El gas de la risa, la "droga de moda en Europa" y nombre coloquial del óxido nitroso, tal y como ha asegurado el gerente del organismo autónomo Madrid Salud, Antonio Prieto, está empezando a preocupar a los profesionales sanitarios. En concreto, en la Comunidad de Madrid ha habido "casos de ingresos por la inhalación de este producto".
Prieto ha señalado que esta sustancia tiene "una alta disponibilidad y es de bajo precio", características que la hacen idónea para el consumo entre los jóvenes, ya que es fácil de conseguir y el precio es asequible. De hecho, son conocedores del aumento de la demanda en la Costa Brava, la Costa del Sol o las islas Baleares, mientras que en Europa destacan países del entorno de Reino Unido y Países Bajos.
Por su parte, el concejal socialista Ignacio Benito, que es el que ha pedido que se trate este tema en la comisión de Vicealcaldía, ha advertido de que es una sustancia que "en un principio puede parecer inocua, pero en realidad tiene muchísimos efectos negativos para la salud".
Provoca una desorientación espaciotemporal y sensación de euforia
El gas de la risa es una sustancia incolora, inodora, con un ligero sabor dulce y propiedades anestésicas, analgésicas y disociativas. Aunque sus efectos duran "aparentemente pocos minutos", entre 30 segundos y tres minutos, sus consecuencias pueden ser "devastadoras para el sistema nervioso central, con lesiones medulares irreversibles", según Benito.
Además, para muchos padres es muy posible que pase desapercibida, sobre todo "si desconocen que la tenencia de globos en casa puede esconder este uso". El gas se inhala a través de globos rellenos de cartuchos metálicos llamados 'whippets' y produce una sensación de euforia, desorientación espaciotemporal o disminución de la sensibilidad al dolor. "Puede producir desmayos que lleguen a la muerte", tal y como advierte la Agencia Española de Medicamentos.
Está compuesto de 65% oxígeno y 35% óxido nitroso y es legal su consumo, siempre y cuando sea utilizado con fines médicos para aliviar el dolor, industriales, como propulsores de katas y dispensadores, de repostería o en productos como los encendedores de butano o refrigerantes.
Graves secuelas
Como el gas de la risa se inhala y llega directamente al cerebro, y no es oxígeno en su totalidad, puede provocar desde desmayos hasta paradas respiratorias, daños en la médula espinal o la muerte por asfixia si se ingiere en grandes cantidades. Un consumo frecuente del mismo puede ocasionar quemaduras en la boca, pérdida de equilibrio, caídas o accidentes de tráfico.
Así las cosas, se ha detectado un aumento de consumo y sus restos son fácilmente visibles "en parques y zonas de ocio", según el edil socialista. "Sabemos que Policía Municipal interviene cuando detecta transporte, almacenamiento o venta ilegal de estas bombonas", ha explicado, al mismo tiempo que ha puesto el foco en la sensibilización de la población, porque es muy complicado erradicar por completo esta sustancia.

