Como si del 'flautista de Hamelín' se tratase, una mujer del barrio madrileño de Delicias ha provocado el caos en el distrito debido a su "pasión" por las palomas. Según sus vecinos, lleva al menos 15 años dedicando su tiempo a alimentar a estas aves, hasta el punto de que uno parece inmerso en "una película de Hitchcock", como describe uno de los vecinos.
Las redes, los pinchos, los objetos reflectantes o los alambres visten los balcones, aunque nada parece evitar la presencia de lo que algunos denominan como "ratas voladoras", debido a las frecuentes enfermedades que pueden contagiar.
La mayoría se queja de la falta de limpieza de las calles, asegurando que "no pisas suelo, pisas caca de paloma". Insisten en que "dañan edificios" y "los coches están hechos un asco", convirtiéndose básicamente en "una plaga" que cada vez va a más.
"Dice que las palomas son el Espíritu Santo"
Todo el barrio conoce a la mujer causante de la sobrepoblación de palomas. Su habitual ruta comienza en la calle Batalla del Salado, que se sitúa irónicamente al lado de un cuartel de la Guardia Civil. En la esquina con la calle Cáceres pueden apreciarse cientos de ojos esperando la llegada de su ama, que suele salir a la calle "con mochila, carrito de la compra y dos bolsas enormes, siempre llenas de semillas o arroz".
"Nosotros llegamos en 2011 y ya estaba", asegura un vecino, que declara que "si no lleva 20 kilos, es que lleva más, sin exagerar". Otra explica que "no está muy bien de salud mental" y "echa cantidades ingentes de comida" varias veces al día.
También recalcan que la presencia policial no sirve de nada, porque la situación no ha cambiado en años; de hecho, solo va a peor. "La policía le pone multas, pero no las paga; hay mucha inacción", desvela uno de los vecinos, mientras que otro confirma que "la han denunciado treinta veces y no ha hecho caso".
Cabe recalcar que, como cuenta una mujer cuyo piso es colindante al de 'la adiestradora de palomas', "la ley dice que no está permitido alimentar palomas, pero nadie lo vigila". Reclama que "la policía municipal está para eso". Por su parte, otra vecina explica que le dan pena las palomas, "pero por otro lado digo, ¿hasta qué punto...?".

