Los reyes han aterrizado en el aeropuerto de Melilla, a donde han llegado en helicóptero procedentes de Ceuta para concluir un histórico viaje por las dos ciudades autónomas, el primero de su reinado y diecinueve años después del que hicieron el rey Juan Carlos y la reina Sofía.
Miles de melillenses se han acercado a la Plaza de España de la ciudad autónoma para recibirles al grito de "Que viva España", ondeando banderas de España y de Melilla, con aplausos, 'vivas' y cánticos de "Yo soy español, español, español", "De Ceuta y de Melilla no nos moverán" o "Que viva el rey de España".
Tanto Felipe VI como Letizia han saludado a los ciudadanos congregados en la plaza que han tenido la oportunidad de mostrarle su cariño a sus majestades. Durante este saludo a los melillenses, una mujer ha entregado un abanico a la reina y ella ha reaccionado de una manera muy espontánea. Letizia lo ha abierto y se ha abanicado con soltura para después dárselo a su servicio de seguridad y ha seguido saludando.
Los monarcas han sido recibidos por el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, y en esta ocasión están acompañados por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, en representación del Gobierno.
Tras el saludo a los melillenses, han sido recibidos por la corporación municipal y se han dirigido a la Asamblea de Melilla, donde mantendrán una reunión de trabajo con Imbroda, autoridades locales y de la cúpula de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de la ciudad.
Visita a un colegio público
Más tarde, en el Salón Dorado, Felipe VI recibirá la Llave de Oro de la ciudad en un sencillo acto al que están invitadas unas 60 personas, entre la corporación municipal, autoridades locales, diputados y senadores de Melilla en las Cortes y representantes del Poder Judicial y del Ministerio Fiscal, de las comunidades religiosas católica, islámica, israelí, hindú y de la comunidad gitana.
También habrá representación de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de organizaciones empresariales y sociedad civil, de la universidad, asociaciones y federaciones. Está previsto que Imbroda pronuncie unas palabras y, después, los monarcas firmarán en el Libro de Honor de la ciudad.
Ya por la tarde, sus majestades visitan el colegio público Pintor Eduardo Morillas, ubicado en un barrio residencial muy poblado de Melilla, y finalizarán la jornada con un acto al que acudirán unas 400 personas, entre autoridades y una nutrida representación de la sociedad melillense. Allí su majestad pronunciará unas palabras, en las que presumiblemente recalcará la españolidad de Melilla, como hizo el martes con Ceuta.

