Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán.
Es una historia de ficción, inspirada en hechos reales. Cliff Lawton, ministro de Asuntos Sociales del Reino Unido -un Bustinduy, digamos- recibe en su despacho al encargado de estrategia del primer ministro, Malcom Tucker, una mezcla de jefe de propaganda y consejero táctico muy parecido a lo que en Madrid sería Miguel Ángel Rodríguez y en la Moncloa antes era Óscar López. Este Tucker viene a asegurarle al ministro que cuenta con el respaldo pleno del presidente a pesar de la crisis que atraviesa su ministerio y a pesar de que en los periódicos se dice que su cabeza pende de un hilo.
"Estás haciendo un trabajo condenadamente bueno aquí, ministro", le dice, "de verdad, da igual que todos los periódicos te critiquen, nosotros confiamos en ti". El ministro resopla, aliviado, "te lo agradezco, no sabes la seguridad que me da escuchártelo". Y cuando cree que la conversación entra en fase de dorarse la píldora mutuamente, Tucker le dice: "Lo que pasa… lo que pasa es que es que este martilleo de titulares nos hace parecer débiles. La gente preguntándose todo el tiempo cuándo dejará el cargo, cuándo dejará el cargo, no creo que eso te guste, ¿no?’ "¿El qué?" "Hacernos parecer débiles". "No, claro que no". "Pues por eso vas a tener que dejar el cargo". "¡No!", dice el ministro. "Sí", dice el otro, "sí, ya lo creo que sí".
Hace veintiún años en el Reino Unido (y aquí), un ministro en el ojo del huracán todos los días podía darse por defenestrado
La escena es el punto de partida de la serie británica 'The thick of it', algo así como 'En la pomada'. La escribió un señor que había empezado como guionista de radio, Iannuci. Y si la recuerdo hoy no es porque a Óscar Puente le vayan a hacer dimitir, que nadie lo contempla, sino justo por lo contrario. La serie es de 2005 y en el Reino Unido. Puente es España en 2026. Hace veintiún años en el Reino Unido (y aquí), un ministro en el ojo del huracán todos los días podía darse por defenestrado. Hoy, que la prensa te sacuda cada día no sólo no te tumba sino que, a menudo, te refuerza. Todo depende de cómo de notorio, y de activo en la guerra sin cuartel contra los medios, los jueces y la oposición, seas a ojos de quien te ha colocado ahí. Si en lugar de Puente fuera Bustinduy… bueno, a Bustinduy tampoco le relevaría Sánchez porque forma parte de los cinco ministerios que tiene subcontratados a Sumar.
Pero mira cómo sigue la escena de aquella serie: cuando el ministro de Asuntos Sociales se queja y pregunta: ¿por qué yo tengo que irme y Tom no?, ese ministerio sí que es un desastre. El enviado del presidente le replica: "No podemos quitar a Tom, no podemos entregar la cabeza del ministerio de Transportes, por dios, no es como Asuntos Sociales, él lleva las carreteras, los aeropuertos, los autobuses, los trenes, ¡es un ministerio importante!".
Esto sí que no ha cambiado de 2005 a hoy y vale el Reino Unido y para España. Transportes no sólo es el ministerio cuya gestión afecta directamente cada mañana a las millones de personas que se trasladan de un sitio a otro, es el que mayor presupuesto maneja en inversión de infraestructuras. Por esa razón, en España, la tradición ha sido que Transportes, antes Fomento, estuviera siempre en manos de un político, o política, estrechísamente ligado al presidente. Ocurrió con Cascos, con Pepe Blanco, con Ana Pastor, con Ábalos y ahora, con Puente. Y precisamente porque su gestión incide directamente sobre la vida cotidiana de millones de viajeros (que somos todos) es por lo que tu aparente blindaje puede sufrir una fisura interna, inapreciable a la vista, que acabe agravándose al paso de un incidencia detrás de otra hasta quebrar la solidez de tu sillón de hierro. O dicho de otra forma, que es el hartazgo de los usuarios de Cercanías Cataluña, no el de los usuarios del tren en el resto de España, lo que puede llevar a Puente a una situación delicada. Porque es el reproche que los usuarios hacen al PSC, partido hermano del PSOE; a Salvador Illa, compañero del alma, compañero; al costalero gubernamental que es Esquerra y al costalero discontinuo que ha sido Junts per Cataluña, lo que de verdad inquieta en la Moncloa.
El jueves no hubo Cercanías en Cataluña. El viernes se restableció entre cortes, limitaciones y averías. El sábado volvió a suspenderse. Ayer, domingo, no hubo servicio. El acuerdo con los maquinistas es ir retomando el servicio a medida que esté garantizada la seguridad de los tramos de vía. Modulan los maquinistas su protesta para que los usuarios no se les echen encima -la palabra chantaje apareció ya el viernes en algunas columna de prensa-. Y aprieta un poco más el gobierno catalán al gobierno central porque la ineficiencia pasa factura y porque ser del mismo color político, en esta situación, resta crédito. Salvador Illa, convaleciente, está en riesgo de ser visto como un blando a la hora de exigir resultados a un ministro y un presidente que son colegas. Suyos.
Sánchez escogió un mitin en Huesca para colgarse la medalla, y colgársela a Puente
Que al cabo de cuatro días sin trenes de Cercanías en Cataluña, Sánchez escogiera un mitin en Huesca para colgarse la medalla, y colgársela a Puente, de estar trabajando para que vuelva a haber servicio demuestra que incluso los políticos más pretendidamente audaces, que han hecho de la táctica su mayor activo, hay días que se tambalean.
