OPINIÓN

Alsina reflexiona sobre lo que auguran las encuestas en Aragón: "Dibujan una noche electoral a la extremeña"

Carlos Alsina analiza en su monólogo las encuestas electorales de Aragón, que pronostican el peor resultado histórico del PSOE en unas autonómicas.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

La competición llegaba a su recta final. Habían sido dos semanas agotadoras de dejarse la piel intentando ganarse el favor del público: quiéreme más a mí que a estos de enfrente, confía en mí más que en estos otros. Todos los que competían lo hacían sin piedad hacia sus adversarios. Echaban el resto buscando que mordieran el polvo, trataban de dejarlos en evidencia, exprimían hasta la última gota sus debilidades. Sólo podía ganar uno. El que gana tiene el trono asegurado para los próximos meses. A los que pierden sólo les queda resignarse y esperar a que llegue la próxima.

La competición fue durísima. "Sin aliento", decían las crónicas, "sin concesiones". Los seguidores de unos y otros los jaleaban en cada acto, repetían sus lemas, se declaraban seguros de que el suyo ganaba. Fueron perdiendo pie, por el camino, aquellos que flaquearon, patinaron o se confiaron más de la cuenta. Cuando llegó el domingo en que se decía todo, sólo dos de los adversarios ya importaban. Los dos grandes. Con el personal aguardando a que se conociera el resultado. Quién ha ganado. Quién, perdido. Los números eran incuestionables. Había un ganador y había un derrotado. La carrera había llegado a su fin. De nada servían ya los golpes de efecto y el devolver cada golpe con un golpe aún más duro.

Y entonces, quien había perdido tomó la palabra para elogiar a quien le había ganado. "Felicidades", dijo, "porque lo que has conseguido es histórico".

Legendario, histórico, asombroso. Eso dijo el que había perdido. ¿Y el ganador qué dijo? Pues que lo verdaderamente inspirador es el trabajo que había hecho su adversario y es un honor competir con él.

Reconocimiento mutuo entre Djokovic y Alcaraz

Sí, ya lo sé. No es noticia que en una gran final de tenis los dos adversarios, competidores, se cubran de flores el uno al otro. Hubo reconocimiento mutuo entre Djokovic y Alcaraz al terminar ayer el Abierto de Australia y terminar con el triunfo de Carlos, poseedor ya no sólo de los cuatro trofeos de grand slam sino de este otro título que le ha ganado a Nadal: el más precoz de los tenistas que completaron el póquer de ases.

No es noticia que quienes compiten a muerte por un trofeo deportivo compaginen con el reconocimiento. Y no es imaginable, también lo sé, que el domingo que viene, ocho de febrero, que en lugar de Abierto de Australia tenemos urnas abiertas en Aragón escuchemos, conocido el resultado, al perdedor (o perdedora) cantar los méritos de quien le venció deportivamente y al ganador (o ganadora, sobre el papel, todo es posible) elogiar el trabajo inspirador de aquel a quien ha vencido.

Ya hemos comentado aquí alguna vez que el único ámbito en el que se compite cada día por ganarse la confianza del público, y en el que cada día los competidores ponen a parir al adversario, se burlan, se desprecian, se insultan, se denigran… es la política.

Mientras Djokovic y Alcaraz se celebraban ayer mutuamente (y lo que importa más, lo hacían con sinceridad), los dos insignes representantes de dieciséis millones de españoles, líderes de los dos partidos más importantes del país -ordenados de más a menos, el PP y el PSOE- competían en Aragón por ver cuál de los dos era capaz de denigrar más al otro, cuál de los dos era capaz de exhibir mayor desdén, más ojeriza y más inquina.

Utilización de los muertos como reclamo electoral incluido, por supuesto

Utilización de los muertos como reclamo electoral incluido, por supuesto. Yo te cargo en la cuenta Adamuz, yo te cargo la dana, nos imputamos mutuamente ineptitud, mala fe, medias verdades y mentiras completas mientras un tal Abascal, incapaz de gobernar nada y en ningún sitio pero capaz de despreciar más que nadie, se pone, según la encuesta de El Heraldo de ayer en trece escaños de sesenta y siete. De los siete que tenía a trece. En Teruel empataría ya en escaños con el PSOE, tres a tres.

