OPINIÓN

La crítica de Alsina a Sánchez tras la nueva derrota parlamentaria: "El presidente que vive en el cálculo escoge qué es urgente y qué puede esperar según le conviene"

Alsina analiza la estrategia del Gobierno de elegir que aprueba bajo decreto y qué no según los intereses de Pedro Sánchez.

El plan de Moncloa para aprobar los presupuestos: cesiones a ERC y PNV y el acuerdo con Podemos que abre una vía para negociar con Junts

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

El joven guionista, que estaba empezando, buscaba una idea que ofrecerles a los productores en Los Ángeles. A él le iban las novelas de vampiros no porque anden mordiendo gente como Julio Iglesias besa chicas, sin preguntar, sino porque no se mueren nunca. La inmortalidad. Cómo sobrevivir a la inmortalidad. Imaginaba una película cuyo protagonista iba viendo pasar los grandes acontecimientos de la historia, no como Forrest Gump sino a lo largo de los siglos, del imperio romano a la llegada del hombre a la luna o el nombramiento de Ábalos como ministro -los hitos trascendentales de la Humanidad, digamos-, pero se lo comentó a un colega suyo y le dijo: "piensa algo más barato".

Claro, recrear tantos escenarios de tantas épocas distintas iba a costar un riñón californiano. De modo que el joven guionista, Danny Rubin, le dio la vuelta a su propia idea y le salió ésta otra: (sinopsis) ¿y si un hombre despierta cada mañana y comprueba que está en el mismo sitio que ayer e iniciando el mismo día que ayer? ¿Y si siempre vive el mismo día, atrapado en un bucle temporal, pero dándose cuenta de lo que le está pasando? Siempre el mismo día y siempre intentando cambiarlo para poder seguir adelante con su vida. La inmortalidad en versión low cost. ¿Qué te parece la idea?, le preguntó a su colega. Y éste dijo: un hallazgo, el rodarla es tan barato que no necesitamos hacer ni presupuesto, nos vale con prorrogar el que ya tenemos. (Ah, no, esto es de otra película, pero con el mismo argumento: en lugar de por dos leones, la puerta del Congreso debió haber estado custodiada ayer por dos marmotas).

La película de aquel joven guionista fue, en efecto, 'Atrapado en el tiempo', más conocida como 'El día de la marmota'. Él aspiraba a que tuviera un punto espiritual, filosófico, qué es el tiempo, qué somos nosotros, para qué le sirven a un gobierno los decretos, en fin, esas cosas. Pero el director quería una comedia-comedia, echémosle humor, hombre, total, la vida son dos días (uno de ellos, repetido) y el protagonista, Bill Murray, harto de hacer comedia anhelaba un papelón dramático, lleno de escenas oscuras. Al final salió lo que salió, un hito de la taquilla del 93 y una expresión que ha quedado ahí y que sirve para dolerse de tener que volver a vivir aquello que ya hemos vivido.

El Gobierno se niega a pronunciar la palabra naufragio

Cómo sería lo de ayer en el Congreso que he estado tentado de volver a leerles el monólogo que ya les casqué el 23 de enero del año pasado. Y que empezaba así: 'Si el gobierno hubiera ganado la votación, y convalidado su decreto, se habría hecho la ola a sí mismo por el triunfo trascendental de seguir gobernando. Pero como perdió la votación y el decreto ha decaído, se niega a pronunciar la palabra naufragio y pretende que el problema lo tiene la oposición'. Y luego seguía: 'Al gobierno le venían advirtiendo sus socios de que este vicio suyo de aprobar la cosas por decreto y meterlo todo en el mismo saco no es la mejor forma de conducirse cuando sólo tienes 147 escaños asegurados'. Exhumo, por último, esta otra parte: 'El truco de reprocharle a quien vote en contra que castiga a los pensionistas no ha funcionado porque las tretas, como el amor, se gastan de tanto usarlas'.

al equipo de guionistas del gobierno se les han acabado las ideas

La historia se repitió ayer porque al equipo de guionistas del gobierno se les han acabado las ideas. Cuando te versiones a ti mismo -remake culpable- es que tienes exprimida la chistera. Por recordarlo una vez más: la subida de las pensiones, tradicionalmente, era una medida que se incluía en los Presupuestos Generales del Estado.

