La luna vuelve este mes de marzo a convertirse en protagonista. Si en febrero nos regaló un eclipse solar -vía internet- éste nos deja uno lunar, coincidiendo con la luna llena del martes, día 3. Es la luna llena del gusano. El eclipse, que teñirá de rojo la superficie lunar, sólo será visible en el este de Asia, Australia, Pacífico y América, a si que habrá que volver a depender de las imágenes que nos lleguen desde allí.
El ciclo lunar se completa con el cuarto menguante del miércoles 11, la luna nueva del jueves 19 y el creciente del día 25 de marzo. Este mes el paso por el apogeo, la mayor distancia a la Tierra se producirá el día 10 y el perigeo, la menor distancia, el día 22. Entre uno y otro la diferencia son unos 36.000 kilómetros, ya que la órbita no es exactamente redonda.
Este mes nos toca cambio de hora. Entramos en el horario de verano el domingo 29 de marzo a las 2 de la madrugada, hora peninsular. Adelantaremos los relojes una hora y el horario se mantendrá hasta el domingo 25 de octubre.
Una hora y veinte más de luz
El efecto de este cambio horario, además de un poco de sueño la primera semana y el aumento de la frecuencia de los tardeos a poco que el tiempo acompañe, es la ganancia de horas de luz. Del primer al último día conquistamos una hora y veinte minutos. Los primeros días tras el cambio horario amanecerá un poco más tarde pero enseguida recuperaremos esos minutos.
Marzo es también mes de cambio de estación. Llega la primavera el 20 de marzo a las 15.46h, hora peninsular. Es equinoccio, el Sol está exactamente sobre el ecuador celeste, lo que iguala el día con la noche, doce horas para cada uno.
Para los afortunados que puedan viajar o para quienes vivan en la zona norte del país, marzo es uno de los meses más propicios para disfrutar de las auroras boreales. La razón está en un efecto denominado Russell-McPherron que dice que cerca de los equinoccios la magnetoesfera terrestre es más susceptible al viento solar. La magnetosfera es la región que rodea la Tierra, provocada por los polos magnéticos de nuestro planeta, que actúa como un escudo magnético protector contra la radiación cósmica. Durante los equinoccios es más fácil por tanto que nos llegue el viento solar y eso provoca que las auroras boreales sean más frecuentes e intensas. Se repite el fenómeno durante el otro equinoccio, el de otoño, en el mes de octubre.
Vamos ya a repasar los planetas.
Mercurio
Durante la primera semana del mes sigue aproximándose al Sol en su órbita y por tanto perdemos visibilidad. Volverá a finales del mes alrededor de una hora antes del amanecer. Comienza el mes en Piscis y lo termina en Acuario con una magnitud que aumenta hasta 0,5.
Venus
Le ocurre lo contrario que a Mercurio. Sobrepasado el Sol en su camino anual (su año dura 225 días terrestres) aumenta su tiempo en el cielo. En los primeros días de marzo aguanta en el cielo vespertino alrededor de una hora y a finales de mes estará más de hora y media brillando entre las estrellas de Aries con magnitud -3,8.
Marte
Su coincidencia con la salida del Sol hace imposible su observación este mes. No lo vamos a recuperar hasta las mañanas de mayo.
Júpiter
Sin duda nuestra apuesta del mes. Domina el cielo gran parte de la noche situándose a suficiente altura para disfrutarlo ya desde la tarde. Es fácil localizarlo porque tras la Luna es el objeto más brillante con magnitud de -2,2 en Géminis.
Saturno
Visible sólo la primera semana del mes y sólo un par de horas tras el ocaso. Después su cercanía al Sol hace que desaparezca de nuestra vista. No volveremos a verlo hasta las mañanas de finales del mes de mayo.
A falta de cometas y de lluvias de estrellas este mes, terminamos con un dato. La Tierra gira alrededor del Sol a una velocidad media de 107.000 kilómetros por hora, acelerándose cuando está más cerca de la estrella, algo que ocurre en enero y decelerándose cuando está más lejos, en julio, como describió Kepler en la segunda de sus leyes.
¡Feliz marzo y felices estrellas!