"La campaña socialista ni siquiera ha despegado"

A seis días de que los aragoneses voten, las encuestas dibujan una noche electoral a la extremeña. Con Azcón, como Guardiola, mejorando mínimamente su representación, lejos de la mayoría absoluta y con Vox como socio preferente para asegurarse la investidura. O sea, como ya estaba y el único con opciones de ser investido. Y con Pilar Alegría, como Gallardo, en riesgo de anotarse el peor resultado histórico del PSOE en unas autonómicas, bien es verdad que ella sin estar procesada y sin haberse aforado, o cual agrava todavía más el bajón por la ausencia de atenuantes. Como ya ocurrió en Extremadura, la campaña socialista ni siquiera ha despegado. Cuando lo más original que puede hacerse en un mitin es un juego de palabras con el apellido de la candidata…mala cosa.

Cuando la candidata rehúye ser entrevistada en medios con muchísimos seguidores en Aragón y se refugia en los vídeos cortos de tik tok a mayor gloria de sí misma, pues dolor y gloria, que diría Almodóvar (que no es aragonés sino manchego, aragonés era Fernando Esteso, que en paz descanse).

En socorro de sus campañas respectivas, PSOE y PP usarán esta semana el Congreso y el Senado. Hoy mismo, los socialistas llevan a Feijóo a la comisión sobre la riada para hacerle pasar por responsable, en alguna medida, de la gestión de aquel desastre aun sabiendo que él, gestionar lo que se dice gestionar, sólo ha gestionado su partido desde que marchó de Galicia. Abonó el terreno ayer el presidente Sánchez, contraponiendo a un Feijóo que no gobierna ni la Comunidad Valenciana ni España con un ministro suyo que no para de colgarse medallas.

Está probado ya que el presidente del gobierno donde más habla de la riada y de Adamuz es en actos de partido y con tono (y uso, o abuso) mitinero

Está probado ya que el presidente del gobierno donde más habla de la riada y de Adamuz es en actos de partido y con tono (y uso, o abuso) mitinero. Un año y tres meses después de la riada, por cierto, Sánchez aún no ha vuelto a pisar la Huerta Sur de Valencia, incumpliendo el compromiso que expresó cuando abandonó apresuradamente Paiporta por el ataque de extremistas de derecha de los que nunca más se supo.

El jueves, en el Senado, será el PP el que plante allí a Paco Salazar, aprovechando que la comisión atrapalotodo que empezó con Koldo ya vale para cualquier cosa, incluida ésta de sentar a Salazar, tres días antes de las urnas aragonesas, para preguntarle por Pilar Alegría, y por Pilar Alegría, y por Pilar Alegría. Muy sutiles no son tampoco en este partido.

No escucharemos el domingo, asumámoslo, ni a Alegría hablando de Azcón en los términos en que Djokovic habló de Alcaraz, ni a Azcón hablando de Alegría en los términos en que Alcaraz habló de Djokovic. No te digo ya Abascal. Ninguno de los dos acumula méritos electorales que los acerquen, ni remotamente, a los triunfos épicos de los dos tenistas. De aquí al domingo todo lo que cabe esperar es que se abstengan, los seguidores de unos y de otros, de personarse en el mitin del de enfrente para insultar al adversario. Que es lo que hizo ayer esta concejal del PP valenciano, y residente en Teruel, que fue a donde Sánchez sólo para insultarle.

La señora, de nombre Belén Navarro, se disculpó después (bastante después) por haber dicho unas palabras inapropiadas. Nunca sabremos si se habría disculpado de no haber trascendido que milita en el Partido Popular y es cargo público, es decir, si no le hubieran dado un toque desde la dirección de su partido.

La ausencia de Zapatero en la campaña

La campaña avanza, camino del domingo, sin más novedad que una señora insultando. Y en ausencia, por cierto, del mitinero más popular que tuvo el PSOE en la campaña de las generales, y las catalanas, y las vascas y las gallegas y las europeas. José Luis Rodríguez Zapatero. Ausente de la campaña extremeña y ausente de esta campaña aragonesa. ¿Qué fue del Zapatero mitinero? ¿Ya no le piden que acuda en ayuda de los candidatos? ¿Se lo piden pero él no quiere? Y de ser así, ¿por qué es eso?

Zapatero es un hombre altruista y desprendido con su partido. Regala sus consejos cuando es el PSOE quien se los pide. No así cuando quien le consulta es Julio Martínez Martínez, su amigo y compañero de fatigas deportivas, a quien, según publicó ayer 'El Mundo', le cobró cuatrocientos cincuenta mil euros en seis años por labores de consultoría global, es decir, indefinida. Martínez facturaba, entre otros, a Plus Ultra y se movía bien, parece, con el gobierno de Venezuela. La policía le encontró trescientos mil euros en efectivo en su casa por los que no había tributado a Hacienda. Cosa que a Zapatero, doy por hecho, le habrá parecido fatal. No sé si lo bastante como para no volver a dejar que le consulte nada. Al precio que sea.