Es la ausencia de Presupuestos nuevos lo que lleva al gobierno, un año tras otro año (un año tras otro años de incumplimiento de un mandato constitucional, poca broma) a recurrir al comodín del decreto ley para aprobar la subida en diciembre y esperar a que, en enero, el Congreso se la convalide.

En los nuevos usos que este Gobierno ha aportado a nuestra vida pública, haciendo de cada anomalía un hábito normalizado, está no sólo el abuso del decreto (antes, durante y después de perder la mayoría parlamentaria) sino el formato éste de decreto goma o decreto elástico (ómnibus, dicen los finos, batiburrillo, revoltijo… botillo, lo llaman en La Brújula) que permite ofrecer al Congreso un potaje de medidas que está prohibido deconstruir. No puedes decir sí a la sopa y no a los garbanzos, o te lo tragas todo o se te acusa de repudiar al pobre cocinero.

Punto de partida de todo, perdón por la insistencia, que aquel proyecto de Presupuestos que el Gobierno tenía obligación de presentar en septiembre (y no presentó), que dijo que presentaría en octubre (y no presentó), que luego dijo que presentaría antes de fin de año…

(y no presentó) y que ahora dice que en algún momento de la historia presentará (porque Sánchez aspira a la inmortalidad) ni existe ni consta que alguna vez vaya a existir. Y enero ya está acabando.

Naturalmente, como ya sucedió (y contamos) hace un año, no es verdad que las pensiones estén en riesgo. No lo estaban entonces, aunque los portavoces gubernativos se lanzaran a anunciar el apocalipsis -incluida la delegada del gobierno en las Cortes, Francina Armengol- ni lo están ahora, aunque el presidente, corto de repertorio, se parodiara ayer a sí mismo.

Son tan rehenes los pensionistas que el gobierno, con sus superpoderes, los liberará mañana mismo. ¿Cómo? Perdón por el espoiler pero como lo hizo el año pasado: aprobando otro decreto que incluya sólo las pensiones para que el Congreso, primeros del mes que viene, se lo convalide. Y hasta el año que viene, Bill Murray.

Entretanto, Podemos nos irá explicando cómo la cesión de competencias migratorias a Cataluña ya no desprende el tufo racista que antes le resultaba inasumible (si Sánchez cambia de opiniones, por qué Belarra no va a cambiar de olores), Junts seguirá siendo camelada para que regrese a la casa común de la investidura (el bloque batiburrillo, bloque revoltijo), Puigdemont seguirá doliéndose porque no terminan de arreglarle lo suyo y el gobierno nos seguirá contando la fábula del país que iba tan bien tan requetebien que no necesitaba ni Presupuestos nuevos ni nada. En inglés, si es posible, presidente.

Gracias. Thank you.

El presidente que vela por los pensionistas no presenta Presupuestos. El presidente que vela por los pensionistas pudo haber aprendido la lección de hace un año y aprobar un decreto específico que fuera convalidado a la primera; escogió dejarlo para febrero con otro decreto, como hace un año.

El presidente que vive en el cálculo escoge qué es urgente y qué puede esperar según le conviene

El presidente que vela por los inmigrantes (salvo por los sudaneses de la valla de Melilla, a los que condenó como invasores, escuece recordarlo) pudo haber regularizado a los sin papeles, visto lo visto, en cualquier momento de los últimos siete años y medio. Escogió no hacerlo. El presidente que vive en el cálculo escoge qué es urgente y qué puede esperar según le conviene. Cero sorpresa porque es la misma vara de medir que utiliza para escoger qué es en cada momento de izquierda y qué ha dejado de serlo.

Harold Ramis, el director de 'Atrapado en el tiempo', contaba con gracia que lo suyo sólo era una comedia, pero que recibió infinidad de mensajes de líderes religiosos que interpretaban la película como una metáfora del camino que recorre el alma hasta alcanzar la perfección. Y que la conversación más filosófica que tuvo él con el guionista Rubin versó sobre Superman. Si acaso no era inmoral que un súper héroe, dotado de superpoderes y capaz de salvar el mundo, perdiera tantas horas de su valioso tiempo coqueteando con Lois Lane.