Hay novedades sobre otro presunto caso de acoso en la Policía Nacional. La Audiencia Nacional investiga al comisario y consejero de Interior en la Embajada de España en la India, Emilio de la Calle, tras la denuncia presentada por una subinspectora que trabajó bajo su mando en Nueva Delhi en 2024, tal y como ha adelantado El País.
Las grabaciones aportadas a la causa, más de 20 horas de audio, recogen amenazas, insultos y expresiones vejatorias de extrema dureza. En uno de los fragmentos se escucha: "¿Qué hago? ¿Te pego? ¿Te doy una hostia? A ver si con un ojo morado se acabó". En otro momento, el comisario advierte: "Vas a pasarlo mal de verdad" y llega a decirle: "Te dejo como un trozo de carne o te reviento".
Los audios reflejan un clima de intimidación constante. "No me vuelvas a tocar más los cojones. ¿Es que eres retrasada mental?", se oye en otra de las grabaciones. También: "Sigues en tus 13 de hacer lo que te sale del coño moreno". En varias escenas, según el relato, la inspectora rompe a llorar mientras recibe reprimendas y descalificaciones.
La querella sostiene que los hechos comenzaron el 30 de julio de 2024, cuando ambos compartían oficina en la Embajada española en la India. "Estaban solos dentro de la oficina; allí no había más personal, ni ayudantes, ni secretarios", recoge el escrito. Según la denuncia, el comisario se habría prevalido de ese entorno y de su posición jerárquica para ejercer un control sistemático sobre la subinspectora.
Entre los delitos que se investigan figuran presuntamente acoso, acoso laboral, amenazas, lesiones, agresión sexual, delito contra la intimidad y acoso sexual. En uno de los audios, el mando afirma: "Que si yo te tengo que ver desnuda te voy a ver desnuda. Somos compañeros".
Orden de alejamiento
La representación legal de la subinspectora ha solicitado al juez Francisco de Jorge que acuerde el procesamiento del comisario al considerar que las diligencias practicadas "corroboran la totalidad de los hechos delictivos narrados en la querella". El pasado mes de junio, la Sala de lo Penal acordó imponer al investigado una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con la denunciante por cualquier vía, directa o indirecta.
La querella describe también un supuesto control obsesivo sobre la vida privada de la agente. Según el escrito, el comisario frecuentaba la calle donde residía, controlaba sus rutinas y le fiscalizaba con quién podía relacionarse. Incluso habría utilizado a terceros, como personal de limpieza, para obtener información sobre su vida personal. El documento señala que llegó a decirle que sabía que tenía un "Satisfyer" y la instó a usarlo.
En el ámbito laboral, la denuncia habla de un acoso continuado con llamadas y mensajes fuera del horario de trabajo. Le exigía estar pendiente del teléfono móvil las 24 horas del día, incluidos fines de semana, y la reprendía si no respondía de inmediato. "Que cagues con el teléfono", le habría llegado a ordenar.
Además de los insultos, la querella recoge episodios de contacto físico. Se le atribuye haberle dado collejas y haberla agarrado y arrastrado del brazo durante una fiesta en la Embajada de Hungría para recriminarle su comportamiento en público, un incidente que, según el escrito, llamó la atención incluso del cónsul húngaro.
El Ministerio del Interior suspendió al comisario en abril del año pasado. Actualmente se encuentra apartado de su cargo mientras la Audiencia Nacional continúa la instrucción. La defensa de la subinspectora sostiene que los hechos no fueron episodios aislados, sino un patrón continuado de hostigamiento en un contexto de aislamiento y dependencia jerárquica.

