pérez-Reverte para participar en las jornadas de debate sobre la Guerra Civil que se celebrarán en Sevilla del 5 al 9 de octubre. Iglesias ha descartado acudir al ciclo con una comparación irónica: "Es como Julio Iglesias organizando unas jornadas sobre feminismo".
"Agradezco mucho la invitación, pero conmigo que no cuente", ha sentenciado Iglesias durante una intervención en el programa Malas lenguas, de La 2. El exdirigente de Podemos ha asegurado que no acostumbra a debatir "en foros organizados por propagandistas de la ultraderecha que insultan y provocan".
Si debatiría en "un espacio democrático como RTVE"
En un mensaje difundido también en redes sociales, Iglesias ha insistido en que sí está dispuesto a debatir "en un espacio democrático como RTVE" y con "quien haga falta", pero ha marcado distancia con las jornadas impulsadas por Pérez-Reverte. A su juicio, es necesario diferenciar la obra literaria de un autor de su papel público, y ha acusado al escritor de comportarse como "un propagandista de la derecha" que insulta "constantemente" a partidos de izquierda como Podemos.
Iglesias ha defendido además que sectores de la izquierda no acepten "los marcos que establece la derecha y la extrema derecha para discutir sobre la Guerra Civil", al considerar que esos planteamientos no permiten afrontar, según ha dicho, "la cuestión histórica clave para entender también nuestro presente". En este sentido, ha subrayado que "los historiadores profesionales" no deben mezclarse "con propagandistas de extrema derecha para comprarles el marco".
La respuesta de Iglesias llega después de que Arturo Pérez-Reverte anunciara la nueva fecha del ciclo, suspendido inicialmente por la polémica generada tras varias renuncias, y avanzara su intención de invitar al exvicepresidente. El escritor defendió la invitación asegurando que era una oportunidad para debatir "de una manera razonable y civilizada", y denunció la existencia de "amenazas expresas" de escraches en redes sociales por parte de sectores de la extrema izquierda y de Podemos.


