El doctor Oriol Mitjà ha pasado por los micrófonos de Julia en la onda para presentar su libro 'Donde nace la luz', en el que cuenta cómo ha lidiado durante su vida con la depresión. Ha pasado 17 años conviviendo con esta enfermedad y en el libro, aunque cuenta su propia historia, seguro que muchas personas se sienten identificadas, porque no hay que leerlo "a través de la mente", sino que "habla directamente al corazón".
Aunque es médico, ha explicado que esto no ha servido de ayuda, porque "la depresión puede coexistir con una persona que es funcional y solo cuando llega al extremo más profundo, ahí se pide la baja". Hasta llegar a este punto, la persona no es consciente de que está cayendo y tarda en pedir ayuda, pero Mitjà ha pedido no llegar a este punto: "Se puede pedir ayuda, si hoy estáis muy tristes y no os podéis levantar de la cama, hay psiquiatras y psicólogos, hay familia, hay terapia".
Mitjà Sufrió bullying durante la infancia, esto unido a que su madre tenía depresión y él mismo la salvó en una ocasión. Todo esto hizo que su cabeza pensara que era "un niño que entendía que era un fallo en sí mismo y un despiece de los demás", ha confesado Mitjà.
La autoexigencia como consecuencia de la depresión
Su madre se pasó nueve años en la cama debido a la depresión y no pudo ayudarle durante la etapa de acoso escolar, lo que le creó una "herida de rechazo" y que buscara en los demás "validación". Por eso, se refugió en los estudios, donde sacaba matrículas de honor, iba a exposiciones, consiguió premios...
Sin embargo, esto no fue suficiente porque ha sido más bien una "autoexigencia". "La depresión llegó antes que la tristeza, comenzó con un castigo, un yo autocrítico que me decía que debía hacerlo mejor, debía contentar a todo el mundo... Esos 'deberías' son un castigo, te desgarran el corazón, cada mañana te levantas con esa sensación y acabas agotado y piensas que no puedes continuar viviendo así", ha relatado.
En el libro cuenta un episodio en el que casi se despeña con una bicicleta, pero su pareja le salvó. En ese momento, el doctor Mitjà estaba pasando por "un lugar muy oscuro" y veía todo "horroroso", porque la depresión es es "la enfermedad del alma". Asimismo, la compara con un eclipse de sol, porque "la luna se pone por delante y la vida pierde el sentido. Cuando estás cansado, ¿para qué merece la pena seguir viviendo?", ya que pasar por un proceso de depresión te lleva a considerar como un "pensamiento natural" creer que no despertar mañana o morirte "no estaría tan mal".
La culpabilidad de sentir que no haces lo suficiente y la incomprensión de los demás
Mitjà ha explicado que la depresión es "incomprensión", porque las personas que no han pasado por algo así lo ven como algo "incomprensible" y les extraña tanto que solo se fijan en que "lo tienes todo y la vida te va bien". Por eso, como esas personas no encuentran en sí mismas un proceso igual, intentan acompañarte, pero al final "no con compañía". Esas personas ven la depresión simplemente como "falta de voluntad, pereza o excusas".
Además, al no existir "analíticas" que puedan demostrar que padeces depresión, el doctor ha declarado que la persona que la padece acaba sintiendo culpa y "mucha frustración y agotamiento porque siente que no está haciendo lo suficiente por mejorar". Esta culpabilidad también se traspasa a los seres queridos que intentan acompañar porque "no saben qué más pueden hacer".
En estos casos, la clave está en entender que los pensamientos de una persona con alteraciones en la salud mental son "irracionales", por lo que no hay que juzgarlos, hay que entender que una persona con depresión realmente ve su vida mal a pesar de tenerlo todo. Por eso hay que comprenderla, aunque sea difícil, y decirle: "Te voy a dar la mano para que continuemos juntos a través de este camino".
Sobre las posibilidades de recaer, el doctor ha confirmado que a muchas personas les pasa y que, para evitarlo, intentan llevar un estilo de vida "rígido" en el que, si haces todos los días lo mismo, no te va a volver a pasar. Si bien eso también es "dejar de vivir", porque la vida muchas veces trae cosas "impredecibles", por lo que lo importante es "afrontar la vida para ajustarla y que sea respetuosa contigo".
