Comienza julio nuestra luna en plena fase de creciente, lo identificamos porque forma una D en el cielo. Será luna llena el jueves 10 de julio, la luna llena del heno. Una semana después formará una C perfecta, indicador del cuarto menguante y terminará su ciclo el 24 de julio ocultándose de nuestros ojos como luna nueva.
Aunque parezca un contrasentido, por aquello del calor, julio es el mes en el que la Tierra alcanza su mayor distancia al Sol. Atravesará ese punto de su órbita, llamado afelio, el día 3. Nos separan 152.100.000 kilómetros y hace que el Sol presente el menor diámetro del año. El punto contrario, el perihelio, la menor distancia, se produce en enero y la diferencia son cinco millones de kilómetros.
Una vez pasado el periodo estacionario del solsticio de verano, empezamos a perder minutos de luz solar a diario. La diferencia, del primer al último día del mes, son 37 minutos menos de luz diurna.
Aunque las noches despejadas y menos cálidas que los días, invitan a trasnochar y es una oportunidad para mirar el cielo, los planetas del Sistema Solar no se muestran este mes demasiado generosos.
Mercurio
El mensajero de los dioses nos esquiva a partir del día 10 pero ni siquiera antes es fácil localizarlo, porque sólo mantiene una altura de 4 grados sobre el horizonte y está muy cerca del Sol en poniente. Para valientes con cielo muy muy despejado y buena altitud, una pista: pasa mes en Cáncer.
Venus
Es lucero del alba este mes. Sale por el este sur este al amanecer, un par de horas antes que el Sol. Anda por la constelación de Tauro y baja ligeramente de brillo, aunque Venus nunca defrauda con su -3,9 de magnitud. Está a baja altura y no va a subir en todo el mes.
Marte
Sigue siendo muy complicada su observación. El planeta rojo se asoma a la puesta del Sol con poca altura y aguanta poco en el cielo… entre dos y tres horas tras el ocaso. Además, baja de brillo y apenas compite con las estrellas de Leo y Virgo, constelaciones por las que transita este mes.
Júpiter
Su salida coincide casi con la del Sol y sólo a partir del día 12, lo que dificulta mucho su observación, al confundirse con la luz del alba. Está en Géminis con una magnitud de -1,9.
Saturno
Es nuestro planeta del mes. Se nos asoma a medianoche en Piscis, horizonte este. Continúa su movimiento aparente hacia el este y a medio mes inicia su bucle de retrogradación, esa marcha atrás que parece producirse por la diferencia de velocidad y tamaño de las órbitas de los planetas. La inclinación de sus anillos sigue sin ser muy alta, pero eso facilita, incluso con un pequeño telescopio, observar el baile de sus satélites. El último recuento marcaba 274, aunque el más importante es Titan, de mayor tamaño que Mercurio.
El cielo de verano es perfecto para observaciones de cielo profundo. En lo alto del cielo comienza a ser visible el triángulo del verano, formado por las estrellas Vega, de la Lira, Altair, del Águila y Deneb, del Cisne.
Y a la espera de las famosas Perseidas de agosto, este mes nos deja dos pequeñas lluvias de estrellas. El día 27 tenemos las Alfa Capricórnidas, meteoros lentos, que circulan a una velocidad de 27 kilómetros por segundo, y algo escasos, sólo esperamos unos cuatro cada hora.
El día 31 llegan las Delta Acuáridas del Sur, con radiante en la constelación del Pez Austral. Se observan mejor en el hemisferio sur, pero también se dejan ver en nuestra latitud, aunque con una tasa algo más baja, unas 25 fugaces por hora. Tienen una velocidad media y provienen del cometa 96P Machholz, un cometa de corto periodo que orbita alrededor del Sol aproximadamente cada 5 años.
¡Felices estrellas!