Siete años y ocho meses después de empezar a gobernar España, habiendo hecho de las cesiones y traspasos a Cataluña santo y seña de su gobierno, habiendo tenido como socio preferente a quien gobernó Cataluña hasta hace un año y medio, estando su ex ministro Illa en el gobierno catalán desde hace un año y medio, el presidente Sánchez quiere que los catalanes sepan que trabaja día y noche para que tengan un cercanías digno y seguro. Para que de una vez lo tengan, casi ocho años después de su llegada a la Moncloa.
Me pareció revelador el artículo del director de La Vanguardia ayer. No es periódico que se signifique por su posición crítica ante los gobiernos central y autonómico, sino al revés. 'Si Sánchez tiene alguna posibilidad de repetir como presidente será por el resultado que obtenga en Cataluña; si Puente aspira a repetir como ministro, no será por los votos que el PSOE obtengan en Valladolid sino por los que le concedan los catalanes. Sánchez se esfuerza en contentar a los políticos de Junts y Esquerra pero debería pensar más en los ciudadanos de a pie que están hasta la coronilla de Rodalies'. El artículo se podría haber titulado: 'Cuidadooo'. Me pareció revelador, gracias Jordi, porque refleja cómo Sánchez se ha convertido en un buen candidato sólo para los votantes de Cataluña -no los de Valladolid, donde el PSOE ganó las elecciones generales en 2019- y porque refleja cómo transigir con las exigencias de los Junqueras o los Puigdemont no es sinónimo de atender a las urgencias de los ciudadanos catalanes.
El presidente eligió un acto electoral, y el estilo mitinero, para elogiar a su ministro de Transportes en la semana sin Cercanías en Cataluña y con cuarenta y cinco muertos en el accidente ferroviario de Adamuz. Tuvo ocasión el presidente, entre el lunes -que estuvo en el lugar de los hechos- y el sábado, que estuvo mitineando en Huesca, para haberse referido con el tono institucional que el acontecimiento demanda al duelo de las cuarenta y cinco familias y la marcha de las investigaciones. El lunes prometió que se llegaría a conocer toda la verdad.
El miércoles, en Bruselas, respondió tres preguntas de la prensa. Y no hubo más. Un mitin es el peor de los foros para referirse a un asunto como éste, pero doctores tiene el PSOE para elegir sitios y mensajes. Dijo algo cierto el presidente: que Óscar Puente ha dado la cara. Más que él, desde luego.
Es cierto que Puente ha dado la cara
Es cierto que Puente ha dado la cara: la misma noche del accidente recibió a los periodistas, ha dado entrevistas a una infinidad de medios y ha hechos dos ruedas de prensa con otros altos cargos. Justo porque, a diferencia de lo que pasó con el apagón (a diferencia), este ministro ha dado la cara es por lo que ahora todos podemos partírsela. Entiéndanme: justo porque ha hablado y ha respondido preguntas es por lo que pueden fiscalizarse sus respuestas y el grado de certeza o precisión de las mismas. Incluida ésta que ofreció temprano.
Ahora se sabe que no es exactamente así, que la soldadura objeto de sospecha unía la parte renovada -raíles fabricados en 2023 y colocados en 2025- con la parte antigua -raíles de 1989 colocados en el 92-. La investigación dirá si este hecho, punto de unión del material antiguo con el nuevo, influyó de alguna forma en el deterioro o no tuvo influencia alguna. Que la causa del descarrilamiento estuvo en la vía parece ya fuera de duda. Una fisura del material (del acero o de la soldadura) que hizo que a medida que pasaban los vagones del Iryo se fuera hundiendo un poco el rail generando ese pequeño escalón que dejó muescas en las ruedas y que acabó por romper del todo, cuando pasaba el vagón número cinco, volcando el raíl entero, desequilibrando el convoy y provocando el resto de la tragedia. A diferencia de lo que sucedió cuando el apagón (a diferencia) la comisión que investiga el suceso emitió su primer informe el viernes, cinco días después de ocurrir (cinco días, no un año). Y es en ese informe, de la comisión adscrita al ministerio (de la comisión que algunos proclamaban que no deberíamos fiarnos de ella porque era gubernamental), es en ese informe en el que se expone que el carril se rompió antes de que el Iryo llegara.
Lo que queda por establecerse es si la rotura se pudo haber detectado previamente y, en ese caso, por qué no se detectó
Lo que queda por establecerse es si la rotura se pudo haber detectado previamente y, en ese caso, por qué no se detectó. Si la periodicidad de los test que se hacen es la correcta. Si los trenes doctores que recorren las vías sólo para examinar (auscultar) el estado del material son suficientes y por qué ahora mismo en la alta velocidad sólo está operativo uno. Si el rail y la soldadura fueron correctamente ejecutados y supervisados. Y como queda todo eso por esclarecerse aún, debería aplicarse el cuento el presidente Sánchez y no adelantar conclusiones. Su ministro de Transportes, en efecto, a dado la cara. Pero sus responsabilidades no son sólo ésta de informar, atender y responder cuando un accidente se produce. También son garantizar, en la medida en que hoy es posible, que el transporte ferroviario sea seguro. Es decir, que todos los medios de detección de riesgos y corrección de fallos están disponibles y se han empleado adecuadamente.
Decirle a las familias que "las tragedias, desgraciadamente, existen" tiene mucho que ver con el interés electoral
Hacerle un monumento al ministro antes de que esté despejado todo eso, y decirle a las familias que "las tragedias, desgraciadamente, existen", es un acto de exaltación militante que tiene poco que ver con la asunción de responsabilidades y mucho con el interés electoral de quien ha elegido hacer de su gestión un mitin.

