Cinco días después de la tragedia de la pasarela de El Bocal (Santander) que se ha cobrado la vida de seis jóvenes y ha dejado en la UCI a otra chica del grupo de amigos que cayeron tras romperse una pasarela, sigue habiendo incógnitas y contradicciones. Desde el policía que recibió una llamada del 112 alertando del mal estado hasta la falta de mantenimiento de una zona que el Consistorio alega que es responsabilidad del Ministerio, mientras que este no lo desmiente.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, ha reconocido que la cadena de respuesta de la Policía local "no funcionó como debía" y que "ha fallado", ya que el agente no percibió un riesgo "grave" o "inminente" por parte del 112. Aun así, ha asegurado que es "incuestionable" que el mantenimiento corresponde al Ejecutivo porque es "terreno de Costas".
La policía tuvo 28 horas para actuar
Alrededor de las 16:50 horas del martes 3 de marzo, la pasarela de El Bocal se rompía, llevándose consigo la vida de seis jóvenes y dejando a otra en la UCI. Si bien, con los datos que se han ido conociendo con el paso de los días, era algo que podía haberse evitado. Un vecino de la zona alertó el día de antes a las 12:14 horas al 112 sobre el mal estado de la pasarela.
El 112 dio aviso a la Policía local, que no actuó porque no consideró que el peligro fuera "grave" o "inminente", en palabras de la alcaldesa. Además, en el informe policial se detalla que el agente se justifica en que no había ningún equipo operativo disponible -algo que no verificó-, por lo que la llamada "murió en oídos del policía".
Es por ello que va a ser expedientado, porque aunque la llamada no fue grabada -llegó a la línea móvil de la Policía local, que no graba, a diferencia del 092, que sí lo hace-, el agente ha reconocido la existencia de la misma.
La pasarela no estaba precintada
Debido a que el policía no avisó, la pasarela en el momento del suceso, no estaba precintada. Por eso, los jóvenes cruzaron por ella, algo que habían hecho "cientos de veces", como explicó el padre de una de las chicas en el programa Espejo Público. El Ministerio para la Transición Ecológica, el encargado de supervisar el estado de las costas de España, ha publicado un comunicado en el que subraya que las declaraciones de la alcaldesa "no se corresponden con la realidad".
"Los datos hablarán por sí solos", ha advertido el Departamento, antes de añadir que "ya habrá ocasión de aclarar cada uno de los puntos cuando corresponda" y que "no" van a contribuir "a alimentar la polémica ni a generar más ruido". Fuentes ministeriales han expresado que "lo más responsable" es centrarse en el "trabajo que tenemos por delante". La pasarela, en palabras de la alcaldesa, el domingo estaba "bien" y el lunes "mal" y ha defendido que se trata de un fallo "puntual más que estructural".
La Asamblea en Defensa de la Senda Costera ya advirtió en 2014 del peligro de la ruta
La pasarela colapsada no es la única, sino que forma parte de un conjunto de tres pasarelas que bordean la costa de El Bocal. Con motivo de la construcción de las mismas, en 2014 se creó la Asamblea en Defensa de la Senda Costera para avisar de que el trazado por el que iban a discurrir las mismas iba a ir por "lugares peligrosos".
Según han contado exmiembros de la Asamblea, que ya no está activa, a Europa Press, la lucha empezó en 2002-2003, cuando pidieron que ese tramo de la costa quedara libre y abierto a los ciudadanos a través de senderos. Si bien, ese proyecto quedó "guardado en un cajón" hasta febrero de 2014, cuando el Ministerio adjudicó las obras por la mitad del presupuesto de licitación.
Empezaron los trabajos en Cueto y los vecinos vieron que era una actuación "muy agresiva", porque suponía una alteración del paisaje. Fue en ese momento cuando decidieron constituirse como asociación, para denunciar ante todos los organismos posibles, que el plan no era "correcto" y que se había diseñado "sin conocer el territorio", implicando "peligro para las personas".
Incluso organizaron visitas guiadas con técnicos de costas para mostrarles las "deficiencias" del proyecto, que trazaba lugares "intransitables" y "dentro del agua". Pero Costas, en lugar de anularlo todo, lo paralizó cuando ya estaba el 60% construido. Ya en 2017 terminó la senda peatonal y en 2018 el Ministerio de Medio Ambiente dijo que estaba esperando a recibir informes de las administraciones para solucionar las alegaciones planteadas.
Si bien, nunca se hizo tal cosa, el material no se retiró y desde ese momento "no ha habido ningún tipo de mantenimiento", pese a que las pasarelas, construidas con "elementos de madera y tornillos", se encontraban en "un estado deficitario" y soportando una gran cantidad de visitantes.

