El veredicto de un tribunal de Los Ángeles puede marcar un punto de inflexión en la responsabilidad de las redes sociales respecto a la salud mental de los menores. Por primera vez, un jurado ha condenado a dos gigantes tecnológicos —Meta y YouTube— a indemnizar con seis millones de dólares a una joven que desarrolló adicción a sus plataformas desde la infancia.
El caso, conocido como el "caso Kaley", se ha juzgado en el Tribunal Superior de Los Ángeles tras la demanda presentada por una joven de 20 años que comenzó a consumir contenidos digitales a una edad muy temprana. Según su testimonio, empezó a ver vídeos en YouTube con seis años y a utilizar Instagram a los nueve. Con el paso del tiempo, su exposición a estas redes derivó en problemas de ansiedad, depresión y otras afecciones relacionadas con la salud mental.
Durante el juicio, la familia relató cómo la joven llegó a desarrollar una dependencia severa del teléfono móvil, hasta el punto de sufrir episodios de pánico cuando se le restringía el acceso. A los diez años ya tenía cuenta en TikTok y, con once, utilizaba también Snapchat, lo que evidencia una exposición temprana y continuada a múltiples plataformas digitales.
El jurado ha considerado que tanto Meta —matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram— como YouTube, propiedad de Google, diseñaron productos con mecanismos adictivos, especialmente perjudiciales para los menores, y que actuaron de forma "negligente" al no advertir adecuadamente de estos riesgos. Durante el proceso llegó a declarar el propio Mark Zuckerberg, quien atribuyó parte de la responsabilidad a los menores por falsear su edad para acceder a servicios restringidos. Sin embargo, este argumento no ha sido aceptado por el jurado.
TikTok y Snapchat no han sido finalmente condenadas, al haber alcanzado previamente acuerdos extrajudiciales. En el caso de Meta y YouTube, la indemnización fijada asciende a tres millones de dólares en concepto de compensación directa, aunque el jurado debe decidir aún si existió fraude o malicia, lo que podría incrementar significativamente la cuantía final.
El alcance de este fallo va más allá del caso individual. Expertos legales ya comparan este proceso con los litigios contra las grandes tabacaleras en los años noventa, que acabaron en multimillonarios acuerdos tras una cascada de sentencias desfavorables. Aunque esta resolución no crea jurisprudencia, sí puede servir como referencia en las decenas de miles de demandas abiertas en Estados Unidos contra empresas tecnológicas por daños similares.
Otra setencia en Nuevo México
En paralelo, otro fallo reciente en el estado de Nuevo México refuerza esta tendencia. Allí, un jurado ha condenado a Meta a pagar 375 millones de dólares por comprometer la seguridad y la salud mental de menores, al considerar que la compañía priorizó sus beneficios frente a la protección infantil mediante prácticas comerciales abusivas.
El futuro inmediato pasa ahora por conocer la estrategia de las compañías afectadas. Queda por ver si optarán por recurrir estas sentencias o, por el contrario, iniciarán una política de acuerdos extrajudiciales para evitar un escenario de litigios masivos que podría tener consecuencias económicas y reputacionales de gran alcance.

